El hotel que renació en Villa la Angostura para ofrecer una experiencia de lujo

Entre el lago y el bosque, un clásico de la hotelería de Villa La Angostura inició una nueva etapa. Renovó su identidad, incorporó un penthouse de lujo y apuesta a una experiencia que combina bienestar, gastronomía y naturaleza.

Por Lorena Vincenty

Una propuesta cuatro estrellas en Villa La Angostura.

En Villa La Angostura hay postales que parecen suficientes para justificar el viaje. Sin embargo, frente al Nahuel Huapi, un hotel decidió que la experiencia debía ir mucho más allá del paisaje. Rodeado por los bosques patagónicos y con la Cordillera de los Andes como telón de fondo, Sol Arrayán Hotel & Spa comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia.

La transformación empezó hace menos de un año, con la llegada de nuevos propietarios que decidieron renovar el hotel desde sus cimientos. No se trataba solamente de remodelar habitaciones o cambiar la imagen. La apuesta era mucho más profunda: convertir un clásico de la villa en un verdadero hotel cuatro estrellas, donde cada detalle formara parte de la experiencia.

“Estamos haciendo una puesta en valor del activo, reorganizamos el área comercial, incorporamos un equipo de marketing y ahora iniciamos un proceso de mejora continua para potenciar toda la experiencia del huésped”, explicó Andrés Abate coordinador gerencial del establecimiento.

La apuesta es a una hospitalidad más contemporánea, cercana y sofisticada y ese cambio también se refleja en la nueva identidad visual. El hotel renovó su marca tomando como inspiración al arrayán, el árbol símbolo de Villa La Angostura, con su corteza color canela.

El spa y la piscina climatizada pensados para disfrutar del paisaje sin salir del hotel.

Un refugio con vista al lago


Con 42 habitaciones distribuidas en distintas categorías, el hotel incorporó un nuevo producto premium: un exclusivo penthouse que vuelve a ocupar el lugar que alguna vez tuvo dentro del establecimiento.
El hotel tiene un emplazamiento privilegiado. Cuenta con habitaciones de distintas categorías: estándar, suites y además, tiene un penthouse que estamos recuperando y poniendo en valor, porque no estaba en funcionamiento. Es un hermoso departamento ubicado en el último piso, con ascensor y todos los servicios”, contó.

Desde ese espacio, el Nahuel Huapi parece extenderse hasta el horizonte. Grandes ventanales, ambientes amplios, privacidad y servicios personalizados convierten a la suite en una invitación a vivir la Patagonia desde otra perspectiva.

La propuesta se completa con un spa pensado para bajar el ritmo después de un día en la montaña. La piscina climatizada interior y exterior parece fundirse con el lago, mientras que el sauna vidriado ofrece una de esas postales que invitan a quedarse simplemente mirando cómo cae la tarde.

La gastronomía sigue el mismo concepto. Productos regionales, cocina patagónica y una carta diseñada para acompañar tanto una jornada de esquí en Cerro Bayo como una excursión por la Ruta de los Siete Lagos o una tarde sin más plan que contemplar el paisaje.


Ofrecer calidad


La renovación no quedó limitada a la infraestructura. Gran parte del trabajo ocurre detrás de escena. “Trabajamos en todos los detalles del servicio: desde cómo recibir al huésped en la recepción, cómo servir una mesa o un plato, hasta la atención en el spa. La idea es elevar el estándar de calidad en cada punto de contacto con el visitante”, explicó Abate.

Todo ese proceso se realizó sin cerrar el hotel. “Siempre estuvo abierto y funcionando mientras avanzábamos con las mejoras”, remarcó. Para el equipo de gestión, la transformación parte de una pregunta sencilla. “¿Qué queremos ser? ¿Una hostería con una linda vista al lago o un hotel cuatro estrellas de verdad? Esa es nuestra apuesta”, sostuvo.

En un contexto donde la actividad turística atraviesa un escenario desafiante, creen que la única manera de diferenciarse es elevando la calidad. “Los productos aspiracionales tienen que competir ofreciendo un mejor servicio, no reduciéndolo. Esa es una apuesta difícil en el contexto actual, pero creemos que es el camino correcto.”


Abrirse al mundo


Otra de las grandes transformaciones ocurrió fuera del edificio. Hasta hace pocos meses el hotel prácticamente no tenía desarrollo comercial. Con la incorporación de Ana Luz Torres como ejecutiva comercial comenzó un proceso de apertura hacia nuevos mercados.

“La realidad es que hay un mercado muy amplio para explorar con un producto como este. Logramos comenzar a trabajar con operadores nacionales e internacionales y mejorar toda la conectividad comercial del hotel”, explicó Torres.

Hoy el establecimiento comercializa sus habitaciones a través de plataformas como Booking, Expedia y Despegar, además de canales profesionales como HyperGuest y Roibos. El próximo paso será incorporar Omnibees para fortalecer especialmente la llegada del turismo brasileño.

“El pasajero quiere confirmar su reserva en el momento. Ya no sirve enviar un mail y esperar una respuesta. La gente compra desde el celular, incluso desde una publicación de Instagram. Hoy, no estar conectado a esos canales limita muchísimo las posibilidades de venta”, señaló.

La estrategia también incluye la participación en ferias internacionales y un trabajo sostenido con agencias de viajes de Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil. “El turista brasileño busca mucho la Patagonia porque no tiene nieve en su país y quiere vivir esa experiencia, asi que estuvimos allí para ofrecerles nuestro producto”.

Aunque la nieve sigue siendo uno de los grandes atractivos, la mirada está puesta en todo el año. “Villa La Angostura no es solo un destino de invierno. En verano atrae mucho al mercado europeo y norteamericano que busca senderismo, trekking y naturaleza. También hay mucho interés desde México. La primavera y el otoño ofrecen experiencias completamente distintas”, sostuvo Torres.

El hotel también busca posicionarse en el segmento corporativo y de pequeños eventos. Con un salón para unas 60 personas, recibe grupos reducidos y trabaja de manera articulada con otros establecimientos de la villa cuando la demanda supera su capacidad.

“En destinos chicos como Villa La Angostura es muy importante dejar de ver al otro hotel solamente como competencia y empezar a considerarlo un aliado”, Aseguró Ana Luz.

Mientras tanto, las promociones acompañan esa estrategia. Durante la preventa ofrecieron descuentos para la temporada invernal y hoy mantienen beneficios para huéspedes frecuentes, además de promociones específicas en distintos canales de venta.

En tiempos donde muchos viajeros ya no buscan solamente un lugar donde dormir, sino una experiencia que permanezca en la memoria, Sol Arrayán apuesta a que el verdadero lujo no esté solo en una suite con vista al lago. También en la calidez de quien recibe, en el silencio del bosque, en un desayuno mirando el Nahuel Huapi y en esa sensación de que, por unos días, el tiempo puede correr un poco más despacio.


Qué hacer en Villa la Angostura en invierno


Con la llegada de la nieve, Villa La Angostura despliega una de las propuestas invernales más completas de la Patagonia. El principal atractivo es Cerro Bayo, donde se puede esquiar, practicar snowboard, hacer caminatas con raquetas, disfrutar del tubing, realizar paseos panorámicos y vivir experiencias gastronómicas con vista a la cordillera. Además, esta temporada el centro de esquí presenta nuevas inversiones en infraestructura, una agenda de eventos deportivos y propuestas para toda la familia.

Más allá de la montaña, el destino invita a recorrer el Bosque de Arrayanes, la Península de Quetrihué y distintos senderos del Parque Nacional Nahuel Huapi, realizar cabalgatas entre bosques nevados, navegar por el lago Nahuel Huapi, practicar trekking o kayak en sectores protegidos y descubrir la gastronomía regional en chocolaterías, casas de té, cervecerías y restaurantes.


Información útil





Una propuesta cuatro estrellas en Villa La Angostura.

En Villa La Angostura hay postales que parecen suficientes para justificar el viaje. Sin embargo, frente al Nahuel Huapi, un hotel decidió que la experiencia debía ir mucho más allá del paisaje. Rodeado por los bosques patagónicos y con la Cordillera de los Andes como telón de fondo, Sol Arrayán Hotel & Spa comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia.

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