Reconstruirse y evolucionar
MIGUEL ÁNGEL SILVA (*)
Premisas de la universidad pública
La transformación de las organizaciones públicas es una necesidad imperante a la luz de la revolución del conocimiento y de las múltiples demandas sociales. La universidad pública no es ajena a ella y representa uno de los mayores desafíos a lograr. Sin embargo, son muchos los caminos que se pueden emprender para el éxito de una empresa que comprende diversas dimensiones. La más visible es cambiar la oferta académica en términos de nuevas carreras, modalidades de enseñanza-aprendizaje dinámicas y abarcativas bajo soportes tecnológicos (e-learning), renovar las líneas de investigación y extensión, incluir proyectos de voluntariado, articular convenios con otras instituciones, entre otras. Pero también se presenta una de las dimensiones más difíciles de abordar, como es la transformación de sus modos de actuar y de decidir, de sus prácticas, en definitiva de gobernar y gestionar. Es precisamente aquí donde se expresa el espíritu de sus propósitos. En la vida institucional de la Universidad Nacional del Comahue se debieron sobrellevar dificultades propias de una organización pública enmarcada en una región económica, social y políticamente particular. De hecho, en los últimos cuatro años viejos reclamos, tensiones internas y demandas del contexto la llevaron a plantear un cambio profundo en sus cimientos y estructura. Es así que se transitó un proceso amplio de discusión y participación donde todos los sectores de la comunidad universitaria expresaron sus ideas y posiciones. Finalmente se llegó a concertar un nuevo proyecto de universidad pública, conservando las viejas premisas donde lo público, la gratuidad y la laicidad siguen siendo sus valores principales. Pero lo destacable es el modo, la forma de actuar para llegar a tal situación. Se esperaron los tiempos, se escucharon las posiciones, se abrieron las puertas, pero sobre todo se respetaron las normas institucionales que estatutariamente seguían vigentes. Y esto no es un hecho menor en una Argentina irrespetuosa de la ley. Por caso, en otras universidades se siguieron otros caminos. Las elecciones de autoridades rectorales en universidades pioneras como la Universidad Nacional de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Córdoba o la Universidad Nacional de La Plata estuvieron mediadas por la fuerza pública para poder llevar a cabo los procesos electorales de recambio de autoridades. La Universidad Nacional de Río Negro, en su proceso de normalización, prefiere comenzar con la regularización de la planta docente –donde se incluyen entre los postulantes a cargos de profesores las más altas autoridades de dicha casa– y no la normalización de sus claustros y cargos electivos de conducción previa a ello. Se puede gobernar y gestionar de diversas maneras para llegar un objetivo, pero existen diferencias que no deben dejar de hacernos pensar. En pocos días, nuevamente la Universidad Nacional del Comahue se prepara para continuar profundizando su evolución. Se realizará en el mes de octubre una asamblea universitaria de acuerdo al nuevo estatuto universitario aprobado en el año 2009. Entre sus objetivos principales están aprobar un plan para la carrera docente que permitirá ir regularizando paulatinamente la situación de los profesores y asistentes que desde hace varios años ven rezagados sus ascensos y la adecuación de la estructura departamental donde confluyen y se organizan las diferentes carreras y actividades. Ambas cuestiones son básicas para encarar cualquier política de transformación y evolución. Es importante entonces destacar estos avances, porque muchas veces no se comprenden o se hacen visibles estas formas de actuar, quizás más trabajosas y lentas, pero que pretenden no sólo ir transformando los servicios que brinda una universidad pública sino también promover en los educandos y toda la comunidad universitaria otras prácticas de gobierno y de gestión. En síntesis: aprender para cambiar primero, para cambiar y enseñar después. Es respetar la filosofía y honrar la política universitaria como parte de una ética cotidiana imprescindible en las instituciones públicas de educación superior. (*) Ingeniero. Vicerrector de la Universidad Nacional del Comahue
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