“Quédese tranquilo: el nuevo papa profundizará la ortodoxia”

Redacción

Por Redacción

Ésta es en respuesta a la carta de lectores titulada “Benedicto XVI denunció la hipocresía”, de Julio Eduardo Posse de Bariloche. En su carta se confiesa devoto de Benedicto XVI quien, según él, debió renunciar por una conspiración en su contra llevada a cabo por quienes denuncia como “fariseos”. Dice en su carta: “Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que hoy nos encontramos depende en gran parte del derrumbe de la liturgia” (esto lo afirmó Benedicto XVI). Se refiere seguramente a las “formas” del ejercicio público de la religión que, según él, se estaban relajando. Entre otras cosas, señala también haber recibido con alegría, como tantos otros católicos tradicionalistas, el intento “valiente” pero infructuoso de Ratzinger de volver a la misa en latín (de hecho, su fuga al papado fue anunciada en latín). En su carta señala que parte del agobio del expapa se debió a los escándalos producidos en la Iglesia producto de sacerdotes abusadores, pederastas y homosexuales y pondera la intención manifiesta de Ratzinger de aplicar sanciones y no esconder a esta lacra de “culpables”. Al leer esto último me acordé de un truco o un chiste que solía hacer en las reuniones diciendo: “¡No tolero a los judíos, a los negros ni a los bomberos!”, esperando que alguien me preguntara el porqué de los bomberos, delatando su aceptación tácita de que la gente podía estar en su derecho de odiar a los negros y a los judíos pero… ¿a los bomberos por qué? Este católico tradicional, no conforme con decirlo una vez y para que quede claro su ideal cristiano, vuelve a plantear más adelante en su carta su desconcierto cuando de boca de un sacerdote escucha que “cuando se informaba a la Iglesia de un clérigo abusador, homosexual o degenerado, a los obispos les entraba por un oído y les salía por el otro su denuncia”. Incluye en la misma categoría de “degeneradez” al abusador, al pederasta y al homosexual. Qué tradicional forma de pensar, nuestro amigo barilochense. Si bien a mi juicio una de las peores perversiones sexuales es la abstinencia, puede quedarse tranquilo el señor Posse, que el nuevo papa profundizará la ortodoxia y en la Iglesia no se podrán casar los curas, que sería lo más normal. No creo que el flamante Francisco diga, como usted, que los homosexuales son enfermos o degenerados, aunque no dudo de que lo piense. Por ahí en la Argentina se le podría escapar, ahora como papa no quedará bien decir lo que se piensa. Cuando todavía no era Francisco, Bergoglio repudió el casamiento igualitario sosteniendo que era “la pretensión destructiva al plan de Dios”. Sin pelos en la lengua agregó: “No se trata de un mero proyecto legislativo sino de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”. El actual Francisco fue por más al decir: “Aquí también está la envidia del demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra”. Ni hablar de su ortodoxa opinión sobre el aborto, que es de repudio cualquiera sea la razón. Por eso, amigo Julio Eduardo Posse, respire tranquilo, que el nuevo papa lo representará en su deseo de volver a la “liturgia”: Francisco ni siquiera tolera el aborto ante una violación. Mire si será ortodoxo que, aun siendo el primer papa de Latinoamérica, le habló a su grey en italiano y en latín. Ni una palabra, ni una bendición siquiera en castellano. Francisco Galeano DNI 11.350.919 Roca

Francisco Galeano DNI 11.350.919 Roca


Ésta es en respuesta a la carta de lectores titulada “Benedicto XVI denunció la hipocresía”, de Julio Eduardo Posse de Bariloche. En su carta se confiesa devoto de Benedicto XVI quien, según él, debió renunciar por una conspiración en su contra llevada a cabo por quienes denuncia como “fariseos”. Dice en su carta: “Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que hoy nos encontramos depende en gran parte del derrumbe de la liturgia” (esto lo afirmó Benedicto XVI). Se refiere seguramente a las “formas” del ejercicio público de la religión que, según él, se estaban relajando. Entre otras cosas, señala también haber recibido con alegría, como tantos otros católicos tradicionalistas, el intento “valiente” pero infructuoso de Ratzinger de volver a la misa en latín (de hecho, su fuga al papado fue anunciada en latín). En su carta señala que parte del agobio del expapa se debió a los escándalos producidos en la Iglesia producto de sacerdotes abusadores, pederastas y homosexuales y pondera la intención manifiesta de Ratzinger de aplicar sanciones y no esconder a esta lacra de “culpables”. Al leer esto último me acordé de un truco o un chiste que solía hacer en las reuniones diciendo: “¡No tolero a los judíos, a los negros ni a los bomberos!”, esperando que alguien me preguntara el porqué de los bomberos, delatando su aceptación tácita de que la gente podía estar en su derecho de odiar a los negros y a los judíos pero... ¿a los bomberos por qué? Este católico tradicional, no conforme con decirlo una vez y para que quede claro su ideal cristiano, vuelve a plantear más adelante en su carta su desconcierto cuando de boca de un sacerdote escucha que “cuando se informaba a la Iglesia de un clérigo abusador, homosexual o degenerado, a los obispos les entraba por un oído y les salía por el otro su denuncia”. Incluye en la misma categoría de “degeneradez” al abusador, al pederasta y al homosexual. Qué tradicional forma de pensar, nuestro amigo barilochense. Si bien a mi juicio una de las peores perversiones sexuales es la abstinencia, puede quedarse tranquilo el señor Posse, que el nuevo papa profundizará la ortodoxia y en la Iglesia no se podrán casar los curas, que sería lo más normal. No creo que el flamante Francisco diga, como usted, que los homosexuales son enfermos o degenerados, aunque no dudo de que lo piense. Por ahí en la Argentina se le podría escapar, ahora como papa no quedará bien decir lo que se piensa. Cuando todavía no era Francisco, Bergoglio repudió el casamiento igualitario sosteniendo que era “la pretensión destructiva al plan de Dios”. Sin pelos en la lengua agregó: “No se trata de un mero proyecto legislativo sino de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”. El actual Francisco fue por más al decir: “Aquí también está la envidia del demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra”. Ni hablar de su ortodoxa opinión sobre el aborto, que es de repudio cualquiera sea la razón. Por eso, amigo Julio Eduardo Posse, respire tranquilo, que el nuevo papa lo representará en su deseo de volver a la “liturgia”: Francisco ni siquiera tolera el aborto ante una violación. Mire si será ortodoxo que, aun siendo el primer papa de Latinoamérica, le habló a su grey en italiano y en latín. Ni una palabra, ni una bendición siquiera en castellano. Francisco Galeano DNI 11.350.919 Roca

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