El paraíso de artesanos está en una recicladora de J.J. Gómez

Se suman arquitectos, decoradores y todo el que busca una solución de bajo costo. Bicicletas, autos, estantes, pueden volver a ser útiles sólo con un poco de voluntad, ingenio y pintura.

19 jun 2017 - 00:00
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Unos 2 millones de kilos de material ferroso dispuesto en un predio en J.J. Gómez son el paraíso de arquitectos, artistas y también personas que buscan ahí la solución a un problema doméstico. Es que todo aquello que otros arrumban en el fondo de sus patios, rezago de metalúrgicas, lo que va la basura o se vende a bajo precio como chatarra, es útil para otros y encuentra un destino en las instalaciones de una recuperadora de Roca.

Entre 60 y 70 personas un día de semana -y más de un centenar durante los sábados- desfilan por el lugar. Es que llegan muchos compradores en busca de aquel pedazo de hierro, rueda o motor que cayó en desuso pero que con un poco de cariño -y trabajo- puede quedar como nuevo.

“Llegan con el termo y el mate y caminan por el predio para ver qué tenemos de nuevo, eso es lo particular de este lugar: cada mañana cuando abro las puertas no sé con qué me sorprenderá la gente que viene a vender”, comentó Adrián Sánchez, dueño de la recuperadora que siguió el rubro que exploró antes su abuelo, en Neuquén.

En la recorrida por el predio de tres hectáreas se observan pilas de miles de pedazos de hierro de todas las formas y tamaños, chapas, carcazas de lavarropas, heladeras y freezers, hasta autos que quedaron en el abandono. “Acá por 100 pesos podés armarle una bicicleta a un nene, hay cuadros de rezago, comprás un par de ruedas, una cadena y queda armada. O por $ 500 o $ 1.000 te llevas los caños para armar un techo”, indicó Sánchez.

Hay compradores que se acercan con algo determinado en mente, y otros tantos llegan sin una idea definida, y pasan ratos entre las montañas de chatarra hasta que hallan aquello que les sirve.

“El que tiene ganas de soldar puede recuperar muchísimos elementos entre la chatarra, el 80% de los que vienen encuentran lo que buscan, si tienen ganas de revolver”, aseguró.

Alta rotación

“Nos visitan cantidad de arquitectos y decoradores, todos los días. También vienen muchos artesanos, porque con una lijada y pintura eso arrumbado queda como nuevo”, destacó. De esa manera se hace la rueda: lo que unos no quieren, otros buscan.

Particulares, comerciantes y empresas son los que venden material de rezago a la recuperadora. Aseguran que si bien hay personas que juntan material para vender y ganarse la vida, dicen que ya no es tan común. “Antes el dueño de una metalúrgica sacaba afuera a la vereda sus rezagos y otro venía a venderlo para hacerse unos pesos. Hace un tiempo vemos que el mismo dueño es el que trae ese material para vender”.

En el predio hay un espacio en que se exhiben pequeñas piezas en estanterías, por otro lado se amontonan los caños estructurales y los buscados “tubing”, que provienen de la industria petrolera y que muchos convierten en la estructura de techos, por ejemplo.

En otro lugar se acopia lo que es para reducir. “Esos tres autos que están ahí cuando venga la compactadora se van a reducir a un paquete de un metro de alto, un metro de ancho y dos metros de largo. Todas esas montañas de chatarra van a desaparecer, y se despeja para acopiar nuevamente material”, señaló Sánchez. Los metales compactados se llevan a Buenos Aires, en donde se convierten en fierros para la construcción.

Entre los objetos en venta están los demandados caños tubing que provienen de la industria petrolera. Se utilizan para techos y perforaciones de agua.
“Vengo siempre, por la economía. Un pedazo de fierro nuevo sale mucho en el centro. Estoy buscando un enganche para auto”
Richard, vecino del barrio Alta Barda, que recorría el lugar.
En números
35%
Se reduce el hierro en la fundición. Cada 1.000 kilos quedan 650.
$ 300
Se paga la tonelada de material férreo. El hierro, el aluminio y el cobre cotizan más caro.
Roca