28.000 personas levantarán la cosecha de peras y manzanas

Las chacras de Río Negro y Neuquén reciben al grueso de trabajadores. La mano de obra es principalmente de personal del norte del país que viajó para concretar una de las tareas más especializadas y sacrificadas de la fruticultura.

Johan es cosechero de limón en Tucumán y en el verano viene a trabajar al Valle.

Emiliana Cantera

Rubén Sosa (62) ya suma 10 veranos levantando la cosecha en el Valle. “En Tucumán ahora no hay nada que hacer y acá se trabaja bien”, respondió a “Río Negro” mientras culminaba su mañana laboral. Había salido a cosechar 7.30 luego de un desayuno rápido y cerca de las 12 volvía a descansar. “Éstos días son de mucha escalera y poco rendimiento. Se mide con el aro y se sacan las peras grandes. Hago dos bines por día porque hay que ir eligiendo. Falta tamaño”, explicó el hombre, un experto en la tarea que lo ocupa cada temporada frutícola.

Como Rubén, otros miles de obreros trabajan en la cosecha de peras y manzanas. Y el volumen de trabajo que hasta el cierre de la semana se mantuvo “liviano”, arrancará a todo ritmo desde mañana. Es que hay que cosechar los frutos del trabajo de todo el año en las chacras.

“El lunes empieza la temporada en su plenitud”, ratificó Omar Figueroa, subdelegado regional de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre).

Los trabajadores conocidos como “golondrinas”, que son aquellos que viajan desde el norte del país para levantar la cosecha, ya están hace días en Río Negro y Neuquén listos para arrancar.

“Golondrinas tenemos unos 16.000, principalmente de Tucumán pero también de Santiago del Estero y Corrientes. Nos animamos a decir de un 60% viene del norte y un 40% es mano de obra de acá”, puntualizó Figueroa.

El trabajo es duro. Arrancan la jornada antes de las 8 hasta el mediodía, y por la tarde vuelven más horas.

Tres meses lejos

“Tengo tres hijos, cuando empecé a venir eran chicos. Ahora tienen 14, 19 y 22”, indicó Rubén un caluroso mediodía de ésta semana. Recién llegaba a la casa en donde vive junto a otros cinco compañeros de cosecha. Comentó que ya se conocen y que hay confianza para compartir los días de estadía en el Valle. El descanso de tres horas sería un alivio para reponerse y volver a la tarde a sumar cuatro horas más de trabajo.

El hombre llegó el 14 de enero a Roca y hasta los primeros días de abril sabe que los contactos con sus familiares que quedaron en su pueblo llamado Sosa, serán sólo vía telefónica. Su premio al esfuerzo es hacer una diferencia económica.

“Es así para nosotros porque allá no tenemos qué hacer hasta mayo, que es la cosecha del limón”, explicó el cosechador, que trabaja hace años en la misma chacra que se encuentra al sur de la Ruta 22, al oeste del cruce de Gómez.

“Es un esfuerzo”

José Sosa (35) y Johan Muñoz (25) son tío y sobrino, hace cuatro años que pasan los primeros tres meses del año en el Valle. Sus días transcurren entre filas de perales y manzanos.

“Soy cosechero del limón. Allá la temporada de trabajo pasó y ahora hay muchas lluvias”, explicó Johan, papá de dos hijos de 7 y 12 años. “El año pasado trabajamos hasta abril. Hay que venir para acá, no queda otra. Acá se gana plata pero se trabajan más horas. Es un esfuerzo que vale la pena”, agregó el joven mientras se preparaban para el almuerzo grupal.

Su tío José es albañil, se las rebusca entre el oficio y la cosecha. También tiene una hija de 11 años, una familia que mantener. “Somos de un pueblo que se llama Montero. Allá no tenemos trabajo”, finalizaron.

Emiliana Cantera

“Vino gente nueva que está dando vueltas y no tiene lugar”, indicó el delegado de Uatre en Roca, Sergio Alarcón, que estimó que son unas 1500 personas que vinieron desde Tucumán al sur con la esperanza de conseguir trabajo y hasta el momento no tuvieron suerte.

“En esta semana los productores están completando el personal que ya tenían, el que viene todos los años”, amplió el sindicalista.

“Es gente que tiene necesidades. Están durmiendo en la calle, no se pueden bañar, es lamentable”, manifestó Alarcón.

Desde Uatre se anticipó que para la semana que viene hay chances de que los puedan tomar para trabajar en alguna chacra, en caso contrario el gobierno de su provincia natal enviaría colectivos para llevar en grupos de entre 20 y 25 personas, se adelantó.

“Estos días son de mucha escalera y poco rendimiento. Se mide con el aro y se sacan las peras grandes. Hago dos bines por día”.

Rubén Sosa, cosechero hace diez años en una chacra ubicada al oeste de Roca.

Pago a destajo

Datos

“Estos días son de mucha escalera y poco rendimiento. Se mide con el aro y se sacan las peras grandes. Hago dos bines por día”.
$ 0,7422
por kilo recibe un obrero por la cosecha en espaldera, mientras que por la cosecha tradicional $ 0,7790.

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