El ciprés de Stefenelli

Fotografías y testimonios permiten deducir que fue plantado antes de 1908.

Redacción

Por Redacción

Hace 11 años atrás, más precisamente en nota del 29 de abril de 2001, hablaba de mi preocupación por la supervivencia del antiguo ciprés que desde principios del siglo pasado crece al frente de lo que fue la Escuela Agrícola inaugurada en 1908 por el padre salesiano Alejandro Stefenelli en J. J. Gómez y que luego de su expropiación pasó al gobierno nacional como Centro Regional Rionegrense. Según identificación hecha en su momento por varios técnicos, se trataría de un Cupressus sempervirens. En 1956 se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, en 1958 se instaló allí el INTA como Estación Experimental J. J. Gómez y en 1963, al unificarse con la “Experimental de los Ingleses”, de Cinco Saltos, pasó a llamarse Estación Experimental Alto Valle. Cuando en la década del 90 el INTA mudó definitivamente sus instalaciones hacia la localidad de Martín Guerrico, donde actualmente funciona, el predio quedó abandonado. En ese tiempo se produjeron varios incendios del pastizal en que se había convertido el césped del parque y que afectó a otros árboles antiguos. En vista de ello, en 2001 aproximadamente, realizamos el rescate de un liquidambar y un fresno dorado, que actualmente siguen acompañando a la Experimental en Guerrico. FUTURO AUSPICIOSO Posteriormente dieron sus frutos las gestiones iniciadas por las autoridades de la Experimental con el apoyo del padre Jaime Belli para hacer honor al origen del edificio, creando un centro de capacitación no formal y refaccionarlo, tratando en lo posible de recuperar su antigua fisonomía. Actualmente es además el asiento de la Agencia de Extensión General Roca del INTA. Con este importante hecho, nuestro querido ciprés, que fue testigo de los desvelos de Stefenelli por dar contención y educación a jóvenes sin hogar, vuelve a tener la constante compañía de personas que de seguro velarán por su supervivencia por -esperemos- varios siglos más.

TEODORICO HILDEBRANDT ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR

jardinería

1961/62: testigo de la remodelación para albergar en 1963 al INTA unificado con la “Experimental de los Ingleses”.

Mayo 2012. Acompañando el Centro de Capacitación Padre Jaime Belli.

Abril del 2001. Solitario, al trasladarse la Experimental de Gómez a Guerrico.

Década del 30. Hoy sólo sobrevive el de la derecha.


Hace 11 años atrás, más precisamente en nota del 29 de abril de 2001, hablaba de mi preocupación por la supervivencia del antiguo ciprés que desde principios del siglo pasado crece al frente de lo que fue la Escuela Agrícola inaugurada en 1908 por el padre salesiano Alejandro Stefenelli en J. J. Gómez y que luego de su expropiación pasó al gobierno nacional como Centro Regional Rionegrense. Según identificación hecha en su momento por varios técnicos, se trataría de un Cupressus sempervirens. En 1956 se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, en 1958 se instaló allí el INTA como Estación Experimental J. J. Gómez y en 1963, al unificarse con la “Experimental de los Ingleses”, de Cinco Saltos, pasó a llamarse Estación Experimental Alto Valle. Cuando en la década del 90 el INTA mudó definitivamente sus instalaciones hacia la localidad de Martín Guerrico, donde actualmente funciona, el predio quedó abandonado. En ese tiempo se produjeron varios incendios del pastizal en que se había convertido el césped del parque y que afectó a otros árboles antiguos. En vista de ello, en 2001 aproximadamente, realizamos el rescate de un liquidambar y un fresno dorado, que actualmente siguen acompañando a la Experimental en Guerrico. FUTURO AUSPICIOSO Posteriormente dieron sus frutos las gestiones iniciadas por las autoridades de la Experimental con el apoyo del padre Jaime Belli para hacer honor al origen del edificio, creando un centro de capacitación no formal y refaccionarlo, tratando en lo posible de recuperar su antigua fisonomía. Actualmente es además el asiento de la Agencia de Extensión General Roca del INTA. Con este importante hecho, nuestro querido ciprés, que fue testigo de los desvelos de Stefenelli por dar contención y educación a jóvenes sin hogar, vuelve a tener la constante compañía de personas que de seguro velarán por su supervivencia por -esperemos- varios siglos más.

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