El plan de Luis Caputo para sumar dólares y afrontar la deuda sin acceso al crédito

El ministro de economía mantiene una sórdida pelea con el mercado por el financiamiento en moneda extranjera para pagar vencimientos.

Por Roberto Pico

Pese a la estabilidad del precio del dólar y una cierta sensación de tranquilidad, el Gobierno y el mercado financiero mantienen una sórdida disputa por el nivel de acumulación de dólares para hacer frente al pago de los próximos vencimientos de deuda. 

La resistencia del riesgo país a bajar de la zona de 600 puntos obtura la posibilidad de emitir nuevos bonos para refinanciar los vencimientos de capital y obliga a la conducción económica a explorar diferentes alternativas. 

En las últimas semanas el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo tener resuelto el problema. Primero aseguró que cuenta con los fondos para hacer frente a los pagos de julio y enero de 2027, los que suman cerca de unos U$S 9.000 millones. Pero recientemente le añadió “una más”: aseguró que los de julio de 2027 también están garantizados, con lo cual los compromisos más fuertes de deuda que restan del mandato de Javier Milei estarían cubiertos. 

Este “anuncio” es parte de una estrategia de Caputo para intentar “convencer” al mercado de que el país tiene opciones para honrar sus deudas y que “no le faltarán dólares”. 

Con ese norte, manifestó la intención de reducir la dependencia del financiamiento de Wall Street, -una pretensión más impuesta por la realidad que por convicción- y recurrir al mercado local. 

Por su parte, el mercado acompaña parcialmente y con desconfianza. Solo toma algunas oportunidades puntuales, pero la tasa de riesgo soberano no comprime. 

“Primero quieren ver que inviertan los propios argentinos”, es una de las teorías que ensayan los analistas para describir la reticencia de los agentes económicos a volcar fondos hacia activos del país en un momento en que los fundamentals de la economía son sólidos. 

En esta velada batalla, muy parecida a una partida de póker donde alguno “manda” y otros pocos “pagan por ver”, Caputo ya dijo en dos oportunidades que “en las próximas semanas se conocerán las fuentes de financiamiento alternativo” a las que accederá el país para afrontar los próximos pagos. Y este martes se jugó otra carta. Sin actividad en el mercado local realizó un posteo en el que utilizó como excusa la rebaja de impuestos al agro para avisar que va a contar con más dólares de los esperados a partir de una muy buena cosecha gruesa.      

“Todos hablamos del potencial de la energía y la minería, pero pocos reparan en la extraordinaria reacción de nuestros productores agropecuarios a las bajas de impuestos que hemos hecho a las exportaciones (retenciones) e importaciones (aranceles a bienes de capital, herbicidas, equipos de riego, permiso para importar maquinaria usada, etc)”, subrayó el ministro en redes sociales. 

Caputo sostuvo que “subió fuertemente la inversión y la producción apunta a una cosecha récord para este año” y estimó que en un “escenario conservador, las exportaciones aumentarían en U$S 3.700 millones de dólares con respecto al año pasado”. 

Y añadió para reforzar la idea de que el ingreso de divisas será importante: “en un escenario de precios y producción más alto (algo que se está convalidando), las exportaciones treparían a casi U$S 42.000 millones. Esto es U$S 8.700 millones más que el año pasado”. 

Además de ponderar la situación del agro, el segundo mensaje es claramente financiero: Caputo le está advirtiendo a los inversores que va a contar con ingresos adicionales, cuyo monto que equivale a uno de los vencimientos en las estimaciones más conservadoras y a dos en las más optimistas. 

El ministro acompañó su publicación con la descripción de nueve escenarios que combinan precios FOB (alto medio y bajo) y producción (alta, media y baja). 

En el más pesimista (bajo precio y baja producción) las exportaciones llegarían a U$S 34.308 millones y en el más optimista (alto precio y máxima producción) serían de U$S 41.822 millones. 

A la producción de soja la situó en un mínimo de 49 millones de toneladas, con un nivel medio de 51 millones de toneladas y un máximo de 55 millones de toneladas. El rango de precios del ejercicio teórico arranca de un valor base de U$S 450 por tonelada, un medio de U$S 473 por tonelada y un tope de U$S 497 por tonelada. 

En el caso del maíz el trabajo se basa en rangos de producciones de 61 millones de toneladas, 64 millones y 66 millones; con precios en U$S 204, U$S 215 y U$S 226 por tonelada para cada rango. 

Además de apoyarse en estas proyecciones, que dependerán del clima y de las oscilaciones de precios, Economía sigue apostando fuerte al éxito de la ley de Inocencia Fiscal que provocaría un ingreso de dólares adicionales al sistema. Por el momento, el movimiento no parece ser relevante.   

Mirando a  julio, el ingreso que se cuenta como seguro, pero aún sin fecha concreta, es el desembolso de U$S 1.000 millones que aún tiene pendiente el FMI. 

Por otra parte, el próximo viernes se concretará la tercera licitación del AO27 por U$S 150 millones, más una segunda ronda por U$S 100 millones que se aplicarán al mencionado pago de mitad de año. 


Pese a la estabilidad del precio del dólar y una cierta sensación de tranquilidad, el Gobierno y el mercado financiero mantienen una sórdida disputa por el nivel de acumulación de dólares para hacer frente al pago de los próximos vencimientos de deuda. 

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