La mano de obra femenina copa los yacimientos mineros de Santa Cruz en El Macizo del Deseado

La provincia concentra el 25% del empleo minero de la Argentina y supera la media nacional de inclusión. El cambio cultural en los yacimientos que pasó de la operación técnica a la mesa de decisiones estratégicas.

Redacción

Por Redacción

las profesionales santacruceñas ganan espacio en la operación de equipos pesados y en las jefaturas técnicas de las principales minas de la provincia. Foto gentileza.

las profesionales santacruceñas ganan espacio en la operación de equipos pesados y en las jefaturas técnicas de las principales minas de la provincia. Foto gentileza.

Los campamentos mineros de Santa Cruz ya no se ven ni se manejan como antes. Lo que históricamente funcionó como un ecosistema exclusivamente de hombres hoy vive una transformación irreversible: las mujeres están ganando terreno a paso firme. Y no lo hacen desde los márgenes, sino desde el barro de los frentes operativos en los yacimientos y en las mesas donde se definen las inversiones millonarias.

El ejemplo más claro de esta modernización está en la cima. La Cámara Minera de la provincia (CAMICRUZ) lleva su segundo mandato consecutivo bajo la presidencia de Verónica Nohara, un mensaje de liderazgo potente en el distrito minero más importante de la Argentina.

A nivel país, la minería formal tiene apenas un 12% de dotación femenina. Aunque la cifra crece año a año, el techo sigue alto. Sin embargo, cuando se mira dónde está el verdadero motor de la industria, las provincias del NOA y la Patagonia sacan una ventaja clara: San Juan registra un 15,2% de participación de mujeres, Santa Cruz un 14,7% y Salta un 13,5%.

Pero el dato santacruceño es el que realmente mueve la aguja a escala nacional. La provincia genera más de 9.400 puestos de trabajo directos. En limpio: uno de cada cuatro trabajadores mineros del país camina sobre suelo santacruceño. Por eso, ese 14,7% no es un porcentaje frío; son cientos de geólogas, ingenieras y operadoras que hacen girar la rueda diaria en el exigente clima del Macizo del Deseado, según reportó La Opinión Austral.

En respuesta a la pregunta de si es solo una cuestión de agenda social, desde CAMICRUZ aseguraron que no. La llegada de mujeres a puestos críticos , desde el planeamiento de turnos hasta el manejo de camiones gigantescos y plantas de procesamiento, demostró ser un negocio redondo en términos de eficiencia.

Las empresas operadoras locales ya lo midieron: los campamentos con equipos mixtos y diversos mejoraron drásticamente su convivencia. Tienen dinámicas más colaborativas, bajaron los índices de conflictividad laboral, cayeron los accidentes y se aceleró la innovación técnica.

Con nuevas inversiones y fases de exploración en el horizonte, las trabajadoras de la provincia dejaron de ser acompañantes para transformarse en las conductoras del presente y del futuro de la industria.



Los campamentos mineros de Santa Cruz ya no se ven ni se manejan como antes. Lo que históricamente funcionó como un ecosistema exclusivamente de hombres hoy vive una transformación irreversible: las mujeres están ganando terreno a paso firme. Y no lo hacen desde los márgenes, sino desde el barro de los frentes operativos en los yacimientos y en las mesas donde se definen las inversiones millonarias.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios