Nostalgia de esas cartas escritas a mano
Alejandro De Muro
DNI 5.081.245
Múñiz, Buenos Aires
Anoche, después de cenar, tu madre y yo emprendimos un viaje hacia la nostalgia. No fue un acto deliberado ni respondió a un mandato puntual. Surgió y, como tal, dejamos que fluyera.
Nos alejamos de los asuntos cotidianos, muchos de los cuales, por repetitivos y tediosos, nos privan de la tranquilidad necesaria.
Grieta, agravios y deslealtades abundan por doquier y son pesadas cargas al final del día.
Por eso fue muy grato recordar etapas de nuestro noviazgo (década del 70) en las cuales nos enviábamos cartas y esperábamos, con ansias, el momento de encontrarnos, debajo de la puerta, con el mensaje tan anhelado.
Cada misiva era un diario en sí mismo. Nada escapaba al relato. Todo contribuía al romance en curso.
Aquellos recuerdos inspiraron esta carta. Te cuento que son las diez de la mañana y que, en cuanto concluya la escritura de estas líneas, con bolígrafo y letra cursiva, sustentada en el amor más genuino que guardamos por vos, daré paso al ritual del despacho (vía aérea certificada) en el correo más cercano.
Ojalá que conserves en España este testimonio y que, al releerlo, halles bien grabados los sentimientos que por videollamada no siempre afloran.
Las palabras tienen vida, cauce propio. No caducan ni se esfuman. Son perennes como el cariño entrañable que, pese a la distancia, tu madre y yo mantenemos por vos.
Alejandro De Muro
DNI 5.081.245
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