El primer mes de Adrián Ravier en el Gobierno: cambios en la estrategia comunicacional y traspiés tras suceder a Adorni
Ravier asumió hace un mes para dinamizar una comunicación estancada tras la polémica por presunto enriquecimiento ilícito del exjefe de Gabinete. Sin embargo, el cambio fue drástico: mientras algunos sostienen que su perfil ayuda a conectar con la sociedad, otros señalan que le hace falta más poder de decisión.
Adrián Ravier.
Adrián Ravier ya lleva un mes ocupando el rol de vocero presidencial que dejó libre la salida de Manuel Adorni. Su gestión comenzó rodeada por la polémica en torno al exjefe de Gabinete investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, no pasó desapercibido, sobre todo porque, con el correr de los días, fue acumulando una serie de errores en sus apariciones públicas.
Un mes de Adrián Ravier como vocero presidencial
Ravier llegó no solo para recuperar la dinámica comunicacional con la que había iniciado la gestión de Javier Milei, sino también para aportar un cambio en los modos de informar y de relacionarse con los periodistas acreditados en la Casa Rosada.
En el Gobierno aseguran que la templanza y la didáctica que caracterizan al funcionario al explicar cada tema en sus conferencias fueron clave para su elección. Además, su perfil responde al pedido del presidente de lograr que los anuncios lleguen con claridad a la sociedad.
El cambio comunicacional existente con la que usaba Manuel Adorni es radical. El exfuncionario libertario no tenía problemas en confrontar con la prensa acreditada y utilizaba la ironía para expresarse, en cabio Ravier utiliza un estilo más propio de la docencia.
Lo cierto es que el dinamismo característico de las conferencias parece haber desaparecido; ahora predominan las explicaciones extensas y detalladas sobre la gestión, acompañadas de respuestas breves ante las consultas políticas del periodismo.
Para algunos integrantes del oficialismo, el perfil de Ravier no «tiene sentido» si se quiere «expresar que nos llevamos el mundo por delante».
Otro cambio que se notó con el ingreso de Ravier es que a diferencia de lo que ocurría cuando estaba Manuel Adorni, ahora quien parece haber acumulado más poder que el Vocero Presidencial es el secretario de Comunicación Fabián Fernández, quien fue habilitado para dar los debates políticos que concentra la mesa política.
Esto no ocurrió en la primera etapa de gestión con el esquema Manuel Adorni y Javier Lanari, recientemente designado como director del Banco Nación.
Por su parte, Ravier no tiene contacto con el periodismo por fuera de sus declaraciones en on y relega las conversaciones en off a Fernández. La única vez que lo hizo, cometió algunos traspiés.
En una entrevista reciente que brindó en el programa de streaming que conduce Daniel Parisini, el vocero analizó la política cambiaria y dio como «posibilidad” que el dólar llegue en los próximos meses a $1.700 o $1.800.
Una fuente del oficialismo, opinó al respecto y dijo: «Me sorprende el error. Es un ABC de la comunicacion política. Nunca hay que decir un número sobre el dólar».
En otras áreas sostienen que las declaraciones fueron sacadas de contexto y que «no hizo ninguna proyección del dólar». En algunos despachos de Casa Rosada, precisaron: «No hay nada de que hablar porque no hay temas, pero es exageradisimo decir que predijo algo».
En la última conferencia de prensa que se realizó el martes, Ravier desmintió un posteo que había publicado en X días antes y fue cercado por la prensa acreditada que reclamó la eliminación de las restricciones en la circulación impuestas por el Gobierno. El mensaje, decía: “Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores».
La publicación tomó gran repercusión y días después, negó haber utilizado la calificación de «bananero» para definir la Argentina al plantear que intentó utilizar un condicional y sostuvo que los medios “actuaron de mala fé” en la interpretación.
En esa misma jornada, ante una de las últimas preguntas de la prensa, el vocero cometió otro error al leer mal la respuesta por confundir la consulta: «Perdón, me equivoqué de respuesta. Un segundo… era esta», se disculpó a la vez que ordenaba sus hojas.
Algunas voces oficialistas consideran que, ante el próximo desafío electoral y con la gestión definida como eje de campaña, Ravier debería optar por consolidar su propio perfil. Esto dentro de un esquema comunicacional que aún busca equilibrio, orientado a minimizar los traspiés que transforman cualquier explicación en un conflicto y a demostrar que un tono medido también constituye una herramienta de poder.
Con información de Noticias Argentinas
Adrián Ravier ya lleva un mes ocupando el rol de vocero presidencial que dejó libre la salida de Manuel Adorni. Su gestión comenzó rodeada por la polémica en torno al exjefe de Gabinete investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, no pasó desapercibido, sobre todo porque, con el correr de los días, fue acumulando una serie de errores en sus apariciones públicas.
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