El cuerpo del delito

Bahía Blanca

Esta cuarentena me está causando un problema al que día a día se le suma un nuevo componente. No se puede salir a la calle y no sé cómo deshacerme del cuerpo del delito.

Pensé en enterrarlo en el patio, pero, ¿dónde cavaría la fosa sin destruir las achicorias de Humberto o mis plantas de jardín? No, se notaría mucho. ¿Y si lo fracciono y lo meto en bolsas de consorcio para ir dejándolas por aquí y por allá? No, Betty, acordate que no se puede salir a la calle y por más barbijo que uses te va a ser difícil disimular la intención.

Creo que no tenemos salida y vamos a tener que afrontar la vergüenza y la humillación. Cada día que se prolongue la cuarentena el problema se hará más evidente. Cuando todo esto termine y podamos volver a abrazarnos y a reunirnos en un asado, será lo primero que verán todos al salir al patio: unas cuarenta botellas vacías de vino, una por cada día que duró la cuarentena.

Y bueno, tendrán que comprender que los nonos somos religiosos y cumplimos eso de que no solo de pan vive el hombre, y aplicamos el mandato bíblico: “dad vino a quienes tienen penas en el corazón”. Y nosotros estábamos muy apenados por no poder reunirnos con ustedes, querida familia.


María Beatriz Dewey
DNI. 5.785.274


Bahía Blanca

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