“Es mucho lo que dejó Pablo Verani”

Redacción

Por Redacción

Transcurrieron 30 días desde el fallecimiento de Pablo Verani. Suele decirse ante la muerte –cayendo en un lugar muy común– que “fue una gran pérdida”. Me resisto a sostener eso. Soy de los que piensan que todo ser humano en su tránsito por el mundo de los vivos deja algo. Seguro que “perdimos” para siempre su presencia física porque así lo impone la condición humana: principio y fin. Sin embargo, existen seres humanos distintos, diferentes, que dejan mucho más que lo que dejamos el común de los mortales. Y Pablo Verani, luego de haberlo conocido en profundidad y haber compartido muchos aspectos de su vida, puedo asegurar que no fue un hombre común. Fue mucho lo que dejó: su calidad humana, su don de gente, la inquebrantable lealtad con sus amigos, un apego profundo a la responsabilidad de hombre protector y amante de su familia, el respeto cabal a toda diferencia política, tenacidad, su incansable trajinar diario, la indoblegable capacidad para enfrentar el sufrimiento, su racional optimismo, un compromiso sin dobleces con el necesitado y su amor y sabiduría por los caballos, virtudes que, entre otras tantas, son suficientes para aseverar que su paso por este mundo nos dejó un ejemplo de vida y por eso resulta más difícil aceptar su “viaje”. Sin embargo no lo perdimos, lo ganamos, porque nos enriqueció con su sola presencia y el privilegio de haber gozado de su confianza. Gracias, Pablo. Yo soy un mejor hombre después de haberte conocido, por eso prefiero recordarte, de ahora en más, cada 7 de febrero, el día en que naciste. Carlos Mallaviabarrena DNI 8.427.320 Sarandí, Buenos Aires

Carlos Manuel Pita DNI 5.321.666- Cipolletti


Transcurrieron 30 días desde el fallecimiento de Pablo Verani. Suele decirse ante la muerte –cayendo en un lugar muy común– que “fue una gran pérdida”. Me resisto a sostener eso. Soy de los que piensan que todo ser humano en su tránsito por el mundo de los vivos deja algo. Seguro que “perdimos” para siempre su presencia física porque así lo impone la condición humana: principio y fin. Sin embargo, existen seres humanos distintos, diferentes, que dejan mucho más que lo que dejamos el común de los mortales. Y Pablo Verani, luego de haberlo conocido en profundidad y haber compartido muchos aspectos de su vida, puedo asegurar que no fue un hombre común. Fue mucho lo que dejó: su calidad humana, su don de gente, la inquebrantable lealtad con sus amigos, un apego profundo a la responsabilidad de hombre protector y amante de su familia, el respeto cabal a toda diferencia política, tenacidad, su incansable trajinar diario, la indoblegable capacidad para enfrentar el sufrimiento, su racional optimismo, un compromiso sin dobleces con el necesitado y su amor y sabiduría por los caballos, virtudes que, entre otras tantas, son suficientes para aseverar que su paso por este mundo nos dejó un ejemplo de vida y por eso resulta más difícil aceptar su “viaje”. Sin embargo no lo perdimos, lo ganamos, porque nos enriqueció con su sola presencia y el privilegio de haber gozado de su confianza. Gracias, Pablo. Yo soy un mejor hombre después de haberte conocido, por eso prefiero recordarte, de ahora en más, cada 7 de febrero, el día en que naciste. Carlos Mallaviabarrena DNI 8.427.320 Sarandí, Buenos Aires

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