“Mucho miedo”
Respecto de la publicación del 29 de septiembre en este diario, Fernando Bravo, me gustó mucho el artículo, pero es que hay tanta inseguridad que la gente no sabe qué hacer. Es muy entendible que la gente no se quiera quedar de brazos cruzados ante la falta de accionar de nuestros políticos para que las cosas al menos cambien un poco. Lo de las cámaras de CCTV está bueno; es bien sabido que reducen en un porcentaje los delitos, pero también que luego aumenta en zonas donde no las hay. Igual, lo importante es empezar, hacer algo, y lo de las cámaras sería ese algo. Es muy feo que se metan en tu propiedad y te roben lo poco que con tanto sacrificio se logra (si tenés la suerte de que sólo sea eso, un robo, y que no le hagan daño a nadie). No veo mal que grupos de vecinos salgan a vigilar los barrios, ya que la policía no llega a cubrir la demanda. En lo que te doy la razón, Fernando, es en que las personas que lo hagan deberían tener algún tipo de entrenamiento o preparación para este tipo de cosas (si no es así, eso sí es verdad, da mucho miedo). Mi padre y mi tía Elvira, que a Dios gracias todavía nos acompaña con sus 90 años, me contaban que en Buenos Aires (Avellaneda), en los años 50 más o menos, a la hora de la cena escuchaban que manoteaban el picaporte; era don Nicola (“El Riojano”, como le decían ellos), un policía que pasaba, daba vueltas por las calles y siempre revisaba los picaportes de las casas tipo 21/22, manoteaba y si alguna estaba sin cerrar avisaba y seguía su ronda toda la noche hasta que cambiaba el turno con otro policía (estaba con su garrote de madera en la esquina) Es lindo sentirse protegido. No digo que no lo estemos, pero hay “tanta” gente “trabajando” de pungas, rateros, oportunistas, etcétera, que son pocos los policías que están en las calles. Desconozco si la cantidad que hay cubriría la demanda para realizar este tipo de rondas permanentes en las calles, así como si el gobierno tiene los fondos para absorber los gastos –lo dudo mucho, ya que soy consciente de que muchos policías deben comprase sus propias balas–. Mientras tanto, seguimos en la espera de esos policías que rondaban por las calles “de los barrios” para al menos intentar hacerlas un poco más seguras. En Roca se están viendo con más frecuencia en el centro, no sé hasta qué hora, pero eso es muy positivo. Aun así falta, y mucho, para vivir como en aquellos años, según mi tía muy lindos –y no sólo porque tenía unos cuantos años menos sino porque era mucho más tranquilo–. Soy consciente de que son generaciones distintas, pero qué lindo sería ver más a don Nicola por el “rioba”. Siempre leo tus columnas, son muy interesantes. Cristian Arias DNI 24.716.571 Roca
Cristian Arias DNI 24.716.571 Roca
Respecto de la publicación del 29 de septiembre en este diario, Fernando Bravo, me gustó mucho el artículo, pero es que hay tanta inseguridad que la gente no sabe qué hacer. Es muy entendible que la gente no se quiera quedar de brazos cruzados ante la falta de accionar de nuestros políticos para que las cosas al menos cambien un poco. Lo de las cámaras de CCTV está bueno; es bien sabido que reducen en un porcentaje los delitos, pero también que luego aumenta en zonas donde no las hay. Igual, lo importante es empezar, hacer algo, y lo de las cámaras sería ese algo. Es muy feo que se metan en tu propiedad y te roben lo poco que con tanto sacrificio se logra (si tenés la suerte de que sólo sea eso, un robo, y que no le hagan daño a nadie). No veo mal que grupos de vecinos salgan a vigilar los barrios, ya que la policía no llega a cubrir la demanda. En lo que te doy la razón, Fernando, es en que las personas que lo hagan deberían tener algún tipo de entrenamiento o preparación para este tipo de cosas (si no es así, eso sí es verdad, da mucho miedo). Mi padre y mi tía Elvira, que a Dios gracias todavía nos acompaña con sus 90 años, me contaban que en Buenos Aires (Avellaneda), en los años 50 más o menos, a la hora de la cena escuchaban que manoteaban el picaporte; era don Nicola (“El Riojano”, como le decían ellos), un policía que pasaba, daba vueltas por las calles y siempre revisaba los picaportes de las casas tipo 21/22, manoteaba y si alguna estaba sin cerrar avisaba y seguía su ronda toda la noche hasta que cambiaba el turno con otro policía (estaba con su garrote de madera en la esquina) Es lindo sentirse protegido. No digo que no lo estemos, pero hay “tanta” gente “trabajando” de pungas, rateros, oportunistas, etcétera, que son pocos los policías que están en las calles. Desconozco si la cantidad que hay cubriría la demanda para realizar este tipo de rondas permanentes en las calles, así como si el gobierno tiene los fondos para absorber los gastos –lo dudo mucho, ya que soy consciente de que muchos policías deben comprase sus propias balas–. Mientras tanto, seguimos en la espera de esos policías que rondaban por las calles “de los barrios” para al menos intentar hacerlas un poco más seguras. En Roca se están viendo con más frecuencia en el centro, no sé hasta qué hora, pero eso es muy positivo. Aun así falta, y mucho, para vivir como en aquellos años, según mi tía muy lindos –y no sólo porque tenía unos cuantos años menos sino porque era mucho más tranquilo–. Soy consciente de que son generaciones distintas, pero qué lindo sería ver más a don Nicola por el “rioba”. Siempre leo tus columnas, son muy interesantes. Cristian Arias DNI 24.716.571 Roca
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