El año en el que la Regata fue dorada: un balance positivo para la travesía de las 50 ediciones
La Regata 2026 que acaba de finalizar, tuvo más aciertos que errores en las dos semanas de lógistica y 9 etapas de carrera, aunque lo más probable es que se regresa al formato de siete días de competencia.
Cuando finalizó la Regata 2025 hace exactamente un año, la organización, siempre a cargo del Club Náutico La Ribera, aseguró que desde ese mismo momento se comenzaba a trabajar en una prueba que sería diferente, única y especial. La 50 edición de la travesía exigía estar a la altura de semejante hito en la historia de una carrera que ya es leyenda.
El camino fue largo, la planificación se fue ajustando a medida que el tiempo se fue afinando y el balance final es más que positivo, más allá de algunos descuidos que alteraron el buen desarrollo de la prueba a mitad de recorrido. Principalmente en lo referido a la punta de la prueba con los botes de la elite. Lo cierto es que la Regata del Río Negro es mucho más que eso. Al tener tantos matices que la hacen diferente, la competitividad es apenas uno de ellos. A la dupla que vino desde lejos para descubrir la prueba de canotaje de maratón más importante del continente, no los moviliza lo que pasa con los que vienen principalmente a ganar.
Le importan tener las fuerzas necesarias para transitar 430 kilómetros de río. Con viento, con calor, con temores lógicos para aquellos que están por primera vez frente a frente con el río Negro, a adaptarse al cambio de fisonomía que tiene el cauce a lo largo de todo su recorrido. Esta Regata dorada fue también una Regata de reencuentros, de abrazos postergados, de campeones que decidieron volver sólo para rendirle tributo a la travesía que los hizo conocidos, que les dio un nombre en el deporte y en algunos casos hasta también, un medio de vida.

Ver a Luis Millanta, campeón de la edición 1994, volver a remar después de 23 años, sólo para que sus hijos lo vean llegar a Viedma; o a Atilio Vásquez regresar a estas aguas para volver a juntarse con Mauricio Vergauven, cuando la última vez que remaron juntos fue cuando ganaron la Regata en 1992, es una celebración al deporte, a esta prueba y a la amistad. Qué decir entonces del regreso de los Reyes del Río, Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo, ganadores de 14 ediciones de esta travesía, y que por lejos fueron la embarcación más ovacionada en cada una de las llegadas de las 9 etapas que tuvo la Regata este año.

Todas estas cuestiones pesan a la hora del balance, porque esta prueba pasó a ser de todos hace ya varios años y cada palista la toma de una manera y con un objetivo diferente. «Cómo decíamos antes de largar, la Regata para nosotros como club organizador, generalmente casi termina cuando empieza, porque después tenemos casi toda la estructura diversificada. Los jueces de la Federación Argentina de Canoas, el cronometraje que lo hace una empresa, la transmisión vía streaming… Nosotros lo que intentamos hacer es trabajar con tiempo todas esas patas que hacen la Regata», asegura Marcelo Barra, presidente del Náutico La Ribera.
El punto crítico que resquebrajó la confianza de la organización fue cuando los jueces avalaron un largada anticipada de seis minutos en la cuarta etapa, que terminó perjudicando a un bote de punta con el de Julián Salinas y Agustín Ratto. «Siempre son cosas que se ponen en la primera línea para corregir al otro año. Nosotros no venimos a complicarle la vida a nadie, a nadie le gusta que lo insulten, fue un momento complicado… Para mí la estructura de la regata, la planificación, fue muy buena. Fueron dos semanas de competencia, donde hay que estar encima de un montón de detalles para que no le falte nada a nadie».
Si bien había que honrar los 50 años con una edición que se pareciera a las de antes, es decir con 9 etapas y dos días de descanso, lo más probable que este formato no se vuelva a repetir. «Fue atrapante este formato, la verdad que a mucha gente le quedó gustando, pero sabemos que es complejo desde la organización. Entrar a campos, limpiarlos, acomodarlos, pedir permiso, mandar máquinas, es muy complejo. Sin embargo lo logramos este año por las 50 ediciones, pero tendremos que ver qué formato podemos llevar para no tener tantas complicaciones por tierra. Quizás volvamos a una semana, por ahí es lo más lógico. Con etapas largas, no bajarla tanto en kilómetros. La idea sería mantener un promedio de 350, 370 kilómetros en 7 etapas», agrega Barra.

«Es la primera que me toca vivirla desde la organización con tantos días. El equipo que viene trabajando nunca bajó los brazos… Protección Civil, Prefectura, DPA, la gente del streaming, los muchachos del cronometraje… Gente que sabe lo que hace, a veces no hay que decirle nada. Solamente tengo palabras de agradecimiento para estas más de 30 personas que hacen al equipo de la Regata. Seguramente si algo fallamos, tendremos que mejorarlo», completó Barra.
La Regata de los 50 años fue apasionante, difícil, desgastante también, por ser prácticamente una competencia de dos semanas, pero más allá de algunos sucesos a corregir, la gente ya la adoptó como suya porque cada uno corre su propia carrera, tiene su propio desafío personal y eso la hace diferente.
ACOMPAÑARON LA COBERTURA DE LA REGATA 2026:


Cuando finalizó la Regata 2025 hace exactamente un año, la organización, siempre a cargo del Club Náutico La Ribera, aseguró que desde ese mismo momento se comenzaba a trabajar en una prueba que sería diferente, única y especial. La 50 edición de la travesía exigía estar a la altura de semejante hito en la historia de una carrera que ya es leyenda.
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