SAN ICTÍCOLA
Gerardo Batiuk es el dueño del camping El Faro, ubicado en el extremo de la bahía de Puerto Patriada y caracterizado por una sucesión de playas de arenas blancas, protegidas por coihues y cipreses de gran porte. El gran atractivo allí está en el muelle, donde decenas de enormes truchas se acercan a pocos centímetros de su mano para comer el pan que les alcanza diariamente, en una compleja comunión del hombre con su entorno, entremezclando espíritus en las aguas transparentes del lago. “No sé qué distancia recorren, quizás algunas se vengan desde la Piedra del Diablo o desde el arroyo Marcelo, al otro lado del lago”, detalla el “señor de los peces” al tiempo que resalta su orgullo de “cuidarlas todo el año porque son hermosas y uno de nuestros mejores recursos. Vienen turistas de todo el mundo a sacarle fotos y es el mejor recuerdo que van a guardar, incluso más que comérselas en un plato gourmet”. Cuenta que todo comenzó un día en que “por accidente se me cayó un pedazo de pan al agua y se lo comió una trucha que estaba debajo del muelle. A la tarde probé tirar nuevamente y volvió. Parece que con el tiempo fue trayendo a otras y la constancia hizo el resto”. Pronto “prohibí pescar en este sector y el atractivo empezaron a ser los propios peces”, valora diez años después de aquella idea que nació “por casualidad”.
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