Palabras, palabras…

Recordemos aquella vieja canción que decía “Palabras, palabras, palabras”, ya que hoy está vigente. Se asume que debemos oír y ver el doble de lo que hablamos. Claro que hay seres que tienen la lengua bífida. En la escala zoológica hay seres que funcionan al revés de lo que Dios pensó e hizo, hablan más de lo que escuchan y no quieren o no pueden ver. Tal vez se trate de un error de confección, pero los políticos y funcionarios actúan de esa manera. Y a las pruebas me remito. Me baso en la palabra escrita, que no se borra ni se puede cambiar.

Leo en viejos diarios:

5 de septiembre de 2003: “De la Sota promete la reapertura de Marcopolo” (industria carrocera, en Río Cuarto); “Ya hemos llegado a abril 2004 y todavía nada”. Era una cierta cantidad de puestos de trabajo y la gente se ilusionó. Pensó en poder trabajar. Se ha jugado con la inocencia y credulidad de esa gente. Otra frustración. El 2 de enero de 2004 leemos: “En un mes terminamos con los baches”, “El 29 de febrero se termina y comenzamos con marzo, baches cero”. Estamos en el mes de abril y hay pozos por todos lados.

Todo se está dilatando para llegar sobre las elecciones. Se contrata a personas subsidiadas pagando una miseria con poder de hacer multas. A esas personas no les dan nada. La ambición colma el vaso y se sigue violando la ley alevosamente. Los sindicatos, piola.

Si solamente algún día nos dijeran las cosas claras, como ser que quienes nos metieron hasta los ejes de deuda fueron nuestro querido y bien amado Carlos Saúl y Mingo y no quien salió en helicóptero…

Pensemos antes de hablar y no seamos soberbios, que es pecado.

Gladys B. Rosales

DNI 10.198.095

Santa Rosa