El hombre que cruzó el Canal de Beagle en aguas heladas y encontró algo más importante que un récord

El documental Upeksa sigue la travesía íntima de un nadador rionegrino de aguas frías que encontró en el silencio, la naturaleza y los desafíos extremos, una forma de construir la paz interior.

Por Walter Rodriguez

El documental de Héctor Rodríguez Tellechea, explora la vida de Sebastián Rodríguez y su búsqueda de ecuanimidad a través del río Negro, la meseta de Somuncurá y el Canal de Beagle.

El documental de Héctor Rodríguez Tellechea, explora la vida de Sebastián Rodríguez y su búsqueda de ecuanimidad a través del río Negro, la meseta de Somuncurá y el Canal de Beagle.

La libertad mental, la paz interior sin importar la ganancia y mucho menos la pérdida. La conexión interior, los silencios, la búsqueda y las transformaciones personales. En todos estos planos indaga Sebastián Rodríguez, nadador de aguas frías cuya travesía íntima cautivó al realizador viedmense Héctor Rodríguez Tellechea, quien se encuentra en la etapa final de producción de su primer largometraje documental: Upeksa.

Herrero de profesión, exguardavidas del balneario El Cóndor y apasionado nadador de aguas abiertas, Sebastián nació en Maquinchao y vive en Viedma hace 26 años. Su aspecto es más que temerario: alto, de gran contextura atlética y con una apariencia física intimidante. La tinta del tatuaje cubre buena parte de su humanidad y diferentes piercing y aretes decoran su cuerpo. Sin embargo para él, la mente y paz interior es lo más trascendente de su existencia.

Sebastián en pleno cruce del Canal de Beagle, en mayo del 2017. Una historia de búsqueda interior que llegó al cine.

En el agua comenzó a encontrarse verdaderamente consigo mismo. Fue guardavidas, comenzó a nadar largas distancias en en el río Negro sin importar la estación del año y en 2017 se convirtió en uno de los pocos nadadores del planeta en cruzar el Canal de Beagle, una experiencia extrema que marcó un hito en su recorrido personal.

Upeksa no es la historia de una hazaña, es la historia de una búsqueda. El título del documental proviene de un concepto filosófico oriental que remite a la ecuanimidad, el desapego y la serenidad. Un estado de equilibrio interior capaz de mantenerse incluso frente a las circunstancias más adversas. Ese significado atraviesa cada imagen y cada testimonio de la película.


“Cuando vi por primera vez una nota sobre Sebastián, supe inmediatamente que él tenía que ser el protagonista”, recuerda Rodríguez Tellechea. Lo que comenzó como la idea de un cortometraje sobre un hombre y el agua fue creciendo con los años hasta convertirse en una profunda exploración sobre la salud mental, la resiliencia y la necesidad humana de encontrar sentido a la vida.

A través de largas entrevistas y múltiples rodajes, el director descubrió que detrás de cada inmersión en aguas heladas existía algo mucho más profundo que el desafío físico. Había una necesidad de conexión. Un diálogo permanente entre el cuerpo y la mente.

Héctor Rodríguez Tellechea, aquí junto a Seba, es el director de Upeksa.

“Lo que me atrapó fue preguntarme qué busca una persona que decide exponerse a situaciones tan extremas. ¿Qué encuentra allí?”, explica el realizador. La respuesta fue apareciendo lentamente durante el proceso. «No nado para romper récords ni para demostrar nada. Lo hago para estar presente, para conectar conmigo mismo…», dice Sebastián, que hace ya varios años tiene la tarea de balizar el recorrido que harán los palistas en cada edición de la Regata del Río Negro. Es que nadie conoce el río cómo él.

La búsqueda de Seba comenzó casi por casualidad. Tras dejar su trabajo como guardavidas, retomó la natación en 2016 y empezó a descubrir que las largas distancias le provocaban algo inesperado. Después de varias horas en el agua, el cuerpo deja de ser el principal desafío y es la mente la que toma el control.


“Sentí un clic en la cabeza”, recuerda Sebastián al hablar de una de sus primeras travesías largas entre San Javier y Viedma. “Me di cuenta de que podía estar muchas horas nadando. Ahí entendí que el límite estaba más en la cabeza que en el cuerpo”.

Desde entonces, los desafíos fueron creciendo. Tras el tramo San Javier-Viedma llegaron los 109 kilómetros desde Guardia Mitre y después los más de 200 kilómetros desde General Conesa. Más tarde, las inmersiones en aguas cada vez más frías. Temperaturas de apenas cinco grados que exigen una preparación rigurosa, respeto absoluto por el entorno y una capacidad mental extraordinaria.

En mayo del 2017, sin traje de neoprene y con un sensasión térmica de apenas 3 grados, Sebastián nadó los 1.500 metros que separan el cabo Peña, del lado chileno, con Punta Mackinlay, en la costa argentina, a través del Canal de Beagle en un tiempo de 29 minutos y 56 segundos, según certificó la empresa Swin Argentina, organizadora del evento.

Nadar entre témpanos de hielo no es un desafío deportivo para Seba, sino una profunda exploración sobre la salud mental.

Sin embargo, lejos de cualquier épica deportiva, Sebastián insiste en que su motivación es otra. “No busco récords. Lo que me interesa es descubrir hasta dónde puede llegar mi cabeza. Ver cómo puedo seguir creciendo interiormente”.

La película también retrata aquellos espacios donde esa construcción personal toma forma. La Meseta de Somuncurá aparece como uno de los escenarios centrales del relato. Allí, lejos de las señales de teléfono, del ruido urbano y de las distracciones cotidianas, Sebastián encuentra la calma necesaria para reconectar con lo esencial. “Cuando no puedo conectar en el agua, busco esa conexión afuera… La encuentro pescando, tomando mate, mirando el paisaje. Necesito esa paz mental para después llevarla a las travesías”.


Los paisajes de Río Negro y Tierra del Fuego se convierten así en personajes silenciosos de la historia. El río Negro, la inmensidad de Somuncurá, la Laguna Esmeralda y las aguas gélidas del Canal Beagle acompañan un recorrido que habla tanto de geografía como de estados del alma.

Actualmente, Upeksa transita su última etapa de rodaje. El equipo viajará a Ushuaia para registrar las escenas finales que completarán el documental antes de ingresar definitivamente a montaje. La expectativa es que el largometraje esté terminado hacia fin de año.

Para Rodríguez Tellechea, el mensaje de la obra trasciende la experiencia particular de su protagonista. “Más que una hazaña deportiva, Upeksa es un viaje interno. Sebastián nos muestra algo que todos hacemos de alguna manera cómo construirnos cada día, buscar equilibrio, aprender a convivir con nuestras propias dificultades y volver a intentarlo cuando no logramos lo que nos proponemos”.

El equipo de realizadores del documental, en pleno rodaje. El lugar elegido es la Meseta de Somuncurá: «aquí encuentro la paz mental que después voy a llevar a las travesías en el agua», dice Seba.

En tiempos atravesados por la velocidad, la ansiedad y el ruido constante, la historia de este nadador patagónico invita a detenerse. A escuchar el silencio, a sumergirse, aunque sea por un instante, en las profundidades de uno mismo. Como propone Upeksa, el verdadero desafío no siempre está en cruzar un canal helado. A veces consiste simplemente en encontrar la serenidad para habitar la propia vida.



La libertad mental, la paz interior sin importar la ganancia y mucho menos la pérdida. La conexión interior, los silencios, la búsqueda y las transformaciones personales. En todos estos planos indaga Sebastián Rodríguez, nadador de aguas frías cuya travesía íntima cautivó al realizador viedmense Héctor Rodríguez Tellechea, quien se encuentra en la etapa final de producción de su primer largometraje documental: Upeksa.

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