Suicidios: Río Negro tiene la tasa más baja del país, pero avanza en nuevas estrategias de prevención
Mientras Argentina registra su mayor tasa de suicidios, Río Negro presenta el índice más bajo del país. La provincia busca mejorar los registros y fortalecer la prevención, pero especialistas señalan que todavía faltan campañas, capacitación y una respuesta articulada entre los distintos organismos.
Cómo trabaja Río Negro en materia de prevención del suicidio. (Foto: Emiliano Ortíz).
Según los informes del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud, Argentina registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia que, por primera vez, supera las muertes por hechos violentos y está por encima del promedio mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) -que alcanza el 9,1%-.
Según la estadística del Ministerio de Seguridad de Nación, en 2025 Neuquén registró 52 suicidios, con una tasa del 7,8 cada 100 mil habitantes; mientras que Río Negro tuvo 49 casos, con una tasa de 6,5. De esta forma, esta última se mantiene como la provincia con la tasa más baja del país.
«Los números no son determinantes», advirtió la Asociación Civil de Suicidología
«Los números no son determinantes porque no tenemos datos para comparar con años anteriores. No es que la cifra actual no sea alarmante, pero no hay registros válidos anteriores. La Ley de Prevención del Suicidio tiene apenas 11 años y, recién a partir del 2015, el suicidio se considera como una problemática a nivel nacional«, definió la psicóloga especialista en suicidios, Andrea Temperini, coordinadora nacional de la Asociación Civil de Suicidología. Advirtió que los registros mejoraron a partir del 2023, después de la pandemia con gran cantidad de eventos.
«En la pandemia, hubo mucha masividad, pero era lógico: en el contexto de encierro, no podíamos salir, ni vincularnos. En países como Venezuela o Colombia que vienen de sufrir terremotos y muertes, claramente habrá que prever una ola de suicidos masivos porque la gente perdió todo: familias, casas y debe haber mucha contención», esbozó Temperini.
La especialista oriunda de Santa Fe consideró que hoy hay una mayor visibilización de la problemática. «Es cierto que mejoraron las políticas públicas -aunque no del todo- y en los ámbitos de educación, de salud y de seguridad se están reforzando las medidas. Pero no se trabaja de forma articulada, ni hay capacitaciones por parte del Estado», indicó.
Frente a la información difundida en internet, Temperini alertó que hay que saber qué hacer con eso. «La soledad y la desesperanza es un factor de riesgo, pero ¿cómo lo aplicás? Faltan políticas públicas y campañas de visibilización. Hay prevención de cáncer, dengue, de muchas enfermedades, ¿a dónde viste una de prevención de suicidio?«, interrogó.
El desafío de fortalecer la prevención desde el sistema de salud de Río Negro
La notificación de los suicidios, como así también de los intentos, está a cargo del área de Epidemiología del Ministerio de Salud de Río Negro. «Si bien hay un incremento de casos, estamos dentro de los parámetros esperables. Por año, los casos mortales rondan entre 50 y 80 en la provincia, una tasa esperable. El año pasado tuvimos 314 intentos registrados», detalló Darío Caram, jefe del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud de Río Negro. Advirtió que la mayoría de casos se producen en localidades como Bariloche, Viedma y Roca, por una «cuestión poblacional».
Este trabajador social destacó el sistema de salud de la provincia con 36 hospitales en cada localidad y el hecho de que cada uno cuente con, al menos, un servicio de Salud Mental. «El Programa de Salud Mental sigue creciendo en recursos humanos porque la demanda ha crecido. Lo ideal es que haya servicios de Salud Mental que sean interdisciplinarios, con psicólogos, médicos, operadores, trabajadores sociales. Que estén presentes no solo en el hospital sino también en los Centros de Atención Primaria de Salud, con presencia territorial para funcionar de forma descentralizada», reconoció.

A través de una ley provincial, añadió, Río Negro creó un Observatorio de Conductas Suicidas que se reunió por primera vez este 12 de agosto. «La idea es consolidar la estadística, intercambiar información y promover campañas. También está prevista la creación de una línea de atención específica para el próximo año», expresó Caram. La idea es que la línea de asistencia funcione dentro de la estructura del 911 y capacitar a los operadores en la temática.
«Hemos hecho algunas capacitaciones en suicidio para quienes atienden el 911; también destinadas a policías y efectores de salud. Habría que reforzar en las escuelas», acotó.
Caram recalcó la necesidad de tener una escucha activa con la persona. No dejarla sola, mostrar interés y acompañar. «De alguna forma u otra, siempre lo comunican. Buscan orientación y ayuda», dijo.
Las escuelas, un espacio clave para detectar situaciones de riesgo
«La escuela no puede abordar sola estas situaciones complejas que, según las estadísticas, van en aumento. Hoy, el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 24 años en Argentina». Así lo afirmó Paula Quezada, coordinadora de Innovación e Investigación Educativa del Ministerio de Educación de Río Negro.
La funcionaria reconoció que «el espacio escolar siempre es escenario donde los estudiantes expresan sus vivencias. O sus padecimientos psíquicos. A veces, de forma explícita, implícita, o a través de silencios que no pueden ser inadvertidos«.
Valoró la puesta en marcha de acuerdos colectivos: «La corresponsabilidad es fundamental para trabajar en prevención y detectar alertas que aparecen, como la expresión de ideación de muerte que quizás se transmite a un compañero, un docente o un preceptor». En este sentido, comentó que, muchas veces, toman conocimientos de ciertas situaciones a partir de otros estudiantes que toman capturas de mensajes en las redes sociales, frases o canciones que aportan indicios de que un joven no está bien. «A veces, son ideaciones, amenazas, intentos. Tres años atrás, por ejemplo, se puso de moda que los chicos se cortaran con gillette en forma comunitaria en los baños de los colegios secundarios. Se trabajó rápidamente«, manifestó.
Desde hace 20 años, la Ley de Educación Sexual Integral incluye un eje que contempla «cómo me siento conmigo y cómo me vinculo con los demás» y habilita espacios de escucha en las escuelas. «Más allá de que algunas escuelas lleven adelante jornadas de sensibilización con especialistas en la temática, se intenta trabajar transversalmente con los contextos que atraviesan nuestros estudiantes», comentó.
La apuesta es promover encuentros de «la escuela con las familias» en los que se trabaja fuertemente para romper mitos, como: «la persona que quiere se mata». «Hay que estar atentos a alertas que no son casuales, ni de un día para otro. La persona va pidiendo ayuda. Fue dejando actividades deportivas, falta al colegio, empieza a encerrarse. Hay pistas que, como familias, podemos advertir. La conducta empieza a cambiar», esbozó. La depresión, la tristeza y la ansiedad generan comportamientos que suelen ser visibles.
Quezada advirtió que «el docente no puede trabajar en soledad problemáticas relativas al suicidio sino que debe activar circuitos interinstitucionales y redes». Enumeró tres pasos. En primer lugar, la dimensión institucional que implica que, ante la sospecha, amenaza o un suicidio consumado, el equipo directivo debe notificar al supervisor y luego, a la Dirección del Ministerio de Educación «para tejer redes de acompañamiento e intervención».
Le sigue la dimensión sociocomunitaria, es decir la comunicación con la familia del estudiante en caso de sospecha de vulneración de derechos y posteriormente, con las autoridades de aplicación como la Senaf y los equipos de Salud Mental. Por último, la dimensión grupal vincular con sus pares y los docentes involucrados.

La notificación de los suicidios, pero también de los intentos
Desde 2023, el Ministerio de Salud de Nación incorporó una notificación obligatoria en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA): no solo había que registrar los suicidios sino también los intentos.
«Hace 18 años que ejerzo en este problema y he tenido 3 pacientes que se han quitado la vida, después de la pandemia. El resto han sido intentos», dijo Temperini.
Qué hacer ante una situación de riesgo suicida
Marcelo Mandril, presidente de la Red Argentina de Suicidología, comentó que se transitan diversas etapas en el proceso suicida. «Una persona puede manifestar acumulación de conflictos o pensamientos negativos, pero no necesariamente transita la ideación suicida. Cuando la persona construye la idea de muerte necesita asistencia terapéutica de profesionales de salud mental y acompañamiento de su entorno social«, manifestó Mandril.
En estos casos, lo primero que se recomienda es buscar ayuda especializada en cualquier centro de salud. «Aunque no tenga obra social, si el centro de salud no tiene equipo de salud mental lo derivará a un lugar donde sí haya. Esa asistencia es gratuita y debe ser proporcionada por el Estado, por ley nacional de prevención del suicidio -y Río Negro ha adherido-«, remarcó.
¿Qué pasa cuando una persona manifiesta su intención de quitarse la vida o su deseo de no vivir más? Se recomienda no hacer juicios de valor, ni emitir frases como: «Pensá en tus padres» o «A Dios no le gusta eso». «Así le cargás una piedra más en la mochila. Esa persona no quiere ser una carga, cree que el problema es ella. Lo que se necesita es una escucha activa, tratar de comprender lo que siente, tener empatía».
La línea 135 funciona las 24 horas los 365 días del año. Es anónima, gratuita y atendida por voluntarios, capacitados por el equipo del SAS (Servicio de Asistencia al Suicida).
Si la persona intenta quitarse la vida de cualquier modo -o manifiesta intenciones de hacerlo en la inmediatez-, se aconseja llamar de manera urgente al 911. Mandril advirtió que «es preferible pasarse de medidas precautorias y no dejar expuesta a la persona al riesgo. No hay que esperar que la persona esté ejecutando la acción». Mientras Argentina registra su mayor tasa de suicidios, Río Negro presenta el índice más bajo del país. La provincia busca mejorar los registros y fortalecer la prevención, pero especialistas señalan que todavía faltan campañas, capacitación y una respuesta articulada entre los distintos organismos.
De acuerdo a las estadísticas, mencionó que las mujeres suelen tener más tentativas que los hombres y, en el caso de estos últimos registran más suicidios consumados que las mujeres. «Esto responde a cuestiones sociales, psicológicas y biológicas. Se nos inculcó que el hombre debería ser el fuerte, el sostén. Y se convierte en un factor de riesgo», alertó.
Según los informes del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud, Argentina registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia que, por primera vez, supera las muertes por hechos violentos y está por encima del promedio mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) -que alcanza el 9,1%-.
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