“¿Dónde están mis derechos?”
Todos los días, cuando salgo a realizar mis actividades, me encuentro con obstáculos varios en las veredas de Neuquén capital que, sin duda, podrían poner mi vida, nuestra vida, en riesgo. Lo que a continuación voy a narrar me sucedió hace muy poco y me dejó bastante desanimada. Ocurrió que iba caminado por una vereda cualquiera y al llegar a la esquina y localizar la rampa para cruzar vi y percibí que allí se encontraba estacionada una moto que obstaculizaba el lugar para poder cruzar. Pude percibir con el bastón la presencia de la moto y bajar a la calle por el costado, pero mi pensamiento se trasladó a lo que podría suceder si una persona viendo poco o nada se encontrara ante esta situación: podría llevársela por delante y lastimar con ella su vida. A partir de la experiencia que recién comenté, quisiera construir junto con las personas que lean mi carta una reflexión que nos ayude a mejorar como sociedad y, de ser posible, llevarla a la práctica. Una de las certezas generales que conocemos todos los integrantes de una comunidad cualquiera y de la sociedad en general es que cada uno de nosotros tenemos los mismos derechos y obligaciones que cualquiera en igualdad de condiciones, o al menos así debería ser. Es por esto que todos los seres humanos somos merecedores del derecho a ser vistos y reconocidos como iguales sin importar lo que poseamos materialmente. En este contexto considero que –y ya hablando de un caso en particular– quien presenta dificultades visuales –disminución visual o ceguera– debe ser respetado y tratado como una persona. Con esto estoy afirmando que vivimos en una sociedad en la que las personas con dificultades de este tipo no son tratadas como iguales, por lo tanto parece que los derechos sociales no son para todos. Una persona con dificultades visuales tiene derecho a transitar por la vía pública como cualquier otra. Sin embargo, esto no es lo que sucede habitualmente debido a varios motivos; algunos de ellos son los siguientes: objetos varios tirados en medio de la vereda, autos estacionados en las esquinas donde están ubicadas las rampas y bolsas de basura abandonadas encima de éstas. Además, y como relaté en el inicio de la carta, he visto motos sobre las rampas y otras veces he observado automóviles estacionados en la vereda de sus garajes pero sin dejar ni cinco centímetros para que pasen las personas como corresponde. Además, me he topado con calles que están siendo reparadas y quienes trabajan en esta tarea no suelen poner vallas para que el bastón me indique que no se puede pasar. Estoy segura de que a todos nos gusta que nuestros derechos se cumplan, para tener una vida más armoniosa, y creo que las personas que presentamos problemas vinculados con la visión no estamos pidiendo nada descabellado, simplemente exigimos que nuestros derechos sean respetados para que podamos transitar por las veredas como todos. Ya demasiado tenemos con la dificultad visual como para agregar más obstáculos. Ojalá muchos puedan leer esta carta y pensar un poco sobre este tema para así poder brindar una pequeña ayuda, liberando las rampas y colocando menos obstáculos en las veredas para que nuestro transitar sea más ameno. Muchas gracias a todos. Agustina M. Silva Martens DNI 30.226.435 Neuquén
Agustina M. Silva Martens DNI 30.226.435 Neuquén
Todos los días, cuando salgo a realizar mis actividades, me encuentro con obstáculos varios en las veredas de Neuquén capital que, sin duda, podrían poner mi vida, nuestra vida, en riesgo. Lo que a continuación voy a narrar me sucedió hace muy poco y me dejó bastante desanimada. Ocurrió que iba caminado por una vereda cualquiera y al llegar a la esquina y localizar la rampa para cruzar vi y percibí que allí se encontraba estacionada una moto que obstaculizaba el lugar para poder cruzar. Pude percibir con el bastón la presencia de la moto y bajar a la calle por el costado, pero mi pensamiento se trasladó a lo que podría suceder si una persona viendo poco o nada se encontrara ante esta situación: podría llevársela por delante y lastimar con ella su vida. A partir de la experiencia que recién comenté, quisiera construir junto con las personas que lean mi carta una reflexión que nos ayude a mejorar como sociedad y, de ser posible, llevarla a la práctica. Una de las certezas generales que conocemos todos los integrantes de una comunidad cualquiera y de la sociedad en general es que cada uno de nosotros tenemos los mismos derechos y obligaciones que cualquiera en igualdad de condiciones, o al menos así debería ser. Es por esto que todos los seres humanos somos merecedores del derecho a ser vistos y reconocidos como iguales sin importar lo que poseamos materialmente. En este contexto considero que –y ya hablando de un caso en particular– quien presenta dificultades visuales –disminución visual o ceguera– debe ser respetado y tratado como una persona. Con esto estoy afirmando que vivimos en una sociedad en la que las personas con dificultades de este tipo no son tratadas como iguales, por lo tanto parece que los derechos sociales no son para todos. Una persona con dificultades visuales tiene derecho a transitar por la vía pública como cualquier otra. Sin embargo, esto no es lo que sucede habitualmente debido a varios motivos; algunos de ellos son los siguientes: objetos varios tirados en medio de la vereda, autos estacionados en las esquinas donde están ubicadas las rampas y bolsas de basura abandonadas encima de éstas. Además, y como relaté en el inicio de la carta, he visto motos sobre las rampas y otras veces he observado automóviles estacionados en la vereda de sus garajes pero sin dejar ni cinco centímetros para que pasen las personas como corresponde. Además, me he topado con calles que están siendo reparadas y quienes trabajan en esta tarea no suelen poner vallas para que el bastón me indique que no se puede pasar. Estoy segura de que a todos nos gusta que nuestros derechos se cumplan, para tener una vida más armoniosa, y creo que las personas que presentamos problemas vinculados con la visión no estamos pidiendo nada descabellado, simplemente exigimos que nuestros derechos sean respetados para que podamos transitar por las veredas como todos. Ya demasiado tenemos con la dificultad visual como para agregar más obstáculos. Ojalá muchos puedan leer esta carta y pensar un poco sobre este tema para así poder brindar una pequeña ayuda, liberando las rampas y colocando menos obstáculos en las veredas para que nuestro transitar sea más ameno. Muchas gracias a todos. Agustina M. Silva Martens DNI 30.226.435 Neuquén
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