El nuevo gobierno deberá “pagar la cuenta” de Chávez, con fondos escasos

Redacción

Por Redacción

Ramon SAHMKOW AFP

CARACAS.- Con una alta inflación y una escasez que merman la calidad de vida y un Estado endeudado a pesar de los millonarios ingresos petroleros, el presidente de Venezuela que resulte electo no podrá evitar aplicar impostergables ajustes económicos, según analistas. “El problema fundamental que tiene que atender quien gane (los comicios) es la estabilización de la economía”, apuntó el economista Ángel García. Venezuela, primer productor sudamericano de petróleo, pudo aguantar sus desbalances económicos mientras el precio del crudo se multiplicó durante gran parte de los 14 años de gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez y “crecía más rápidamente que la inflación”, según este analista y director de la firma Econométrica. Pero su sucesor –sea Nicolás Maduro, favorito y heredero político de Chávez, o el opositor Henrique Capriles– recibirá una economía con los precios estancados en alrededor de los 100 dólares el barril y un Estado con ingresos insuficientes para saciar la sed de divisas en este país con un aparato productivo fracturado que importa casi todo. “Habrá que tomar decisiones porque no se puede gobernar, no se tienen recursos”, afirmó el economista Alexander Guerrero. En febrero, el gobierno devaluó el bolívar, cuyo valor pasó de 4,3 a 6,3 por cada dólar, y en marzo adjudicó divisas en subastas al doble de ese valor –según estimaciones de analistas– para reducir la falta de divisas, así como el déficit fiscal. De acuerdo con analistas, el déficit cerró el 2012 entre el 15 y el 16% del Producto Bruto Interno, mientras la deuda pública fue superior a los 150.000 millones de dólares (cerca de 50% del PBI). Luego de la devaluación el déficit cayó al 7% del PBI. Pese a ello, analistas advierten que el modelo actual de controles de cambio y de precios, instaurado hace una década, ya no puede continuar. El gobierno debe fomentar el aparato productivo y “echar atrás todas las leyes socialistas” para “regresar a la economía moderna”, afirmó Guerrero, exprofesor de la Universidad Metropolitana. De lo contrario, dijo, el país irá al “colapso y ese colapso no es gobernable”. “El motor de la economía, el gasto público, comenzó a desacelerarse y el año está signado por la incertidumbre política, las restricciones al sector privado en el acceso a divisas, los problemas de abastecimiento y el agravamiento de la dicotomía sector público/sector privado”, indicó la firma Ecoanalítica en un reciente informe. Para la consultora, con un sector público que “debe apretarse el cinturón” y recortar el gasto en el 2013 y un sector privado “cercado por la política gubernamental”, el PBI venezolano se moverá este año entre -2 y 2%, por debajo de la meta oficial del 6% de crecimiento. “La pregunta no es quién ganará las elecciones presidenciales del 14 de abril sino si será capaz de mantener la estabilidad política, y eso pasa por el diálogo con todos los sectores”, dijo el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti. Los consumidores observan los desajustes en los productos, que aumentan de precio impulsados por la elevada inflación –que acumula el 5% entre enero y febrero– o escasean debido a la inviabilidad de venderlos por los controles de precios y la dificultad al acceso de divisas. En un informe filtrado a la prensa local esta semana, el Banco Central y el Ministerio de Finanzas advertían a Maduro, presidente encargado tras la muerte de Chávez, que los niveles de escasez en productos como harina, aceite y leche superan el 50%, y en algunos casos el 70%, y recomendaban revisar los tiempos de entrega de divisas y garantizar el abastecimiento de insumos de empresas alimenticias. Venezuela, el quinto peor país en libertad económica según el índice del Banco Mundial, perdió 200.000 empresas en la última década y otras 1.600 fueron expropiadas, según Fedecámaras. Al mismo tiempo florecieron las firmas importadoras, impulsadas por el boom de ingresos petroleros. El próximo gobierno deberá también atender los pagos de los bonos venezolanos y de la estatal Pdvsa que empiezan a vencer este año, arrancando un calendario de pagos hasta el 2017. “La economía venezolana del 2006 al 2012 fue como la de un hogar que iba al (centro comercial), usaba la tarjeta de crédito en almuerzo, cenas y viajes. ¡Sabrosísimo!… pero ahora hay que pagar la tarjeta de crédito”, resumió García. Hasta ahora, el favorito Maduro no ha dado, pese a todo, muestras de que cambiará el modelo instaurado por Chávez y recientemente prometió la “construcción de la nueva economía socialista para proteger al pueblo”. Por su parte, Capriles aboga por el lento desmontaje de los controles y ha señalado que un gobierno suyo detendrá las expropiaciones y atraerá nuevas inversiones que permitirán acabar con el desabastecimiento y crear “empleo bien pagado”.


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