Los científicos van a la escuela para despertar vocaciones en Bariloche

El programa Inibioma Abierto visita tu escuela surgió con la intención de acercar el trabajo científico a la comunidad educativa.

Relatar la vinculación con la ciencia y la trayectoria profesional en primera persona. Y despertar vocaciones científicas. Ese es el objetivo que se plantearon los investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) que no dejan de visitar escuelas sino que, a la vez, reciben grupos de estudiantes en el edificio ubicado en Pasaje Gutiérrez al 1.400.

“El Inibioma Abierto visita tu escuela” funciona desde 2017 en coincidencia con la primera Feria de Ciencias que se llevó a cabo en el Salón Cultural de Usos Múltiples (Scum). Surgió ante la gran demanda de muchas escuelas interesadas en concurrir y la falta de capacidad.

Desde entonces, se reciben alumnos de escuelas públicas y privadas, de nivel inicial, primario y secundario. “A veces, el mismo docente nos cuenta que están trabajando la problemática de la contaminación por plásticos. Entonces, rastreamos en el grupo de investigación y, el investigador se pone en contacto con el docente para ver de qué manera abordar el mensaje en el aula, de acuerdo a la edad de los chicos”, señaló Eugenia Ghio, del área de Comunicación del Inibioma.

Otras veces no hay un tema en particular que se trabaje en el aula. Entonces, se les sugiere a los docentes que naveguen en la página web de la institución para conocer las diferentes líneas de investigación y poder así elegir una temática.

En nivel primario, se apunta a estimular el interés por la naturaleza y el cuidado del planeta.

Las charlas de los científicos también se trasladan a las escuelas. Foto: gentileza

El investigador del Conicet Alejandro Farji Brener, director del Inibioma, se especializa en el estudio de hormigas y recuerda una de las charlas en un colegio primario. “Estaba intentando explicar la asociación de los hormigueros con las plantas de una forma, y un niño de solo 10 años me propuso una idea alternativa que tranquilamente la podría haber propuesto un colega. Esto evidenció como los chicos usan el método científico de una forma muy natural, aún sin saber que lo están usando”, contó.

Ghio resaltó que, por lo general, en el secundario se trabajan problemáticas ambientales y se brindan charlas de vocación científica, “a partir de las mismas historias de vida de los científicos y sus trayectorias académicas”.

El espíritu del proyecto es visibilizar las actividades del instituto conformado por 260 investigadores distribuidos en diferentes grupos vinculados con el medioambiente y la biodiversidad.

“Hay investigadores centrados en peces, ranas, árboles, genética, insectos, polinización, ecología de vertebrados, aves, cóndores. En estas charlas, se divulga lo que se hace para que la comunidad conozca lo que se investiga”, expresó Farji Brener.

Dijo que muchos colegios de la región visitan Bariloche en viaje de estudios y aprovechan para visitar polos científicos, como Invap, la Universidad Nacional del Comahue y el Inibioma.

En el caso de los secundarios, se trata de despertar la vocación científica. Muchas veces, los chicos consultan dónde estudiar. Foto: gentileza

Los investigadores que dan las charlas van rotando en base a su disponibilidad y su deseo de participar.
“Son charlas tipo TED en primera persona sobre la historia personal, por qué decidimos estudiar biología y cómo fue nuestro trayecto profesional. Apuntamos mucho a los chicos del último año del secundario que piensan en su futuro”, señaló el investigador.

Reconoció que lo más satisfactorio es cuando, al término de la charla, los chicos consultan dónde podrían estudiar biología. “Estas charlas humanizan la ciencia. Contar la experiencia propia es, de alguna manera, demostrar que cualquiera puede hacer ciencia. La vocación científica tiene que ver con la curiosidad. Y todos los chicos son curiosos. Si estimulas esa curiosidad, estimulas también la vocación científica”, planteó Farji Brener.