Hermanos Belgas Jean Pierre y Luc Dardenne estrenan “El chico de la bicicleta”

Redacción

Por Redacción

Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, directores de grandes filmes como “Rosetta” y “El niño”, estrenaron en salas locales “El chico de la bicicleta”, su último filme premiado en el Festival de Cannes, en el que ofrecen un relato austero y seco sobre un adolescente que expresa su soledad y su necesidad de afecto a través de una actitud de rebeldía irracional e intransigente.

Ganadores en dos oportunidades de la Palma de Oro en Cannes a la mejor película (“Rosetta”, en 1999, y “El niño”, en 2005), los Dardenne, que escriben, dirigen y producen sus obras como “una persona con cuatro ojos”, estuvieron en Buenos Aires en diciembre pasado presentando “Le gamin au veló” -tal su título original en francés- en la Semana de Cine Europeo que se realizó dentro de Ventana Sur.

La nueva película de los Dardenne, que ganó el gran premio del Jurado en Cannes, está protagonizada por la joven revelación Thomas Doret y la actriz Cécile De France, y narra la historia de Cyril, un niño que vive en un instituto de menores de Bélgica desde que, de un día para el otro, sin avisarle, su padre decide abandonarlo y mudarse solo a otro pueblo.

Rebelde, indomable, víctima de un profundo trauma al sentirse abandonado sin ninguna explicación, Cyril intenta escapar, miente, engaña, corre, muerde a las personas que quieren detenerlo y hace cualquier cosa para tratar de reencontrarse con su padre, a pesar de que todos le explican que hace más de un mes que se fue y nadie sabe dónde está.

“El conflicto de Cyril consiste en aceptar que su padre ya no lo quiere”, coincidieron los Dardenne, muy simpáticos y amigables, aunque bastante parcos y huidizos a la hora de dar detalles sobre su estilo austero y despojado, sus profundas motivaciones éticas y su constante preocupación por temas sociales como la orfandad de seres marginados por la comunidad y sus familias.

En una entrevista con Télam, el más joven y locuaz de los hermanos, Luc Dardenne, afirmó que en sus películas “habitan esos jóvenes huérfanos que son producto de la crisis de los años 70, fruto de padres desempleados, que vivían en una sociedad que los descuidaba y dejaba expuestos como vagabundos”.

“Es eso de lo cual nos ocupamos en la mayoría de nuestras películas. De niños y jóvenes que no tienen a dónde ir y a los cuales, de alguna manera, nosotros les damos un espacio de contención, una suerte de hogar, en nuestras películas”, agregó el menor de estos hermanos, que filman siempre en la ciudad belga de Seraing, inspirados en historias que les contó una tía cuando eran jóvenes.

Por su parte, Jean-Pierre, bastante más silencioso y distante, intervino en la conversación para asegurar: “En nuestras películas filmamos lo que nos conmueve. Intentamos imaginarnos cómo los personajes pueden salir de esa soledad terrible que los aqueja y cómo se puede contar eso. Son cosas que no ocurren generalmente en la realidad. Y son cosas muy difíciles de contar”.

“El cine documental nos enseñó que nunca podremos ser los dueños de la historia. La realidad se resiste, tiene sus propias reglas imprevisibles, y eso es lo que tratamos de reconstruir en nuestras ficciones. Tratamos de situarnos en situaciones que nos permitan eso, y que sepamos que no somos dueños de la situación y que hay cosas que no pueden ser controladas por la cámara”, agregó Luc Dardenne.

Los Dardenne se iniciaron en el cine casi por casualidad, cuando tenían 18 y 20 años respectivamente, gracias a un dramaturgo y director teatral francés que los invitó a participar de un grupo de video que documentaba sus obras, tras lo cual siguieron su propio camino haciendo retratos documentales de personas y operarios de las zonas obreras y metalúrgicas de Seraing.

En relación al hecho de escribir, dirigir y producir juntos todas sus películas, Luc señaló: “Cuando trabajamos juntos no existen los celos típicos entre hermanos. Uno lanza una idea y a partir de ella la conversamos y llegamos a decisiones comunes y consensos. Tenemos muy en claro que en el arte no hay una verdad objetiva y por eso, en nuestro caso, ninguno trata de imponerse sobre el otro”.

Prácticos y renuentes a intelectualizar sus temas y respuestas, los Dardenne respondieron casi al unísono una consulta sobre su estilo: “El cine es nuestro oficio. El carpintero hace ventanas y nosotros filmamos planos. Desde hace tiempo que no planificamos. No tenemos un modelo rígido. Ensayamos mucho con los actores, masticamos mucho las ideas, pero nos manejamos con intuiciones en relación a la puesta en escena”.

“Nunca estamos muy seguros de lo que hacemos, repetimos mucho y tratamos de mejorar cada vez más. Tratamos de filmar con actores y con personas reales que nunca estuvieron frente a una cámara. Para nosotros es preferible elegir a un personaje a través de sus expresiones físicas y no a través de sus palabras. Las palabras vienen después. Lo físico es lo primero”, añadieron.

Por Paulo Pécora

(Télam).-


Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, directores de grandes filmes como “Rosetta” y “El niño”, estrenaron en salas locales “El chico de la bicicleta”, su último filme premiado en el Festival de Cannes, en el que ofrecen un relato austero y seco sobre un adolescente que expresa su soledad y su necesidad de afecto a través de una actitud de rebeldía irracional e intransigente.

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