Una buena historia

Es “Shame-Sin reservas”, última obra del ascendente director británico Steve McQueen.

Redacción

Por Redacción

Claudio D. Minghetti

A un año de su presencia en numerosos festivales, ya está en los videos regionales “Shame-Sin reservas”, última obra del ascendente director británico Steve McQueen. El cineasta, quien en 2008 en Cannes ganó nada menos que la Cámara de Oro por “Hungher”, vuelve a dar muestras de un rigor narrativo poco común en tiempos. El cine rodado en Estados Unidos -más precisamente en Nueva York- por un joven director británico como McQueen, encuentra en esta propuesta, una obra sólida y contundente. El filme, premiado en Venecia por la Fipresci, es una especie de seguimiento puntilloso de un hombre joven, que no tiene en claro qué busca pero quiere más. El personaje de “Shame” se llama Brandon, pero poco importa porque en verdad su identidad es réplica de la de miles de habitantes anónimos de una ciudad monstruosa como Nueva York. No se sabe muy bien de qué trabaja, pero su estándar de vida es, digamos, bastante bueno tanto por el diseño de su departamento como por la ropa que usa, o por el tipo de salidas que disfruta. Sólo que tiene la misma terrible angustia existencial de todos los habitantes de esa gran ciudad que se le parecen, resultado de la rutina, la monotonía y la soledad. Su relación con las mujeres se parecen las unas a las otras, y su manera de seducirlas también, los mismo que su actividad sexual y el fin de cada una de ellas, como si nada. Una sola cosa termina perturbando su relato cotidiano, que es la llegada de su hermana Sissy, de extrema disfuncionalidad, que rompe con el control de su pequeño mundo. Y es en ese instante en que este joven y apuesto ¿ejecutivo? de algo, empieza a superar marcas de sexo ya no importa si es con una mujer o un hombre, en una cama o hasta en la calle. Es que el sorpresivo arribo de su hermana, después de mucho tiempo alejado de ella, y con otras secuelas de la soledad y el no futuro, le patea el tablero. El hecho de que ella, con todas sus cuitas, lo acerque de golpe a una realidad que puede ser la suya en futuro cercano, le parece intolerable. Sissy no tiene lugar alguno en el mundo y solamente Brandon puede darle uno, si es que está dispuesto a hacerlo, cuando él mismo tiene una mochila pesadísima que cargar. Brandon es puesto a prueba, pero la crisis de Sissy, si bien tiene un desenlace mucho mejor del que aparentemente aparentaba, no logra cambiar demasiado al protagonista. Así, el ciclo se repite, como si fuese un adicto al eterno retorno, a volver a vivir esas experiencias que seguramente para él son la felicidad, cuando en verdad solo se trata de evasión. Brandon no consigue descubrir que su camino no tiene salida y que el límite puede aparecer en un cerrar y abrir de ojos para, de golpe, terminar con todo de una vez. Si bien McQueen no corre una carrera ni pretende que el espectador lo haga, “Shame” deja sin aliento al público, porque de alguna manera consigue que éste se identifique con Brandon. McQueen demuestra un talento inusual en un cineasta para mostrar cómo es la vida de un hombre en la multitud neoyorquina que solo vive el presente, como si el futuro fuera un término en desuso. Michael Fassbender también confirma el talento que lo convirtió en figura (“Bastardos sin gloria” y “Un método peligroso”). Y la gran sorpresa es Carey Mulligan (“Wall Street 2” y “Una educación”), que compone con impresionante convicción a Sissy, la hermana de Brandon, que es cantante y en el filme entrega una versión de “New York, New York”, que es como para aplaudir hasta hacer doler las palmas de las manos. Es que todo en “Shame” es igualmente destacable, porque en un cine tan falto de ideas, sea “mainstream” (como se le ha dado en llamar al cine comercial) o “indie”, ese que insiste en pretender que el mayor aporte en este intercambio lo ponga el espectador, la forma de narrar de McQueen deja la esperanza de que el cine todavía tiene mucho para dar. (Télam)


Claudio D. Minghetti

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora