«La ganadería es una caja chica, la forestación es una caja de ahorro»: sistemas silvopastoriles en la Patagonia

En este artículo, analizamos la posibilidad de desarrollarlos en el norte de esta región, particularmente en las zonas bajo riego del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, Valle Medio de Río Negro y Valles del río Colorado. La producción simultánea de forraje, carne y madera tiene muchas bondades económicas, potencia los beneficios del riego y contribuye en la mejora del suelo.

Los sistemas silvopastoriles (SSP) constituyen un proceso de desarrollo forestal donde se combina la actividad forestal en bosques implantados o naturales con la ganadería. En el caso de las forestaciones comerciales, en nuestro país esta actividad comenzó a desarrollarse en la región mesopotámica y el delta del Paraná, donde se concentra el 85 % de la superficie total forestada del país (1.300.000 hectáreas), con las especies pinos y eucaliptos, y en el delta con álamos y sauces. Actualmente, en la región mesopotámica se están manejando unas 80.000 hectáreas (ha) con SSP.

Con el desarrollo forestal de los SSP fue necesario cambiar de los modelos forestales de alta densidad inicial (de 1.100 a 1.600 plantas/ha) a una densidad baja (de 600 plantas/ha o menor), con manejos especiales de poda y raleo para llegar a poblaciones finales de 150 a 300 plantas/ha, a fin de obtener madera de calidad en turnos de corta de 16 a 22 años de edad.

Esta necesidad de cambios de modelos forestales surge a raíz de una crisis que atravesó el sector a finales del siglo pasado, cuando en el país, por oposiciones ambientales, no se permitió la instalación de papeleras. El desarrollo forestal estaba orientado a la realización de raleos, ya que las forestaciones eran de alta densidad. Como consecuencia de ello, se produjo la restricción en la colocación de raleos de pinos y eucaliptos.

A raíz de este problema, las papeleras finalmente se instalaron en Uruguay, cuando originalmente se tenía previsto hacerlo en la Mesopotamia argentina para acompañar el aprovechamiento de la madera de raleo de la superficie implantada. Actualmente, parte de esta madera de raleo, paradójicamente, se vende a las papeleras de Uruguay.

«En los sistemas silvopastoriles, la ganadería es una caja chica y la forestación es una caja de ahorro.»

Ing. Lacorte, presidente del Primer Congreso de Silvopastoreo en Posadas (Misiones).

En el año 2009 se realizó el Primer Congreso de Silvopastoreo en Posadas (Misiones), al que asistimos varios profesionales de la región. Los expertos expusieron trabajos sobre el tema y visitaron establecimientos vinculados al manejo de las forestaciones con SSP. El concepto que quedó instalado en ese congreso fue mencionado por su presidente, el Ing. Lacorte, quien expresó: “En los SSP, la ganadería es una caja chica, la forestación es una caja de ahorro”.

Este congreso permitió analizar la posibilidad de desarrollar SSP en nuestra región bajo riego, con los pocos antecedentes existentes, algunos de los cuales fueron desarrollados en bosques naturales de cordillera y plantaciones de pino, y también en los valles irrigados. Esta necesidad surge por la crisis de la fruticultura y el cierre de los aserraderos locales, cuya materia prima histórica han sido los álamos y los sauces.


Sistemas silvopastoriles en la Patagonia


Las forestaciones de álamos y sauces bajo riego en los valles irrigados de la región patagónica, en las cuencas del río Negro y sus afluentes y del río Colorado, constituyen una alternativa productiva muy interesante. La disponibilidad y calidad de agua, principalmente de deshielo, los suelos de morfología aluvial que conforman estos valles y las características ecológicas generan un ambiente propicio para la producción de madera de altísima calidad, tanto por su blancura como por turnos de corta de 10 a 15 años.

Un aspecto complementario que ofrece este tipo de forestación, por la abundante disponibilidad de agua, es la siembra simultánea de pasturas puras o polifíticas, anuales o plurianuales, que durante gran parte del ciclo forestal pueden aportar un importante volumen de forraje por hectárea.

Este aporte forrajero puede sostenerse durante el ciclo forestal, aunque en forma decreciente, si se permite el ingreso de luz solar en el espacio interfilar de la plantación. Para ello deben considerarse aspectos de diseño y manejo, entre ellos:

  1. Orientación geográfica de la plantación. Las filas con orientación norte-sur, además de proteger de los vientos, permiten un mayor ingreso de luz al suelo durante el día.
  2. Distancia interfilar, clave para el ingreso de radiación.
  3. Manejos culturales de poda y raleos selectivos y/o sistemáticos, que prolongan la disponibilidad de radiación bajo los árboles.
  4. Estos sistemas combinados de forestación y pasturas favorecen el crecimiento forestal y mejoran la fertilidad de los suelos.

Posibles manejos de sistemas silvopastoriles


Tipo de ganado a introducir

Ganado vacuno:

  • Sistema de engorde de terneros de destete y novillitos.
  • Sistema de cría: vacas con cría al pie y/o preñadas.
  • Combinación de ambos sistemas.

Ganado ovino:

  • Manejo con ovejas de refugo, introducción de carneros para generar cría y producción de lana y carne, con renovación de la majada mediante borregas generadas en el propio rodeo.

Sistemas de engorde

Ganado vacuno:

  • Engorde a corral mediante forraje producido en la forestación y/o en superficies alternativas bajo riego.
  • Engorde a corral más pastoreo directo en superficies destinadas a pasturas anuales y/o plurianuales, con manejo mediante alambrado eléctrico.

    En ambos sistemas se deben realizar suplementaciones (granos, balanceados), preferentemente producidos en el mismo establecimiento, y prever instalaciones acordes a la carga ganadera: potreros, comederos, bebederos móviles, manga, cepo, toril, balanza e instalaciones veterinarias.

    El pastoreo directo en los cuadros forestados puede realizarse a partir de los años 3 o 4, según el sistema de implantación. En todos los casos se deben realizar reservas forrajeras bajo forma de fardos o rollos.

Ganado ovino:

  • Permite manejo desde los inicios mediante pastoreo directo y reservas forrajeras, requiriendo corrales específicos para manejo y encierre.

Siembra de pasturas

  • Anuales: avena, cebada, triticale, centeno, vicia, maíz, sorgos, mijo, moha.
  • Perennes: alfalfa.
  • Consociadas: tréboles, festuca, ray-grass perenne, agropiro, lotus sp., melilotus sp., pasto ovillo, entre otras.

    Estas pasturas permiten planificar la producción de forraje y granos orientados a la producción de carne. Existen experiencias en la región durante los primeros años del SSP, pero son escasos los antecedentes de resiembra a partir de los años 4–5 del ciclo forestal. La investigación en este punto será clave durante todo el ciclo, desde el año 1 hasta el turno de corta final (10–15 años).

Modelos forestales


Los SSP con álamos bajo riego deben basarse en modelos forestales de baja densidad, entre 156 y 416 plantas/ha, con variantes de distanciamiento, manejo y turno de corta.

Aspectos a considerar:

  1. El objetivo principal debe ser la producción de madera de altísima calidad.
  2. Las unidades económicas bajo riego no deberían ser menores a 50–60 ha, con al menos un 10 % no forestado destinado a alfalfa.
  3. Implantación con guías, plantas o barbados de 1–2 años para acelerar el crecimiento.
  4. Podas entre los años 1 y 4–5 hasta alcanzar 6–7 m, para calidad de madera y mayor ingreso de radiación.
  5. Raleos entre los años 8–9, que generan ingresos y permiten resiembra de pasturas.
  6. Durante el ciclo forestal, la siembra y resiembra de pasturas es un objetivo complementario. Los antecedentes regionales muestran producciones de 8.000–9.000 kg MS/ha/año en los primeros años, descendiendo a 2.500 kg MS/ha/año hacia los años 5–6.
  7. Las producciones de carne esperables oscilan entre 450 kg/ha/año en los primeros años y 100–150 kg/ha/año en etapas posteriores, amortizando en gran medida los costos de mantenimiento forestal.

Conclusiones


La incorporación del riego en los sistemas ganaderos de la Patagonia Norte transforma el funcionamiento del suelo, mejorando la humedad útil en los primeros 40 a 80 cm del perfil y favoreciendo el desarrollo radicular y la disponibilidad de nutrientes. La presencia de álamos refuerza estos efectos al reducir la evaporación y disminuir la temperatura superficial del suelo entre 2 y 5 °C, generando un ambiente más estable para la alfalfa y otras forrajeras.

La integración silvopastoril, bien diseñada, mejora la fertilidad con el tiempo y ubica a los SSP bajo riego entre los sistemas más rentables del país.

El estiércol y la orina del ganado aportan nitrógeno, fósforo y potasio, elementos limitantes en los suelos patagónicos, mejorando la fertilidad, la estructura y la capacidad de retención de agua.

Siguiendo las recomendaciones del Ing. Agr. Mg. Juan M. Mendía, se refuerza la importancia de realizar estudios de suelo previos al diseño del sistema. El sistema silvopastoril bajo riego debe entenderse como una construcción desde el suelo hacia arriba: el riego transforma el suelo, la sombra estabiliza su funcionamiento, la caída de hojas aporta luz y el ganado refuerza la fertilidad.

Desde el punto de vista agronómico, la competencia por radiación es ganada por los álamos, reduciendo la producción de alfalfa entre un 15 y un 30 %, pasando de 12–13 t MS/ha/año a 8–9 t MS/ha/año bajo sombra parcial. Sin embargo, la caída de hojas en otoño permite una mayor entrada de luz y favorece la recuperación de las pasturas.

El enfoque silvopastoril desplaza el análisis desde los kilos de forraje hacia los kilos de carne producidos. En Patagonia Norte, el estudio de suelos previo es una condición necesaria para el éxito productivo. La integración silvopastoril, bien diseñada, mejora la fertilidad con el tiempo y ubica a los SSP bajo riego entre los sistemas más rentables del país.

(*) nserventi@outlook.com
(**) mauroserventi@hotmail.com

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Los sistemas silvopastoriles (SSP) constituyen un proceso de desarrollo forestal donde se combina la actividad forestal en bosques implantados o naturales con la ganadería. En el caso de las forestaciones comerciales, en nuestro país esta actividad comenzó a desarrollarse en la región mesopotámica y el delta del Paraná, donde se concentra el 85 % de la superficie total forestada del país (1.300.000 hectáreas), con las especies pinos y eucaliptos, y en el delta con álamos y sauces. Actualmente, en la región mesopotámica se están manejando unas 80.000 hectáreas (ha) con SSP.

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