Adiós a Gore Vidal, el gran provocador

El escritor y guionista norteamericano falleció a los 86 años. Fue una verdadera institución de las letras, un gran crítico de la política de Estados Unidos y uno de los primeros en reconocer su homosexualidad y escribir sobre ello.

Redacción

Por Redacción

“Al fin de su vida, era una figura imponente que creía ser el último de una raza, y posiblemente estaba en lo cierto”. Eso escribió el diario “New York Times” sobre el escritor Gore Vidal, muerto anteanoche a los 86 años como consecuencia de una neumonía, en su domicilio de Los Ángeles.

Vidal era una verdadera institución de la literatura estadounidense. Y junto a Susan Sontag, Noam Chomsky o Norman Mailer está considerado uno de los intelectuales más críticos de la política nacional y exterior de su país.

Menos conocido en el extranjero que Norman Mailer o Truman Capote, Vidal se destacó por su gusto por la provocación, pero principalmente por una cultura y una capacidad de trabajo excepcional.

Pero no sólo escribió novelas y ensayos. En 1954 optó por trasladarse a Hollywood y escribir para la industria para ganar dinero fácil. Y entre 1956 y 1970, colaboró en siete guiones, entre ellos los de “Ben Hur” , “Calígula”, “Billy el Niño” o “De repente el último verano”, junto a Tennessee Williams. Además, él mismo intervino como actor en varias películas, como “Roma”, de Federico Fellini, “Gattaca” o “Ciudadano Bob Roberts”. Incluso tenía su propia versión animada en “Los Simpson” y en “Padre de Familia”.

En el mundo que hubiera preferido, Vidal hubiera sido presidente o quizás rey. Tenía un porte de aristócrata -alto, apuesto y sereno- y el tono de mandato imperativo para llamara a un ayudante o a un cortesano, pero Vidal se ganó la vida -una muy buena vida- desafiando al poder, no ostentándolo.

Era millonario y famoso y comprometido a exponer un sistema a menudo dirigido por hombres a los que conocía de cerca. Durante los días de Franklin Roosevelt, uno de los pocos líderes a los que Vidal admiró, se le habría considerado “traidor a su clase’’. Los verdaderos traidores, hubiera respondido Vidal, eran los defensores de su clase.

Vidal aparecía frío y cínico en apariencia, pronosticando sin pasión la caída de la democracia, el ocaso del imperio estadounidense o la destrucción del medioambiente, pero llevaba una preocupación melancólica por los mundos perdidos, por la razón y la primacía de la palabra escrita.

La agitada vida sentimental

Vidal, autor de obras como “Lincoln” y “Myra Breckenridge” fue también conocido por su intensa vida social, su activismo político y su agitada vida sentimental.

Agitada de verdad. A lo largo de su vida, amó por igual a hombres y mujeres: la escritora Anais Nin afirmó que tuvieron un ‘affaire’ y también estuvo prometido con la actriz Joanne Woodward antes de que ella se casara con Paul Newman. Finalmente en 1950 conoció a Howard Austen, con quien compartió su vida hasta la muerte de éste, en 2003. En el medio, vivió en Italia con Tennessee Williams y tuvo al escritor Jack Kerouac como amante.

Hijo de un oficial del ejército, Vidal nació el 3 de octubre de 1925 en la academia militar West Point, en el seno de una familia con excelentes contactos en el mundo de la política.

Tras el divorcio de sus padres, su madre se casó con Hugh Auchincloss quien luego se casó con la madre de Jackie Kennedy. Así Gore Vidal se convertirá en íntimo amigo del presidente John Kennedy y de toda su familia.

En 1948, sacudió a la crítica estadounidense con “Un joven cerca del río” un sereno alegato homosexual, inspirado en un amor de juventud, Jimmy Trimble, muerto en el Pacífico mientras prestaba servicio en los Marines.

La novela está considerada la primera obra literaria del siglo XX en la que se habla abierta y detalladamente sobre la homosexualidad. El escritor, quien participó en la Segunda Guerra Mundial se volvió el principal detractor de izquierda de la política exterior estadounidense, desde Vietnam hasta Irak.

La identidad sexual será nuevamente tema de su novela “Myra Breckinridge” (1968).

Descubrió París luego de finalizar la Segunda guerra mundial. “Después de la guerra, Francia fue el centro de la civilización”, declaró en 1999. “Entonces viví un período extraordinario, en compañía de artistas como Jean Cocteau, André Gide”.

Vidal escribió 25 novelas, ensayos y obras de teatro que fueron éxitos en Broadway, así como guiones y obras para televisión.

Gore Vidal, que mostraba una visión mordaz de la política en sus obras, intentó varias veces sin éxito ser elegido para cargos políticos. “La única cosa que siempre he querido hacer en mi vida es ser presidente”, declaró en varias ocasiones este hombre que en 1960 -por escaso margen- no logró obtener un puesto de congresista en el Estado de Nueva York, lo cual no impidió que en 1982 intentase volver a presentarse al Senado, donde obtuvo el segundo puesto.

Algunas de sus novelas abordaron temas de política o de historia de Estados Unidos, trazando lo que denominó el surgimiento del Imperio Estadounidense en novelas como “Burr” (1973), “1876” (1976), “Lincoln” (1984), “Empire” (1987), “Hollywood” (1990), y “The Golden Age” (2000). Entre sus sátiras se destacan “Kalki” (1978), “Duluth” (1983) y “Live from Golgotha: the Gospel according to Gore Vidal” (1992).

“La única razón por la que Estados Unidos es amenazado es porque amenaza a otros. En geopolítica, como en física, no hay acción sin reacción. No hubo un 11-S. Quiero decir, nuestras políticas eran tales que forzosamente tenía que haber en el mundo árabe un montón de gente enloquecida queriendo volarnos en pedazos por los crímenes que sentían que cometíamos contra ella. Cualquier tonto lo hubiera visto venir”, aseguró en tiempos de la presidencia de George Bush.

Su fascinación por la política se plasmó en 1967 en su novela “Washington DC”, que cuenta la historia de una familia de políticos.

En los últimos años, sus opiniones políticas se tornaron aún más radicales y fue particularmente ácido con la administración del presidente George W. Bush, a quien una vez llamó “el hombre más estúpido de Estados Unidos”. (Agencias)


“Al fin de su vida, era una figura imponente que creía ser el último de una raza, y posiblemente estaba en lo cierto”. Eso escribió el diario “New York Times” sobre el escritor Gore Vidal, muerto anteanoche a los 86 años como consecuencia de una neumonía, en su domicilio de Los Ángeles.

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