Una esquina de Roca a través de una fotografía

El epígrafe de una imagen identificada durante años como los restos de un antiguo fortín permite reconstruir el paisaje de la ciudad después de la inundación de 1899 y descubrir qué construcción aparece realmente en ella.

Por Edith Cabrera

Hay calles que caminamos todos los días sin saber que detrás de las vidrieras modernas descansan los cimientos del General Roca que nació del barro. Tras la trágica inundación de 1899 y el traslado del pueblo a su actual emplazamiento, las nuevas manzanas comenzaron a poblarse con el impulso de las colectividades de inmigrantes y de los pocos colonos que se fueron radicando. Entre los incipientes trazados, la calle Italia se consolidó rápidamente como el corazón del progreso y la vida social.

Imagen histórica del pueblo de General Roca, en su nueva ubicación (imagen ilustrativa recreada con IA)

Un pueblo que volvía a levantarse

Todo pasa. El canal no marcha muy bien, pero ya estaban encomendados los estudios para las futuras obras en los ríos y la posterior irrigación del valle. Están ya tendidas las vías del ferrocarril, y si todavía el transporte se hacía en viejas tropas de carros y los médanos alternaban el desolado panorama de la población, un espíritu de lucha anima a todos los habitantes. Para 1900, transcurridos apenas cinco meses de iniciada la reconstrucción del nuevo pueblo ya había 83 casas de material, 37 de zinc, aunque el material más común para la edificación seguía siendo el barro, ya que había 88 casas construidas con ese material. Ese paisaje de un pueblo que todavía se estaba levantando también puede entreverse en una fotografía recuperada de nuestro archivo, que devuelve una curiosa postal de aquellos primeros años: una estructura de paredes descascaradas y almenas en el techo, identificada de puño y letra como «Antiguo Fortín, esquina Mitre».

Fotografía de cuadernillo de Héctor Mutchinick (Biblioteca R. Bonacchi)

Tras varias investigaciones en los anaqueles de diarios y la consulta de distintos libros que fueron registrando el paulatino crecimiento local, encontramos en El Desierto vencido, de don Pablo Fermín Oreja (sin “S”), editado en 1951, la descripción que deja, sin lugar a duda, de qué se trataba realmente esa construcción:

«En el solar donde en la actualidad está instalado el Colegio Domingo Savio, fue instalada la prisión militar, con una garita en la esquina frente a la capilla de María Auxiliadora y en el interior una cuadra o «disciplina», ambas construidas en adobe. Esta última dependencia subsistía hasta hace algunos años, y existe una difundida fotografía de la misma, en la que erróneamente se la hace aparecer como «restos del antiguo fortín».»

La fotografía que confundió al fortín

Fotografía de archivo c1910

La fotografía de la esquina de Italia y Mitre es una reliquia visual. A simple vista, cualquiera podría jurar que se trata de un reducto defensivo de la frontera. Las almenas —esos «dientes» característicos de las fortalezas— reforzaron entre los primeros pobladores la costumbre de llamarlo «el fortín». Sin embargo, la documentación histórica demuestra otra realidad: la fotografía no muestra el antiguo fortín, sino la cuadra o «disciplina» de la prisión militar. Más allá de esa identificación, poco se conoce sobre los usos posteriores que tuvo el edificio, aunque su aspecto contribuyó a que durante años fuera confundido con los restos del antiguo fortín.

La inscripción de la postal es también una pista para fechar la imagen. En ella se menciona la calle Italia, una denominación que recién fue oficializada el 20 de septiembre de 1918, cuando la colectividad italiana colocó una placa conmemorativa. Ese pequeño detalle convierte a la propia postal en un documento para reconstruir la historia de la ciudad.

Una postal de la esquina de Mitre e Italia actual (Foto: Andrés Maripe)

Hoy ya no queda rastro de aquella construcción. Sin embargo, una antigua postal, un epígrafe equivocado y el testimonio de Pablo Fermín Oreja permiten volver sobre sus pasos y comprender qué fue realmente aquel edificio de la esquina de Italia y Mitre.


Hay calles que caminamos todos los días sin saber que detrás de las vidrieras modernas descansan los cimientos del General Roca que nació del barro. Tras la trágica inundación de 1899 y el traslado del pueblo a su actual emplazamiento, las nuevas manzanas comenzaron a poblarse con el impulso de las colectividades de inmigrantes y de los pocos colonos que se fueron radicando. Entre los incipientes trazados, la calle Italia se consolidó rápidamente como el corazón del progreso y la vida social.

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