Martín Caparrós, el comensal literario
Habla de la comida, el cuerpo y la medicina.
Gabriela Mayer
(DPA)
“La literatura actual tiene muy pocas pretensiones de ruptura. Por lo menos rompamos un poco con los géneros”, reclama el escritor Martín Caparrós, quien por estos días publica “Comí”, cruce de novela falsamente autobiográfica, ensayo y reflexión sobre los lugares que ocupan comida, cuerpo y medicina.
Caparrós se muestra interesado en los libros “cuyo género no se puede definir claramente”. Y los que se prestan a las clasificaciones, como una novela tradicional, “son los menos inquietantes”.
“Es lo que le gusta en general a los diversos vendedores de libros, a los editores, a los distribuidores, incluso a los comentaristas”, señala a dpa el reconocido cronista de “La guerra moderna” y “Una luna”, que por estos días está terminando de corregir “El hambre”, mezcla de crónica y ensayo.
El ganador del Premio Herralde con su anterior novela “Los Living”, vuelca su mirada en “Comí” hacia una trama en apariencia pequeña: un hombre debe someterse en tres días a una colonoscopía, por lo que deberá vaciar antes su aparato digestivo. El protagonista, que también se apellida Caparrós, pasa revista al lugar que ocupó la alimentación en su vida e incluso calcula que comió 59.000 veces.
“Efectivamente en ese personaje que se llama Caparrós hay algunos rasgos y datos que me recuerdan vagamente a mí. Éste lleva el equívoco un poco más lejos porque tiene un nombre parecido al mío y algunas actividades que se asemejan a las mías, pero sigue siendo un personaje de ficción”, cuenta en comunicación telefónica desde tierras mexicanas, donde participó días atrás de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.
Caparrós (Buenos Aires, 1957) afirma que comer es un acto de cultura muy fuerte, en la medida que es producto y función de la cultura, la educación, la historia y el entorno del comensal. “Cada día que nos sentamos a la mesa estamos poniendo en acto todo eso, estamos poniendo en juego nuestra cultura, pero al mismo tiempo tiene un componente fisiológico fuerte. Comer también es un acto mucho más primario de alimentación. Y son indisociables”.
A lo largo de los tres días de angustiosa cuenta regresiva de “Comí” (Anagrama), el protagonista analiza las relaciones con su pareja y su hija, así como el frío lugar que ocupa la medicina. “Es interesante cómo resignamos el control sobre nuestros cuerpos en manos de alguien que tiene un supuesto saber que lo autoriza”, apunta el novelista y ensayista.
“Uno hace muchas más búsquedas cuando se quiere comprar un teléfono móvil” que cuando va a ponerse en manos de un doctor. “Te entregás a un señor que junta en un mismo personaje el verdugo y el salvador, es el mismo tipo que te dice ‘usted está arruinado, pero yo lo voy a curar’. En general son personajes distintos los que te anuncian el desastre y los que te salvan, pero en el caso del médico, no”.
Gabriela Mayer
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