El equipo impulsado por Harvard que diseña la nueva ciudad en la Patagonia: «No hay otro proyecto como este en Argentina»
El Laboratorio de Ideas Sostenibles, integrado por especialistas en desarrollo territorial, trabajó en el masterplan de Punta Colorada, una nueva ciudad en el sureste de Río Negro que apunta al desarrollo, el turismo y la preservación ambiental. El equipo, impulsado por Harvard Innovation Lab, planificó un polo capaz de crecer sin perder identidad ni equilibrio con el paisaje.
Planificar una ciudad en el corazón del nuevo corredor exportador energético argentino no es un desafío habitual. Mucho menos en un territorio donde también se inserta el corredor turístico atlántico con una diversidad de ecosistemas únicos. Para intentar ordenar ese crecimiento a tiempo, detrás del masterplan de Punta Colorada trabajó un equipo interdisciplinario de urbanistas y arquitectos especializados en planificación territorial y ciudades sostenibles.
El proyecto fue liderado por el politólogo argentino Joaquín Tomé, director del Laboratorio de Ideas Sostenibles -un think tank enfocado en políticas urbanas y desarrollo en América Latina- junto a las arquitectas urbanistas Luciana Pacheco y Paloma Carignani, y Brian Kohan, arquitecto paisajista responsable del diseño urbano y paisajístico del proyecto.
El laboratorio, impulsado desde el Harvard Innovation Lab, trabaja en proyectos urbanos y territoriales en distintos países, con experiencias en ciudades como Ushuaia, Monterrey, Buenos Aires y Neuquén específicamente en Añelo.

Cuando les llegó la propuesta de Punta Colorada, Tomé entendió rápidamente que no se trataba de un desarrollo más. En seis meses el equipo elaboró un plan urbano capaz de acompañar el crecimiento energético, turístico y logístico que empieza a proyectarse sobre el Golfo San Matías.
La combinación entre el desembarco energético, un ecosistema costero prácticamente virgen y la posibilidad de proyectar una ciudad desde cero convirtió al proyecto en un caso excepcional incluso a escala internacional.
“No hay otro proyecto como este en Argentina. Planificar una ciudad que va a tener un rol tan importante en la economía argentina desde cero es algo prácticamente inédito”,
Joaquín Tomé, director del Laboratorio de Ideas Sostenibles.
El equipo que planificó la nueva ciudad en las costas de la Patagonia
El trabajo comenzó con recorridos territoriales, estudios ambientales y un profundo análisis de las condiciones naturales del territorio, desde los vientos y las mareas hasta el paisaje y el crecimiento urbano. La planificación también incluyó estudios sobre infraestructura, riesgos ambientales, crecimiento poblacional, movilidad y escenarios energéticos vinculados al futuro desarrollo exportador de la región.
Los urbanistas encontraron un territorio atravesado por condiciones muy particulares. Punta Colorada se encuentra sobre la costa atlántica de Río Negro, frente al Golfo San Matías, entre Sierra Grande y Playas Doradas. La zona se conecta con la Ruta Nacional 3 a través de la Ruta Provincial 9, corredor clave para el acceso al puerto y al futuro nodo energético. El área ya contaba con una estructura urbana inicial organizada a través de boulevares perpendiculares al mar, pensados para mantener visuales abiertas hacia la costa, favorecer la ventilación natural y reforzar la relación entre ciudad y paisaje.

Tras la etapa de diagnóstico, el masterplan buscó consolidar una ciudad escalable y preparada para crecer de manera ordenada. Los boulevares fueron concebidos como ejes estructurantes capaces de conectar las distintas etapas del desarrollo, mientras que las calles secundarias quedaron orientadas al tránsito residencial y la movilidad cotidiana. La propuesta también incorporó corredores verdes, espacios públicos y nuevas densidades controladas para acompañar el crecimiento sin perder identidad territorial.
Además, el masterplan prevé un distrito con oficinas, servicios tecnológicos, hotelería, áreas comerciales, paseo gastronómico, terminal de ómnibus, estación de servicios y helipuerto, además de parques costeros, miradores, ciclovías y espacios públicos integrados al paisaje atlántico.

La propuesta terminó apoyándose sobre tres pilares: producción energética, turismo y preservación ambiental. “Para mí la oportunidad que se da entre la meseta y el mar es extraordinaria. Eso permite pensar no solo un proyecto industrial, sino también complementarlo con turismo y preservar el entorno ambiental”, explicó Tomé.
Por su parte, la arquitecta urbanista Luciana Pacheco remarcó que una de las decisiones centrales fue que “el paisaje estuviera a la par del sistema productivo y del desarrollo turístico”. Según explicó, el ecosistema local no debía funcionar “como decoración”, sino como parte estructural de la propuesta urbana.

Pacheco también destacó el impacto que tuvo el contacto directo con el territorio durante los recorridos de campo. “Ver esos ecosistemas de cerca te hace entender realmente el valor que tienen”, señaló.
Tomé sostuvo además que el masterplan reconoce “los activos ecosistémicos” del lugar, el turismo “como motor de sostenibilidad” y el crecimiento de la actividad industrial en los próximos años.
Cómo planificar una ciudad antes del boom energético
Uno de los principales objetivos fue evitar repetir experiencias urbanas donde el desarrollo avanzó más rápido que la planificación. El equipo tomó además aprendizajes de experiencias previas donde el crecimiento ocurrió a una velocidad mucho mayor que el desarrollo urbano.
Con esta primicia, el equipo comenzó a trazar un diseño que permita “generar algo realmente atractivo y que la gente tenga ganas de quedarse”, indicó la arquitecta urbanista Paloma Carignani, quien describió una ciudad pensada para vivir, trabajar y disfrutar.
La arquitecta señaló que el proyecto fue diseñado con escalas moderadas, espacios públicos, sectores gastronómicos y servicios integrados. “La idea era imaginar una ciudad donde puedas salir a caminar, hacer compras o encontrarte con otras personas”.
El objetivo nunca fue construir una ciudad petrolera tradicional. “No queríamos una ciudad tipo Abu Dhabi o Puerto Madero frente al mar”, sostuvo Tomé. La propuesta apuesta a corredores verdes, edificios con usos mixtos y espacios públicos integrados al paisaje natural de la costa atlántica.
“La vivienda sola no construye ciudad. Aparece cuando también hay espacios públicos, gastronomía, comercio, servicios y lugares donde la gente quiera quedarse”.
Luciana Carignani, arquitecta urbanista.
Por qué el mundo mira cómo se planifica Punta Colorada
Para las mentes detrás de este masterplan, el desarrollo de Punta Colorada tiene una relevancia mucho más amplia que la escala regional. “El mundo está mirando cómo se planifica Punta Colorada”, aseguró Tomé.
La razón es simple: pocos lugares combinan al mismo tiempo una expansión energética de escala global, un territorio todavía abierto para planificar y la posibilidad de evitar errores urbanos ya conocidos.
Esa discusión incluso llegó a las aulas de Harvard University. Hace unas semanas, Tomé participó en Boston de la revisión final de un seminario de maestría donde estudiantes analizaron durante todo un semestre el caso Punta Colorada, el impacto de Vaca Muerta sobre la Patagonia atlántica y los desafíos de planificar ciudades vinculadas a grandes procesos energéticos. “La principal conclusión era cómo resolver la tensión entre desarrollo y sostenibilidad”, explicó el urbanista.
Según detalló, el debate no se centró únicamente en calles o edificios, sino también en infraestructura, obras hidráulicas, movilidad, gestión territorial y capacidad institucional para acompañar un crecimiento que avanza a gran velocidad. “Lo que pase acá puede transformarse en un ejemplo de cómo desarrollar ciudades vinculadas a grandes proyectos energéticos sin repetir problemas del pasado”, sostuvo Tomé.
Planificar una ciudad en el corazón del nuevo corredor exportador energético argentino no es un desafío habitual. Mucho menos en un territorio donde también se inserta el corredor turístico atlántico con una diversidad de ecosistemas únicos. Para intentar ordenar ese crecimiento a tiempo, detrás del masterplan de Punta Colorada trabajó un equipo interdisciplinario de urbanistas y arquitectos especializados en planificación territorial y ciudades sostenibles.
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