Por qué impulsan la carne de burro en Chubut: aseguran que Río Negro podría seguir sus pasos
Julio Cittadini, un productor de 78 años, busca una nueva alternativa productiva en Patagonia. Ofreció una degustación de carne de burro en una parrilla de Trelew y bandejas con diversos cortes en carnicerías, a solo 7.500 pesos, que se agotaron en pocas horas.
«Algo distinto está por pasar en la parrilla. Te invitamos a una degustación fuera de lo común. Una carne no tradicional, tierna, magra y de sabor suave, trabajada en distintos cortes y preparaciones, pensada para sorprender incluso a los más parrilleros«. Así arrancaba la invitación a una degustación de carne burro en Trelew que concluía: «A veces, lo mejor es lo inesperado«.
Julio Cittadini, un productor de 78 años de Chubut, lanzó la propuesta que tuvo un altísimo impacto a nivel nacional. Ofreció una degustación de carne de burro en una parrilla de Trelew y bandejas con diversos cortes a solo 7.500 pesos en las algunas carnicerías que se agotaron en pocas horas.
El proyecto «Burros Patagones», explicó este hombre, surgió como consecuencia de la caída de ovejas en los últimos años y «la imposibilidad de trabajar vacunos porque los campos no son aptos en Patagonia». El burro, en cambio, se adapta perfectamente a la zona de estepa. Por eso, expuso que Río Negro podría imitar a Chubut en esta iniciativa.
«Yo ya tenía alguna experiencia con burros y sabía de las bondades de su carne en cuanto a la calidad. La carne es parecida a la carne de vaca y, en algún punto, superior. En cuanto al aspecto físico, si en una góndola se pone un corte de vaca y otro de burro, si uno no es conocedor las puede confundir», dijo Cittadini y agregó: «El sabor es muy parecido, los cortes se pueden preparar de la misma manera que con la vacuna«.

Comentó que el retroceso de la oveja obedece a la presencia de depredadores, como el puma, el zorro colorado, el visón, el chancho jabalí y los perros cimarrones. «Sucede que los gobiernos no reaccionan a las entidades conservacionistas que propician la proliferación de los depredadores y nos terminan colonizando«, fustigó. Puso como ejemplo el caso del puma que dañan incluso a terneros.
«Esto se viene dando desde hace varios años. Por eso, muchos campos están quedando abandonados. Se habla entre 500 y un millón de hectáreas que están fuera de producción porque hoy no tienen alternativa», esbozó Cittadini. Advirtió que el tipo de pasturas de esta zona no son aptas para vacas que, además requiere muchísima agua.

La posibilidad de producir y faenar carne de burro surgió del propio Cittadini y decidió encarar el proyecto «sin crédito ni ayuda estatal». Hoy en su campo cuenta con 150 animales aunque pretende aumentar esa cantidad. «No hay mucha cantidad de animales en la zona. Cuando se dejó de usar para el trabajo se lo fue sacando y han quedado muy pocos. Si esto funciona, vamos a tener que traer de afuera«, subrayó.
En relación a la prueba piloto con carne de burro, señaló que la iniciativa es monitoreada por el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), el Ministerio de Producción de Chubut y el Municipio de Trelew que, en principio, autorizaron la degustación y venta «en carácter experimental». El paso siguiente es obtener habilitaciones para la comercialización a mayor escala. «La degustación en la parrilla explotó. Tuvieron que hacer un doble turno. Y la venta en carnicerías se agotó. Se fue todo lo que pusimos«, valoró.
Cittadini insistió en que «no hay dudas de que los sectores productivos en Patagonia no tienen muchas alternativas, pero no imaginaba el impacto a nivel nacional. Es extraordinario cómo trascendió. Me abrumaron con consultas«.
En relación a las críticas por la propuesta, señaló a «un veterinario mediático que mencionó que el burro estaba prohibido en el Código Alimentario Nacional. Es falaz«. En este sentido, señaló que «las críticas vienen por la idiosincracia porteña que viven en una burbuja y creen que tienen la razón. El interior parece tener menor nivel que el porteñismo».
Tras la prueba, el próximo paso es esperar los permisos definitivos para el faenamiento a través de una resolución del Ministerio de Producción y el aval del Senasa. Recién ahí la carne podrá venderse al público aunque estará limitada por la falta de producción.
En la prueba experimental, las bandejas de carne de burro se ofrecieron a 7.500 pesos. Cittadini subrayó «ese valor podría sufrir variaciones en función de los distintos cortes», aunque aseguró que «de ninguna manera este producto va a superar el 50% de lo que vale el corte de vaca«.
El productor que no deja de innovar
Cittadini es productor agropecuario desde los 17 años y reconoció que es necesario reinventarse todo el tiempo. Por eso, asumió, tiene experiencia en encarar proyectos novedosos. En los años 90, por ejemplo, trasladó un lote de 200 llamas de Jujuy a Santa Cruz.
«En su momento, introduje una raza ovina nueva orientada a la carne. Otro proyecto impactante involucró la siembra de trucha arco iris en la zona de Lago Strobel para producción comercial ejecutada que, hoy se convirtió en un punto internacional de pesca deportiva», concluyó este hombre que a los 78 años, volvió a instalar una polémica.
Trelew, puntapié de un proyecto inédito
El intendente de Trelew, Gerardo Merino, acompañó la degustación de carne de burro en una parrilla y destacó «el proyecto inédito en la región que busca abrir mercado dentro del segmento de carnes no tradicionales».
Merino destacó que la iniciativa podría generar fuentes de trabajo y «abrir un nuevo camino beneficioso en el desarrollo productivo, comercial y laboral de la zona”.

El intendente que, además es veterinario, aseguró que esta carne «cumple los estándares del Código Alimentario Argentino». «La expectativa se plantea en el cambio de los hábitos alimenticios. Estamos acostumbrados a la carne vacuna y en Patagonia a la ovina, y ahora se presenta una diversificación del consumo, porque incluso hay gente que consume más cerdo, conejo, por ejemplo”, acotó.
Destacó que el productor busca una alternativa, «un mercado que genere trabajo, no solo en la producción sino en el circuito comercial. Es una opción más y a un precio económico”.
"Algo distinto está por pasar en la parrilla. Te invitamos a una degustación fuera de lo común. Una carne no tradicional, tierna, magra y de sabor suave, trabajada en distintos cortes y preparaciones, pensada para sorprender incluso a los más parrilleros". Así arrancaba la invitación a una degustación de carne burro en Trelew que concluía: "A veces, lo mejor es lo inesperado".
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