Ni tostadas ni galletitas: el desayuno sin harinas que gana lugar por su efecto sobre la saciedad
Cada vez más nutricionistas recomiendan empezar el día con una combinación de proteínas, grasas saludables y fibra. La propuesta busca evitar los picos de hambre de media mañana y mantener la energía durante más tiempo.
Según distintos estudios, los desayunos ricos en proteínas ayudan a controlar mejor el apetito durante el resto de la mañana.-
Durante décadas, el desayuno estuvo asociado casi exclusivamente a tostadas, medialunas, galletitas o cereales. Sin embargo, en los últimos años comenzó a ganar terreno una tendencia diferente: desayunos sin harinas refinadas, con mayor presencia de proteínas y grasas saludables.
El objetivo no es eliminar el pan para siempre, sino cambiar la composición del primer plato del día para conseguir una mayor sensación de saciedad, evitar los picos de glucosa y llegar al almuerzo con menos ansiedad.
Una de las opciones que más recomiendan los especialistas combina alimentos simples, fáciles de conseguir y con un perfil nutricional muy completo.
El desayuno ideal para encarar el día y sin harinas
En lugar de pan o galletitas, el desayuno incluye dos huevos revueltos o a la plancha, media palta, un yogur griego natural sin azúcar y un puñado de nueces o almendras. Se puede acompañar con café, té o mate.
La clave está en el equilibrio. Los huevos aportan proteínas de alta calidad; la palta ofrece grasas monoinsaturadas y fibra; el yogur suma proteínas y calcio, mientras que los frutos secos completan el plato con grasas saludables, minerales y un extra de saciedad.
Según distintos estudios, los desayunos ricos en proteínas ayudan a controlar mejor el apetito durante el resto de la mañana y pueden disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados entre comidas. Además, generan una liberación de energía más estable que las preparaciones elaboradas principalmente con harinas refinadas y azúcares.
Esto no significa que el pan sea un alimento «prohibido». Los nutricionistas coinciden en que una alimentación saludable puede incluir harinas, especialmente si son integrales. Sin embargo, también señalan que muchas personas basan el desayuno casi exclusivamente en ellas y consumen muy poca proteína en la primera comida del día.
Por eso, incorporar huevos, lácteos naturales, frutas, semillas o frutos secos aparece como una estrategia sencilla para mejorar la calidad nutricional del desayuno sin necesidad de seguir dietas restrictivas.
Más que una moda, la propuesta apunta a recuperar un desayuno capaz de sostener la energía durante varias horas y reducir la necesidad de «picotear» antes del almuerzo. Para muchos, ese pequeño cambio alcanza para transformar el resto de la jornada alimentaria.
Durante décadas, el desayuno estuvo asociado casi exclusivamente a tostadas, medialunas, galletitas o cereales. Sin embargo, en los últimos años comenzó a ganar terreno una tendencia diferente: desayunos sin harinas refinadas, con mayor presencia de proteínas y grasas saludables.
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