Enaltecer la política

Redacción

Por Redacción

Cada vez que algo no se puede resolver, por la razón que fuere, la dirigencia opta por generar una situación conflictiva para que el verdadero problema a solucionar quede relegado. Hoy podríamos decir que le toca al servicio de agua y saneamiento en la ciudad de Neuquén, donde los actores, Provincia y municipio hacen gala de una pirotecnia verbal que en nada contribuye a la solución de este grave problema que padece la capital neuquina. Pareciera que se quiere convencer a los vecinos y usuarios de que sólo se trata de darle juridicidad a la relación entre el municipio (concedente) y la Provincia (concesionario). Sin dudas, que exista un contrato que determine cómo será la relación entre ambos sería un paso importante. Mas la existencia de un contrato por sí solo de ninguna manera resolverá la provisión de agua de calidad y menos aún el servicio de saneamiento. En estos días ha comenzado a emerger la gravedad de la situación, profundizando el conflicto que, desde hace ya tiempo, mantienen el EPAS y el municipio. La discusión o el enfrentamiento no aportará nada que permita superar los inconvenientes que se generan a lo largo y a lo ancho de la ciudad en la prestación del servicio (aguas servidas, roturas diversas, etc.). Detrás de los cruces inconducentes entre funcionarios municipales y provinciales, el EPAS ha resuelto no otorgar factibilidades de servicio a nuevas construcciones, con lo cual en poco tiempo más se habrá paralizado la construcción en Neuquén, una de las industrias que más aportan a la economía y al crecimiento neuquino. En nuestra ciudad se construyen 300.000 metros cuadrados por año, invirtiéndose alrededor de 200 millones de dólares y generando miles de fuentes de empleo. Si se frena el ritmo de construcción, una de las consecuencias sería la pérdida de varios miles de puestos de trabajo directos. Supongamos que esta resolución no sea caprichosa, ya que tanto las redes de agua como las de cloacas no resistan más caudal y la capacidad de las plantas de tratamiento esté saturada; lo que se puede afirmar es que la misma nada aporta al diálogo necesario entre ambos gobiernos para la solución del problema. Frente a este panorama me pregunto: ¿podrán receptar lo que generen el nuevo shopping y la ciudad judicial a inaugurarse antes de fin de año? ¿Podrá el Instituto Provincial de la Vivienda entregar cientos de unidades habitacionales que pronto estarán terminadas? ¿Podrá la ciudad de Neuquén sustituir lo que aporta la industria de la construcción? Es hora de que quienes hoy son parte del debate bajen el tono y los verdaderos responsables de la ciudad y la provincia diseñen mancomunadamente un plan para revertir esta grave situación que compromete el futuro de todos. Ambos gobiernos cuentan con el aval legislativo para obtener recursos financieros que, en parte, podrían aportar a la solución del problema. Juntos podrían también solicitar al gobierno nacional que autorice la emisión de los bonos y de paso haga también su aporte a cuenta de todos los recursos que ha privado a los neuquinos, o al menos acompañe a Neuquén a obtener el financiamiento. El municipio neuquino no puede por sí resolver esta situación, la Provincia en soledad tampoco. Si dejaran de lado la violencia verbal, si pensaran en lo que es intrínseco a la función del gobernante, el bienestar del pueblo y se unieran, juntas quizás, al menos podrían planificar las acciones, realizar los proyectos ejecutivos y presupuestar el monto necesario para resolver esta cuestión que nos tiene a los neuquinos “con el agua al cuello”. (*) Diputado provincial, presidente del bloque UCR. Neuquén

ALEJANDRO VIDAL (*)


Cada vez que algo no se puede resolver, por la razón que fuere, la dirigencia opta por generar una situación conflictiva para que el verdadero problema a solucionar quede relegado. Hoy podríamos decir que le toca al servicio de agua y saneamiento en la ciudad de Neuquén, donde los actores, Provincia y municipio hacen gala de una pirotecnia verbal que en nada contribuye a la solución de este grave problema que padece la capital neuquina. Pareciera que se quiere convencer a los vecinos y usuarios de que sólo se trata de darle juridicidad a la relación entre el municipio (concedente) y la Provincia (concesionario). Sin dudas, que exista un contrato que determine cómo será la relación entre ambos sería un paso importante. Mas la existencia de un contrato por sí solo de ninguna manera resolverá la provisión de agua de calidad y menos aún el servicio de saneamiento. En estos días ha comenzado a emerger la gravedad de la situación, profundizando el conflicto que, desde hace ya tiempo, mantienen el EPAS y el municipio. La discusión o el enfrentamiento no aportará nada que permita superar los inconvenientes que se generan a lo largo y a lo ancho de la ciudad en la prestación del servicio (aguas servidas, roturas diversas, etc.). Detrás de los cruces inconducentes entre funcionarios municipales y provinciales, el EPAS ha resuelto no otorgar factibilidades de servicio a nuevas construcciones, con lo cual en poco tiempo más se habrá paralizado la construcción en Neuquén, una de las industrias que más aportan a la economía y al crecimiento neuquino. En nuestra ciudad se construyen 300.000 metros cuadrados por año, invirtiéndose alrededor de 200 millones de dólares y generando miles de fuentes de empleo. Si se frena el ritmo de construcción, una de las consecuencias sería la pérdida de varios miles de puestos de trabajo directos. Supongamos que esta resolución no sea caprichosa, ya que tanto las redes de agua como las de cloacas no resistan más caudal y la capacidad de las plantas de tratamiento esté saturada; lo que se puede afirmar es que la misma nada aporta al diálogo necesario entre ambos gobiernos para la solución del problema. Frente a este panorama me pregunto: ¿podrán receptar lo que generen el nuevo shopping y la ciudad judicial a inaugurarse antes de fin de año? ¿Podrá el Instituto Provincial de la Vivienda entregar cientos de unidades habitacionales que pronto estarán terminadas? ¿Podrá la ciudad de Neuquén sustituir lo que aporta la industria de la construcción? Es hora de que quienes hoy son parte del debate bajen el tono y los verdaderos responsables de la ciudad y la provincia diseñen mancomunadamente un plan para revertir esta grave situación que compromete el futuro de todos. Ambos gobiernos cuentan con el aval legislativo para obtener recursos financieros que, en parte, podrían aportar a la solución del problema. Juntos podrían también solicitar al gobierno nacional que autorice la emisión de los bonos y de paso haga también su aporte a cuenta de todos los recursos que ha privado a los neuquinos, o al menos acompañe a Neuquén a obtener el financiamiento. El municipio neuquino no puede por sí resolver esta situación, la Provincia en soledad tampoco. Si dejaran de lado la violencia verbal, si pensaran en lo que es intrínseco a la función del gobernante, el bienestar del pueblo y se unieran, juntas quizás, al menos podrían planificar las acciones, realizar los proyectos ejecutivos y presupuestar el monto necesario para resolver esta cuestión que nos tiene a los neuquinos “con el agua al cuello”. (*) Diputado provincial, presidente del bloque UCR. Neuquén

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