¿A quién matarán?
Será el estreno nacional de la obra de Javier Daulte.
NEUQUÉN (AN).- “Óbito: defunción, fallecimiento, muerte, perecimiento”, dice la definición. Lo cierto es que “Óbito” es, también, una obra de Javier Daulte que pondrá en escena Gustavo Lioy. La presentación será el viernes, a las 22, en el teatro El Arrimadero (Misiones 234) y, por si algo faltaba, será un estreno nacional. “Es una comedia policial”, sintetiza sin dudar, Mariana Corral, una de las protagonistas de la obra en la que también actúan Silvana Feliziani, Beto Mansilla y Matías Palacio.“Se trata de una organización secreta que realiza trabajos que pueden ser extorsiones, amenazas, ejecuciones y todo se cocina en esta oficina” – agrega Corral señalando la escenografía que descansa sobre las tablas de El Arrimadero y que muestra una típica oficina pública de los ‘80. “A esta oficina, donde está una de las directivas de operativa con su asistente, llega un cliente: Llega a este lugar de la organización donde, supuestamente, no está permitido el acceso a los clientes. Entonces, a partir de ahí, entre estos tres personajes empieza a darse una relación que más adelante el público irá descubriendo. Todo parece que es una cosa y no lo es. Y es una comedia porque el tono es cómico, y es policial porque es una organización que se dedica a realizar tareas de amenazas, extorsiones, ejecuciones donde cada uno cumple un rol”, resumió quien en la obra se pone las vestiduras de directiva. “Los roles de los que ella habla son tres: los ejecutores que son los que matan, los señuelos que son los que indican a quién hay que matar, los observadores, y las víctimas, obviamente. Se juega con quién es el ejecutor, quién es el señuelo, y sobre todo quién es la víctima”, agrega Beto Mansilla para completar la idea de la trama de “Óbito”. “De lo que habla la obra es de la maldad como institución, un empresa que se dedica crímenes, chantajes, a arruinar vidas ajenas, todo por contrato, pero se mencionan algunas cuestiones a lo largo de la obra que dan a pensar que esta empresa también tienen fondos que son del Estado, que no sólo es una empresa privada. Hay algunos personajes que se nombran que son personajes históricos, juega mucho con la cosa clandestina”, resumió desde su visión Gustavo Lioy. Y completó: “Habla de esto de que la maldad es siempre estúpida en comparación con la verdad. Tienen todo una parafernalia, una estructura, pero estos personajes son muy básicos en sus planteos. Hay un hipocondríaco, hay una obsesiva, un ciclotímica, uno que está en vías de jubilarse que es un fracasado y una paranoica, son cuatro personajes muy extremos que manejan vidas humanas. Eso es por ahí lo más absurdo que tiene la obra. Cómo gente que se dedica a matar personas tienen conflictos en su interior”. Respetando al pie de la letra la época en la que fue escrita la obra (1989), la puesta en escena neuquina estará ambientada a fines de los ‘80 y principios de los ‘90 y tendrá un registro humorístico que roza con lo grotesco. “Es una obra que uno puede trabajarla con distintas expresiones de humor. Es una obra muy absurda que permite jugar mucho más con el delirio y la cosa extrema en la actuación. Nosotros elegimos llevarla al palo, llevarla al grotesco con mucho humor físico, con un acento puesto en la actuación estereotipada, alejado de lo que es el realismo y trabajamos para eso, para que sea muy extrema la actuación”, señaló Lioy, sobre las elecciones estéticas de Óbito. Con dos pre-estrenos privados, Óbito estrenará a nivel nacional, el viernes, a las 22, en el teatro neuquino. Después, permanecerá en cartelera durante todos los viernes de enero y febrero.
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