Paul Flores, homenaje a un «heavy»

Desde las 18 de hoy el Anfiteatro del Canalito llevará el nombre del músico

Redacción

Por Redacción

Muchos conocen la historia «pesada» de Paul (léase Paúl) Flores. Quizás el primer músico que se «bancó» el estilo en la región. Lo vivió y lo padeció, se divirtió incluso hasta esos puntos en los que el rock lastima.

Paul, el roquero de Roca, falleció el 1 de diciembre del año pasado. Desde ese instante, la fecha cobró un significado especial para mucha gente: es el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, potenció su significado. Paúl se peleó con la enfermedad, y no perdió la guerra. Batalló y tocó hasta los últimos tiempos. Incluso seis meses antes había logrado grabar su primer CD en tres décadas de hacer música. Murió tocando, y su vida había sido tocar.

Hoy desde las 18, en un festival de amigos, el nombre de Paul Flores quedará grabado en Roca: el escenario del Anfiteatro del Canalito, ese lugar que tantas veces lo recibió para tocar, pasará a llevar su nombre. Para festejar la ocasión, «Rino» Flores (Rinaldo), su hijo, y un grupo de amigos, realizarán una biografía en vivo. No faltarán ni «Cacho» Lobello ni Luis Hernández, sus compañeros musicales en tantas bandas. Ellos y el resto, que llegarán a Roca desde todo el Valle, tocarán temas de todas las épocas, esperando que Paul escuche.

El «gordo» consumió rock durante 30 años. Pero el rock de la vida, el de Riff, el de «El Carpo», el de los Rolling, el que se vive. Desde lo más blando a lo más pesado, pasó de los Beatles (eso vino desde la cuna, cuando ya estaban destinados el bajo y el nombre del mítico compañero de Lennon) al thrash metal de Agresor, una de sus bandas que sobrevivió a los 80´s.

La historia oficial, la de la campera de cuero y el pañuelo en la cabeza, cuenta que la música era su forma de vivir. Las anécdotas relatan que, además del heavy, por favor, nadie se ofenda, Paul recorrió muchos géneros musicales.

«Azúcar Marrón», uno de los primeros grupos que formó junto a Luis Hernández, tocaba «de todo». «Después de eso llegó Goliat, y ahí sí hacíamos rock», comenta Hernández, quien tocará en el festival del sábado. ¿No le suena? «Brown Sugar», el disco con el que los Rolling Stones irrumpieron con un par de labios como sello del grupo. Era imposible que no emergiera el rock, que marcó todos los pasos musicales de Paul. Y si un día recibió a Rinaldo Rafanelli -el mítico bajista de Sui Generis- en su propia casa y luego le puso el nombre del músico a su hijo, también compartió escenario con Gladis «la Bomba Tucumana» y Miguel «Conejito Alejandro». Trajo a la región a «Rata Blanca» y compartió asados con «Memphis», cuando «la blusera» todavía no pensaba en el éxito «La Bifurcada» y recorría pueblos en micro.

«Paul escuchaba de todo. Era heavy, pero también tenía bandas de cumbia, y eso no lo avergonzaba. Por eso se peleó con mucha gente», comenta finalmente su hijo, que organizó el homenaje.

Un día de festejo, para Paul, no se hubiese concebido sin música. En realidad, ningún día era «día» sin música. Por eso, el mejor homenaje es el que se realizará hoy por la tarde: con un grupo de amigos tocando. No hay programas fijos, el sonido no será perfecto, pero será el que Paul hubiese organizado: sólo música y entre amigos.

Luciano Maggio

Historias compartidas

Las anécdotas siempre ilustran la vida de los personajes que las protagonizan. Paul Flores, Luis «Pepitito» Hernández y Cacho Lobello, el trío que más o menos se mantuvo en las formaciones del «gordo», tiene muchas.

«Con Goliat casi no tocamos. Ensayamos ocho meses y no habíamos podido presentarnos en ningún lado. Eramos demasiado pesados para la época (principios de los '80) y creo que, de cinco intentos por tocar, se suspendieron diez», relata Hernández, riéndose de las dificultades que enfrentaron al ser los precursores en un género poco convencional.

«Una vez fuimos a tocar a Allen y caímos al cine. Les dijimos que lo nuestro era un poco de pop, con Sui Generis y esas cosas. Tuvimos que mentir, después los vidrios volaron», agrega.

Y tiene más: «Con Azúcar nos fuimos de gira a la Línea Sur. Bueno, la verdad, no fue una gira: íbamos a tocar un sábado y nos quedamos 3 meses. Al final, nos echó la policía».

Los 80 pasaron entre estadías en las comisarías -por «portación de jeans rotos», en vez de documentos- y salidas nocturnas.

Sentado en un sillón de la casa de Paul, Hernández sigue con las historias. Hoy, los amigos se volverán a juntar para charlar sobre los viejos tiempos.


Muchos conocen la historia "pesada" de Paul (léase Paúl) Flores. Quizás el primer músico que se "bancó" el estilo en la región. Lo vivió y lo padeció, se divirtió incluso hasta esos puntos en los que el rock lastima.

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