Dos “Blancas”, Cassataro de Sánchez y Pielet de Whilluber, y su aporte a la identidad neuquina

Por Beatriz Chávez

Casadas con gendarmes que habían venido al valle a formar parte de la Agrupación de esa fuerza armada, guardiana de las fronteras, las dos Blanquitas que homenajeamos hoy. Blanca Cassataro, una joven allense, era hija de un hombre de sangre siciliana llamado Salvador José, y de Amalia Giles. Cuando Blanca era muy pequeña, sus padres se vinieron a vivir a Neuquén Capital. Cursó sus estudios primarios en la escuela Nº 2, y los secundarios en la Escuela Profesional de Mujeres. En el año 1961 se casó con Bernardo Sánchez, un joven gendarme. Del matrimonio de Blanca y Bernardo nacieron tres hijos: Ricardo Alberto, Daniel Bernardo y Patricia Mónica, quienes les dieron cuatro nietas: Cecilia Daniela, Gabriela Mariana, María Florencia y Micaela Milagros.

Blanquita Cassataro, como se la conoce en el mundo de la música, trabajó en la Gobernación del Neuquén durante 33 años y se jubiló 1991. Gran cantante de tangos, en 1984 recibió una mención especial en el festival de Cosquín, en Córdoba. Grabó dos discos con la orientación de su hijo Daniel Sánchez Cassataro –prestigioso músico de nuestra ciudad y alumno nuestro en la Ex Enet 1–. Intervino en 1987 en la grabación del cassette Músicos populares del Neuquén.

Actuó con Naldo Labrín y Damián Cazeneuve en el Salón Dorado, y también cantó acompañada de Miguel Ángel Barco y de su hijo Daniel. Su esposo Bernardo Sánchez prestó servicios en la Dirección Nacional de Gendarmería en la Capital Federal, y le salió el pase a la XII Agrupación de Gendarmería en Neuquén, donde realizó toda su carrera hasta llegar al grado de Suboficial Mayor de Intendencia. En octubre de 1995 ingresó como encargado de la Agencia Nº 6 de la Ayuda Mutua del Personal de Gendarmería Nacional. Fue integrante de la Comisión Administradora de la Filial Neuquén del Círculo de Suboficiales, en el que ocupó en varias oportunidades cargos jerárquicos. Ejerció las funciones en la Comisión del Círculo de Suboficiales.

Elisa Blanca Pielet –Blanquita-nació en capital Federal debido a que, en Piedra del Águila, donde vivían sus padres, no había médicos ni parteras: por ello su madre viajó para dar a luz. Por el trabajo de su padre, la familia se mudó a Loncopué, donde Blanquita vivió hasta los doce años. Luego se trasladaron a Neuquén capital, y aquí pudo terminar la escuela primaria en la escuela Nº 2 sobre la Avenida Argentina. Cursó la escuela secundaria en la Escuela San Martín cuando funcionaba en la calle Santiago del Estero. Allí se recibió de Maestra Normal Nacional.

En épocas de vacaciones, Blanquita fue de paseo a Zapala a visitar a una amiga: en el mismo coche viajaba Carlos Whilluber, que prestaba servicio en el Escuadrón Las Lajas. Allí se conocieron. Un año después de mantener un correo asiduo, Carlos se presentó en casa de los padres de Blanquita. En tal ocasión, formalmente, comenzó el período de noviazgo: él en Las Lajas y su novia en Picún Leufú, donde estrenó su título de Maestra. El 24 de agosto de 1962, se casaron. El viaje de Luna de Miel fue a las Cataratas del Iguazú. “En 1964 vivíamos en Las Lajas. Allí nació nuestro primer hijo, Víctor Eduardo, en nuestro domicilio, ya que había un enfermero de gendarmería que había atendido muchísimos partos y había confianza. Con todo el dolor del alma debimos dejar Las Lajas, ya que teníamos un círculo de amistades con las que bailábamos folklore todos los sábados en el club”, nos relató Blanquita.

Una vez instalados en Neuquén capital, nacieron Carlos Guillermo, Germán y Elisa. Pasaron cuatro años y llegó Marcelo y luego de siete años nació el último: Raúl. El mayor orgullo de estos padres es que sus hijos han sido buenos estudiantes y el resultado es que entre ellos hay un escultor, dos abogados, un odontólogo, un técnico electricista experto en computación y actor teatral y el último, técnico químico, médico, especialista en traumatología.» Y su sobrina-hija, Negrita, que los acompañó desde jovencita.

Por sobre todas las cosas, lo que más emociona es que sean muy unidos y que se quieran tanto. Carlos falleció en octubre de 2018 luego de una larga convalecencia, siempre acompañado de sus afectos que lo recuerdan con mucho cariño. Este es el sello de un amor que no se opacó jamás, a pesar de los cincuenta años transcurridos al momento de la entrevista en 2012. Hoy las volvemos a homenajear, dado que forman parte del Neuquén del siglo XX, y conforman el conglomerado que escribieron y honraron la historia neuquina y valletana.


Casadas con gendarmes que habían venido al valle a formar parte de la Agrupación de esa fuerza armada, guardiana de las fronteras, las dos Blanquitas que homenajeamos hoy. Blanca Cassataro, una joven allense, era hija de un hombre de sangre siciliana llamado Salvador José, y de Amalia Giles. Cuando Blanca era muy pequeña, sus padres se vinieron a vivir a Neuquén Capital. Cursó sus estudios primarios en la escuela Nº 2, y los secundarios en la Escuela Profesional de Mujeres. En el año 1961 se casó con Bernardo Sánchez, un joven gendarme. Del matrimonio de Blanca y Bernardo nacieron tres hijos: Ricardo Alberto, Daniel Bernardo y Patricia Mónica, quienes les dieron cuatro nietas: Cecilia Daniela, Gabriela Mariana, María Florencia y Micaela Milagros.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios