Condenarán al imputado por el robo al padre Pepe

El joven ya está en el Penal 3 cumpliendo otras condenas. En el intento de asalto al sacerdote disparó 5 veces e hirió en una pierna al religioso.

Redacción

Por Redacción

JUSTICIA

El joven imputado por el violento asalto al sacerdote José María Lynch en la iglesia del arroyo Ñireco en octubre pasado, reconoció su responsabilidad y aceptó una pena de tres años y cuatro meses de prisión en un juicio abreviado que realizó la Cámara Primera del Crimen.

El imputado de 20 años, Guillermo Fabián Loise, aceptó la propuesta de condena del fiscal y admitió su responsabilidad en el intento de asalto al sacerdote. Continuará alojado en el Penal 3 de esta ciudad donde cumple otras penas.

El joven había sido incluido en las listas de nombres y bandas vinculadas al delito que difundió el gobernador Alberto Weretilneck el año pasado y el 21 de octubre ingresó a la vivienda contigua a la parroquia San Francisco de Asís en el barrio Ñireco donde se encontraba el sacerdote, con la intención de apoderarse del dinero de una colecta efectuada por la iglesia.

Loise mantuvo un forcejeo con el sacerdote conocido como “padre Pepe” y efectuó cinco disparos con un revólver calibre 22, uno de ellos impactándole al religioso en la rodilla izquierda. El joven se dio a la fuga y fue capturado por la policía a 300 metros del lugar.

En la audiencia realizada ayer en la sede de tribunales, el fiscal subrogante Guillermo Lista propuso un juicio abreviado manteniendo la calificación originaria por tentativa de robo calificado por el uso de arma de fuego. Consideró que el joven ya se encontraba purgando otras penas por delitos contra la propiedad y que admitió su responsabilidad. No se incluyó ninguna calificación por la herida de arma de fuego que sufrió el religioso.

El intento de robo se produjo en circunstancias que el sacerdote se encontraba en su escritorio y advirtió una detonación por lo que se dirigió a oscuras hacia el pasillo donde observó la silueta de una persona que lo amenazó con un arma, exigiéndole que entregue el dinero. El padre Pepe respondió desafiante y el asaltante le respondió con cinco disparos, uno de ellos impactándole en una pierna.

“Me quedé afónico tanto gritarle que se vaya porque le iba a ir mal”, contó el religioso tras el incidente y admitió que hubo momentos de “mucha tensión”.

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