El atraso cambiario vuelve a ocupar el centro de la escena a medida que se termina la cosecha gruesa
El tipo de cambio se despertó en junio y avanzó un 4,5%, superando por primera vez en 2026 la velocidad de los precios minoristas en pesos. No obstante, la cotización al cierre del primer semestre es idéntica a la del primer día del año. Los especialistas auguran que existe margen para un dólar más alto en el segundo semestre.
Atraso. El tipo de cambio comenzó a moverse en junio.
Una de las características salientes de la economía en la primera mitad de 2026 ha sido un dólar en completa calma. Eso es lo que comenzó a cambiar en las últimas dos semanas, justo en el momento en que el ingreso estacional de divisas por la cosecha gruesa comienza a moderarse.
El mes de junio marca un quiebre en la tendencia: por primera vez en lo que va del año, el tipo de cambio se movió a una velocidad mayor que la de los precios minoristas en pesos. En efecto, el dólar oficial acumula una suba del 4,5% al cierre de junio, frente a una inflación que las consultoras privadas estiman en el 1,9%.
No obstante, el cambio de tendencia apenas logra compensar el desfasaje que el dólar arrastra en lo que va de 2026. Si la comparación se extiende de forma anual, en los últimos 12 meses el tipo de cambio oficial avanzó un 24% en el último año frente a una inflación acumulada del 33,5%. En otras palabras, el dólar volvió a estar atrasado en 2026.
Un dato descriptivo es que la cotización del tipo de cambio oficial en la apertura de este lunes 29/6 ($1.495) es idéntica a la del primer día hábil del año. Es decir, que mientras el acumulado de inflación en el primer semestre de 2026 alcanzaría el 17% (según las consultoras privadas), el dólar creció 0% en la primera mitad del año.
El precio actual del dólar oficial ($1.495) es idéntico a la del primer día hábil del año. Es decir, que mientras el acumulado de inflación en el primer semestre de 2026 alcanzaría el 17%, el dólar creció 0%.
En efecto si el tipo de cambio oficial hubiese seguido la misma senda que la inflación durante el primer semestre, la cotización de hoy debería ubicarse en torno a los $1.700 para equiparar en términos reales la del inicio de 2026.
En lo que va del año, el gobierno le quitó importancia a la dinámica del tipo de cambio y le asignó la dinámica a la sobre oferta de divisas, a sabiendas del ingreso que llegaría de la mano de una cosecha récord y del crecimiento de las exportaciones de energía.
«Hay dólares para todos los que quieren importar y para todos los que quieren repatriar dividendos», señaló este mes el ministro de economía Luis Caputo, quitando importancia a los interrogantes sobre el tipo de cambio.
«Sobran tantos dólares que el Banco Central ha venido comprando a razón de u$s100 millones por día»
Luis Caputo, ministro de economía
El Banco Central mantuvo a lo largo del año una estricta política de compras diarias de divisas, que ayudaron a sostener el precio oficial. «Sobran tantos dólares que el Banco Central ha venido comprando a razón de u$s100 millones por día», afirmó Caputo en la misma intervención.
Lo cierto es que esa estrategia se moderó a lo largo del mes de junio, cuando las compras del Central alcanzaron los US$ 1.300 millones frente a los US$ 2.600 millones que la entidad había adquirido en el mes de mayo. Ello tiene lugar justo cuando la cosecha gruesa comienza a terminar. Ambos factores sirven para explicar una menor oferta y la tendencia al alza en el precio.
Menor oferta de divisas
La menor oferta de divisas durante junio es uno de los factores principales que explican la dinámica del tipo de cambio en el sexto mes del año. Según estima el Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia de Buenos Aires (BAPRO), la liquidación de exportaciones cerealeras en junio habría retrocedido US$ 1.000 millones respecto a mayo.
Según el informe publicado por la entidad, tal escenario se refuerza por la desaceleración del crédito en dólares a empresas y provincias, que pasó de US$ 3.600 millones en abril, a US$ 2.600 millones en mayo, y luego a US$ 1.400 millones en junio.

Frente a ello, hay una demanda de atesoramiento que percibe el precio de la divisa como accesible y no deja de crecer. Según los datos que surgen del Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del propio Banco Central, la Formación de Activos Externos (FAE) del Sector Privado No Financiero acumula US$ 10.893 millones solo en los primeros cinco meses del año.
Del mismo informe oficial surge que desde el momento en que se abrió parcialmente el cepo cambiario, la formación de activos externos alcanzó los US$ 43.764 millones. En otras palabras, el dólar colchón está más grueso que nunca, toda una señal de que el precio del dólar se percibe barato, es decir «está atrasado».

Otro dato en la misma dirección que también se desprende del informe publicado por el BCRA, es la Balanza Turística, que arroja un déficit de US$ 4.131 millones en los primeros cinco meses de 2026. Otro signo distintivo de la percepción de precio: con el dólar atrasado, viajar al exterior sale barato en pesos.
Los dólares que faltan ingresar
No obstante, los consultores estiman que todavía existe margen para que ingresen el grueso de la cosecha de soja y maíz, y que el ingreso de divisas por la cosecha gruesa podría acelerarse con un tipo de cambio que supere los $1.500.
El economista Salvador Di Stéfano, especializado en finanzas y muy ligado al sector agroexportador, estimó que «La cosecha de soja suma 51,5 millones de toneladas, solo se han vendido con precio 11,8 millones de toneladas. La cosecha de maíz apunta a 68 millones de toneladas, solo se han vendido con precio 22,3 millones de toneladas», y asigna esa dinámica al atraso del tipo de cambio.
La fuerza de los números redondos
— @salvadistefano (@SalvaDiStefano) June 29, 2026
La soja vale $ 482.000 la tonelada, mientras que el maíz $ 270.000 la tonelada, una suba adicional del dólar acompañada por una leve suba de los granos, nos podría dejar con precios por encima de los $ 500.000 la soja y $ 300.000 el maíz, esto…
«La soja vale $ 482.000 la tonelada, mientras que el maíz $ 270.000 la tonelada, una suba adicional del dólar acompañada por una leve suba de los granos, nos podría dejar con precios por encima de los $ 500.000 la soja y $ 300.000 el maíz, esto sería un gran incentivo para que los productores liquiden», aseguró el especialista, que concluyó su pronóstico señalando que «eso ocurrirá con un dólar mucho más alto que el actual. Lo esperamos en $ 1.500 o algo más».
En definitiva, la foto de las pantallas de hoy muestran un dólar que luce atrasado, y acomodándose muy lentamente a un nivel más parecido al que debió tener si hubiese seguido la misma dinámica de los precios minoristas en pesos.
«El financiamiento de la dolarización hoy lo pone Vaca Muerta, son margaritas a los chanchos, una lástima, un derroche»
Carlos Melconián
Otro de los que se expresó en la misma dirección, fue el reconocido economista Carlos Melconian. En diálogo con Infobae la semana pasada, el especialista afirmó: «En las tres administraciones precedentes hubo devaluación e inflación suficientes para sacar de la cancha eventuales posibilidades reeleccionistas. Eso no va a pasar».
No obstante y dado el atraso que exhibe el precio de la divisa, Melconián agregó: «Mes a mes crece la dolarización, pero la gran diferencia es que el financiamiento de esa dolarización hoy lo pone Vaca Muerta, son margaritas a los chanchos, una lástima, un derroche».
Una de las características salientes de la economía en la primera mitad de 2026 ha sido un dólar en completa calma. Eso es lo que comenzó a cambiar en las últimas dos semanas, justo en el momento en que el ingreso estacional de divisas por la cosecha gruesa comienza a moderarse.
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