Más de 350 presos mueren atrapados en incendio

Los que se salvaron escaparon por los techos.

Redacción

Por Redacción

AP

TEGUCIGALPA (AP/DPA).- Honduras vivió ayer la mayor tragedia de su sistema penitenciario. Al menos 350 personas murieron en una cárcel penal de Comayagua, en el centro del país, a causa de un inmenso incendio ocurrido en la madrugada.

Para muchos de los presos sus paredes se convirtieron en una jaula de fuego sin vía de escape. “Escuchábamos los gritos de los prisioneros atrapados”, relató uno de los sobrevivientes, mostrando los dedos de las manos que se fracturó en el intento de huir de las llamas. “Tuvimos que quitar los paneles del techo para escapar”, añadió. En la prisión, que estaba construida para 250 personas, había hacinadas 850.

El número de víctimas fue tan alto porque los guardias pensaron que se trataba de una fuga masiva e impidieron durante media hora combatir el incendio que un recluso causó intencionalmente, informó la agencia AP. Los reos murieron calcinados o asfixiados en el interior de sus celdas, aseguradas con candados.

Los familiares de los reclusos llegaron desesperados hasta las zonas cercanas del presidio, en busca de informaciones que tardaban en llegar y acusando a las autoridades de negligencia. Un vocero del Ministerio de Seguridad hondureño leyó, en medio de los gritos de los allegados, la lista de los 475 sobrevivientes.

Los muertos son más de 350, informó el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla.

Según el director de los centros penales Danilo Orellana, “los guardias creyeron en un principio que se trataba de una fuga masiva, por eso cumplieron la ley y por 30 minutos no permitieron el ingreso de nadie a la cárcel para evitar muertes innecesarias’’.

“A los bomberos no los dejaron actuar rápido”, dijo Carlos Alfredo Zepeda, vecino del penal. “Estamos muy indignados”, aseguró. Describió que el incendio se inició “cuando ya estaba acostado” y al salir comenzó a grabar con su celular. La grabación es estremecedora. El joven se lamenta una y otra vez de la tardanza de los bomberos y repite: “Cómo gritan”.

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, destituyó a los responsables de los penales del país y de los encargados de la cárcel, para garantizar “total transparencia” en la investigación. La OEA enviará una delegación para investigar la tragedia.

Los cadáveres eran llevados a un campo de fútbol “porque son tantos” que se requiere de un espacio grande. Muchas de las víctimas quedaron atrapadas por las llamas en sus camarotes. “Una escena terrible… cuando entramos en las celdas los cuerpos estaban calcinados, y la mayoría son irreconocibles”, relató la fiscal general, Daniela Ferrera.

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Los cadáveres fueron trasladados a una cancha de fútbol. “Son tantos que se requiere un amplio espacio”, dijeron las autoridades.

Creyendo que se trataba de una fuga masiva, guardias demoraron apertura de las celdas.


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