Proyectan más cierres de negocios en Roca
Roca está viviendo sus peores días comerciales. Así lo admiten los comerciantes y la cámara que los nuclea. El cierre de varios negocios en los últimos días, muchos de ellos tradicionales, proyecta un futuro inmediato temible.
ROCA (AR).- Como si fuera imposible escapar de un inevitable efecto dominó de la recesión nacional, varios de los más tradicionales comercios de Roca fueron uno a uno bajando sus persianas en los últimos días. Todos ellos ahogados por las fuertes bajas en las ventas y por la imposibilidad de seguir resistiendo una recesión que pareciera no dejarles una salida en el horizonte más inmediato.
Este proceso, en poco menos de una semana, expulsó del ya castigado mercado laboral local a más de un centenar de empleados y que se fortalece con la decisión de otras empresas de sanear sus cuentas desprendiéndose de más personas. (Ver recuadro) «El despido de más personal es una posibilidad que estamos analizando», anticipó el dueño del único supermercado roquense con capitales locales que logró imponerse como uno de los de mayor facturación y que así confirmó un fenómeno que no parece detenerse.
«La proyección de cierres que trazamos para el corto plazo es de un 40 por ciento de los comercios», aseguraron en la Cámara de Comercio local, donde no descartaron un «cierre masivo» de locales para los convulsionados días que vienen.
De hecho la mayoría de las inmobiliarias coinciden en que esos mismos locales son los que registran casi la mitad las deudas en el sector de los alquileres. «Cinco de cada diez firmas deben dos, tres y hasta cinco meses de alquiler. Nos dicen que ni siquiera pueden cubrir los gastos», cuentan en las inmobiliarias, que reconocen que lo que cobran los dueños de locales en la calle Tucumán no está acorde a los tiempos recesivos que corren. «Son locatarios que quieren seguir viviendo como en las épocas de vacas gordas», dicen por lo bajo, en las inmobiliarias.
En los últimos días el cierre de un preocupante número de locales dedicados a los más variados rubros -entre ellos el tradicional Stamaris, con décadas de atención en la región- y la aceptación de otros tantos de que su destino no podría ser muy distinto funcionó como una señal de alerta de que los que vienen no son días fáciles para el sector. «En realidad nuestro temor es que Roca se convierta en un pueblo comercialmente fantasma», indicó Roberto Fieg, vicepresidente de la CAIC. «Esto es producto de sucesivos períodos en que nuestros gobernantes han actuado con la más absoluta irresponsabilidad; destruido la producción, la industria, el agro, el comercio y hoy coronan esta sucesión de actos de gobierno con las actuales condiciones y medidas económicas». Con esta política extinguieron «la operatoria comercial, bancaria y toda operatoria de crédito, agravado ésto por la caída del poder económico», agrega la CAIC.
En el medio, los propietarios de los locales que comenzaron a despedirse acusan un fuerte endeudamiento que hace tiempo funcionó como la última esperanza antes de iniciar el retiro definitivo. «Me endeudé en más de cien mil dólares para sacar la zapatería adelante, pero fue inútil. En los últimos años me comí todo el capital que había acumulado en poco más de dos décadas de trabajo», contó Jesús Muñoz, propietario de un local que funcionó por dos décadas en la más céntrica de las esquinas roquenses y que hace dos meses ya indemnizó a sus empleados.
«Lo también preocupante es que los consumidores van a ir a otro lugar a comprar. Al no tomar medidas para revertir la situación o para ayudar a frenarla, vamos a terminar echándolos y derivando ese dinero a una provincia ajena», advirtió Fieg.
Nadie está haciendo nada, acusan
ROCA (AR).- En menos de una semana, la crisis parece haber transformado a la comercial calle Tucumán en un territorio casi desolador. Es que en los cien metros que ocupa una de las más céntricas de sus veredas solo un kiosco se mantiene en pie y en estos días ya se despidieron un local de productos para el hogar, una de las más grandes tiendas y anticiparon su cierre una zapatería y una tradicional confitería.
Y en realidad la situación parece repetirse en toda la ciudad. Un relevamiento de la CAIC da cuenta de que tres de cada diez locales que en algún momento albergaron algún emprendimiento comercial hoy están cerrados y a la espera de un próximo inversor.
A esa penosa lista se sumará en pocos días el local que hoy exhibe los últimos artículos de la Zapatería Roca de Jesús Muñoz, un local que desde hace casi 20 años funciona en Tucumán y avenida Roca. «En este mes vendí solo el 25% de lo que solía vender hace un año o dos. No había otra salida con el crédito cortado como lo tenemos y con ventas tan bajas», cuenta Muñoz. «Se están fundiendo todos los comercios y nadie hace nada», acusó. «Solo uno no puede remar contra la corriente».
No es el único. A unos metros Stamaris (que llegó a vender tan sólo $35 por día), Villanova, Beige y otros locales también decidieron bajar sus persianas.
Como si fuera poco en la CAIC ya hablan del achicamiento del local de una cadena dedicada a la venta de electrodomésticos, de un supermercado y de una empresa dedicada a la construcción.
La inflación volteó la confianza en la economía
NEUQUEN (AN).- En febrero la continuidad de la recesión, la prórroga de los conflictos y los efectos nocivos del corralito financiero recibieron el inesperado pero contundente apoyo de la inflación para voltear la confianza de los argentinos en la economía, cuyo índice de 9% fue la mitad que un año atrás y el tercio de febrero de 2000. En Neuquén se pronunció la desconfianza y sus habitantes estuvieron un punto y medio por debajo del promedio nacional -7,5%-. El índice, que mide en una encuesta mensual la Fundación Mercado en los ocho principales aglomerados urbanos del país, sirve para conocer qué porcentaje de ingresos mensuales se destinan al ahorro o al pago de créditos. Si bien los promedios ideales -que implican confianza en la marcha de la actividad económica- se ubican por sobre el 25%, en la Argentina -y en Neuquén- hace al menos dos años que no se llega a ese porcentual.
Además, en febrero fue la primera vez que la ciudad de Neuquén muestra un descenso respecto de la media y es el segundo peor índice del país: sólo la supera Buenos Aires con el 6,8%. También el índice de confianza de las familias está en ese nivel, y, de acuerdo con los estudios, permite anticipar la marcha de la economía por, al menos, 60 días. Significa que la reactivación necesaria del consumo y de la actividad comercial -fundamental en la provincia y en la ciudad- no se producirá por lo menos hasta después de mayo.
Las expectativas inflacionarias marcaron el período analizado: el leve aumento de porcentaje de ahorro implica «conductas preventivas» frente a un proceso de aumento de precios. Sin embargo, los planes de compra de bienes durables -electrodomésticos, automóviles y otros vehículos, inmuebles- se mantuvieron en los valores casi nulos de enero, en espera de flexibilización de las restricciones bancarias. Esa tendencia se reflejó en la actividad mercantil de esta ciudad, donde la caída de ventas se pronunció y solamente dejó indemnes -al menos por ahora- a los hipermercados y a las cadenas de abastecimiento de productos básicos. En cambio, los negocios de indumentaria, electrodomésticos -donde la retracción de las ventas llegó a niveles nunca vistos desde la hiperinflación-, autoparques, casas de repuestos y de materiales para la construcción, continuaron con las operaciones al mínimo.
ROCA (AR).- Como si fuera imposible escapar de un inevitable efecto dominó de la recesión nacional, varios de los más tradicionales comercios de Roca fueron uno a uno bajando sus persianas en los últimos días. Todos ellos ahogados por las fuertes bajas en las ventas y por la imposibilidad de seguir resistiendo una recesión que pareciera no dejarles una salida en el horizonte más inmediato.
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