El rol clave del Laboratorio de Hongos Comestibles en Centenario para el desarrollo del sector
Con más de dos décadas de trabajo técnico, el laboratorio impulsa nuevas variedades, abre oportunidades comerciales y desarrolla soluciones sustentables que transforman residuos en alimento.
Por Centro PyME-ADENEU
El Laboratorio de Hongos Comestibles y Tecnología Aplicada del Centro PyME-ADENEU hace casi dos años se ubica en Centenario, luego de haber tenido sus sedes en San Patricio del Chañar y Neuquén capital.
Su ubicación es estratégica ya que en Centenario y Vista Alegre se ubican 5 productores, de los cuales dos producen sobre sustrato y tres sobre troncos, que por año abastecen al mercado regional con alrededor de 2.700 kilos de gírgolas frescas.

A lo largo de más de 20 años de trayectoria, el laboratorio ha construido un importante aporte para el desarrollo de emprendimientos abocados a la producción de hongos comestibles, pero también en su provisión de inóculo (semilla) a todo el país.
Creado hace poco más de dos décadas, el laboratorio surgió ante la necesidad de proveer semilla de calidad para la producción local de hongos comestibles, una alternativa que desde entonces ha impulsado el desarrollo de numerosos emprendedores y pequeños productores neuquinos.
Actualmente, el laboratorio —gestionado por el Centro PyME-ADENEU, organismo dependiente del Ministerio de Economía, Producción e Industria del Neuquén— provee inóculo a más de 20 productores de la provincia. Además, cuenta con alrededor de 200 clientes, distribuidos en 10 provincias del país, consolidándose como un referente nacional en la materia.

El laboratorio produce más de 5.000 kg de semilla al año a partir del banco de germoplasma, donde se mantiene la vitalidad y el vigor de cepas de gírgolas, shiitake y melena de león (ver aparte).
El inóculo que se provee es elaborado a base de semilla de trigo y se presenta en unidades de dos kilogramos, contenidos dentro de bolsas de polipropileno, acompañadas de un Certificado de Control de Proceso.
El mínimo de inóculo que se puede solicitar es de seis kilos y el pedido puede contener hasta tres variedades diferentes.
Además del suministro de semilla, el equipo técnico del Laboratorio brinda asistencia a productores neuquinos en análisis microbiológicos, permitiendo detectar enfermedades y contaminaciones en los sustratos, una herramienta clave para mejorar la productividad y calidad de los cultivos.

Cristian Starik, referente del programa de Hongos Comestibles del Centro PyME-ADENEU y director del laboratorio destaca que “todo nuestro proceso de elaboración de semilla cuenta con la certificación de calidad obtenida en 2007 bajo la Norma ISO 9001, y que aún se mantiene vigente”.
El laboratorio cuenta con una página web donde es posible consultar las cepas que tiene a disposición y realizar el pedido de inóculo: www.laboratoriodehongos.com.ar.
Melena de león, la estrella del momento
Una de las últimas novedades en la oferta de cepas que ofrece el Laboratorio de Hongos del Centro PyME-ADENEU es la melena de león, un hongo comestible que se ha hecho popular en los últimos años en Argentina por sus propiedades medicinales.
Starik explicó que “se lo cita normalmente como un hongo adaptógeno, que tiene la capacidad de ejercer un efecto neuroprotector y antiinflamatorio, y en algunos casos también de antioxidante. Por estas características, entre otras, se ha despertado su demanda en el país”.
En cuanto a su producción, “la tecnología de cultivo es equivalente al de las gírgolas en cuanto a equipamiento, sustratos similares y los controles ambientales que se deben realizar en el espacio donde se desarrollan los cuerpos fructíferos (sustrato)”.
Starik destacó que “actualmente la demanda de este hongo está insatisfecha y el mercado está en franca expansión, por lo que es una excelente alternativa comercial para los emprendedores”.
Transformar el residuo orgánico en alimento
En muchas actividades agropecuarias y agroindustriales se generan residuos orgánicos que presentan serias complicaciones en cuanto a su disposición final. El cultivo de hongos comestibles sobre sustrato es una opción viable y sustentable.
El sustrato se elabora a partir de un residuo orgánico, que puede ser viruta de madera o paja de cereales, entre otros, que junto a una fórmula que elabora el Laboratorio de Hongos Comestibles del Centro PyME-ADENEU permite que los hongos se desarrollen dentro de las bolsas de sustrato.
De forma reciente, el laboratorio sumó una nueva alternativa: la cáscara proveniente del pelado de nueces y almendras.
“La producción de frutos secos en Neuquén es una actividad agrícola en pleno desarrollo y sus productos, tanto la nuez como la almendra deben ser pelados y el residuo, que es la cáscara, presenta una disposición final que suele ser compleja”, indicó Starik.
En la actualidad, la provincia de Neuquén cuenta 58 productores de frutos secos, con una superficie total de 470 hectáreas implantadas de nogales y almendros.
En el Laboratorio se realizaron ensayos y pruebas que demostraron el éxito en la utilización de residuos de la producción de frutos secos para la elaboración de sustrato, apto para el cultivo de hongos comestibles.
“En primera instancia hemos constatado que con un mínimo acondicionamiento de estos residuos se pueden lograr rendimientos satisfactorios. Sin embargo, continuamos trabajando en la mejora de la formulación para maximizar los rendimientos en el cultivo de gírgolas y de otros hongos”, informó Starik.
Por Centro PyME-ADENEU
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