“Cuando yo ya era Batman, a la presidenta no la conocía nadie”

Alfredo Casero está de gira por la región con “Ojo que llega Casero”. Pero antes de presentarse esta noche en Neuquén, el cómico habló con “Río Negro” de la política argentina.

Redacción

Por Redacción

El 15 de octubre de 2013 Alfredo Casero, a través de su Twitter, emitió una nota discordante en el éter nacional que terminó sacudiendo a toda la escena política. La cuenta de Casero tiene 358.124 seguidores y contando. Desde ese balcón, el comediante fustigó con severidad al legislador K Juan Cabandié (que dicho sea de paso tiene menos de la mitad de seguidores), a propósito de la discusión que este había sostenido con una agente de tránsito por los documentos de su vehículo. Cabandié increpó a la joven gritándole: “yo me manqué la dictadura (…) Porque yo soy hijo de desaparecidos, porque yo pongo huevo. Porque yo tengo que estar donde tengo que estar bancando a los hijos de puta que quieren arruinar este país”. Entonces, Casero dijo lo suyo. Fuerte. A las canillas. El episodio Cabandié quedó atrás pero la respuesta del humorista – “A ver, enseñame lo que era la dictadura”, “Yo me banqué la dictadura de Onganía, me la banqué a Lanusse, a Levingston, a CÁMPORA, a ISABEL MARTÍNEZ DE PERÓN, a López Rega, a MeNEm” – continúa generando discusiones de café y, queriéndolo o no, lo ubicó en un lugar distinto. Su conflicto con el gobierno o con sus voceros (que quizás no sea lo mismo), fue la alegría de algunos, el horror de otros y una sorpresa para los demás. Como un artista, ahora sí, en pleno uso de sus poderes el creador “Cha Cha Cha” puso al desnudo el discurso predominante en esta época extraña en la que sabemos lo justo y necesario de nuestra presidenta Cristina Fernández. –Tu opinión sobre el caso Cabandie te ubicó en un espacio no humorístico. No se te había visto plantado en un terreno político. ¿Cómo te sientes en ese rol? –No fue por el episodio Cabandié sino por cómo me atacaron, porque yo no pensaba igual que ellos, porque me parecía una boludés lo que decían. Eso me molestó y esto es irrefutable, es lo que estás viendo porque lo estás viendo y reaccione por Twitter. Un tipo de “6,7,8”, del canal estatal, dijo que ser humorista no me habilita a tener una opinión política. Fue una barbaridad, ni hablar de lo que dijeron otros programas satélites. La mía no es una opinión política es republicana, cómo que no se puede hablar libremente y ¿yo no puedo decir lo que quiero? Que me expliquen eso. Ellos no me ponen en ninguna situación, yo digo lo que pienso. –La gente, la audiencia, en términos generales respondió a tu queja. Estuviste muy acompañado en este proceso. –La gente tenía miedo de hablar, de decir las cosas ¿Por qué tienen miedo? Recuerdo que la presidenta dijo que había que tenerle un poco de miedo a ella, entonces pensé que como ciudadanos no estábamos siendo tomados en serio. Un poco como lo que hacía De Elía con Fernando Peña. –Es un tiempo en donde no sabemos demasiado de lo que le ocurre a la presidenta. –Tenemos que confiar en el voto, eso es lo que el pueblo tiene. Las soluciones no aparecen y los que deberían aparecer tampoco. Massa un poquito pero nunca lo vi en el fragor de la batalla. A ninguno lo vi. Antes que nada, tengo 51 años y yo sí pase la dictadura desde Onganía para adelante, mucho antes de esta mierda. Y la dictadura para los jóvenes es una idea absolutamente olvidada, como si a mi me hablaran de la época de Yrigoyen. Yo quiero que los chicos no se suban a cualquier camión. Cuando yo ya era Batman a la presidenta no la conocía nadie, y yo no los cagué a los pibes, yo no cagué a nadie. Yo les puedo decir aquella no era la juventud maravillosa, tampoco lo eran los montoneros que se fueron a París, ni los que se murieron. Quiero que la corrupción no nos coma. Uno no tiene que ser pelotudo y yo digo lo que se me canta el culo sino para qué está el cómico. Yo soy del sector privado y no es que me paga (Héctor) Magnetto. –¿Fue más humorística la década de los 90 en la cual florecieron tus creaciones?. –No era más humorística, era una transición. A Alfonsín le dijeron “dame la banda” y se subió Menem; la gloria se la dejaron un poquito a Alfonsín, y yo estuve en un momento exacto, y Menem también se comió los mocos durante la dictadura. Cuando llegó la democracia salieron todos los mimos a la calle Corrientes, les soltaron la piola que tenían en los huevos y se soltaron los huevos. Cuando me dicen “¡Viva el Che!”, Yo respondo andá Che Guevara y agarrá la pala y la carretilla. Yo también las agarré, laburé, hice mi casa y pagué todos los circos que hemos visto desde el 83 hasta ahora. ¿Vos qué edad tenés, por ejemplo? –43 –Si, bueno, yo 51; a los 41 no pude ahorrar guita. Yo soy parte de esa gente que laburó toda la vida en el ámbito privado, y hoy esa gente que me ataca, que defiende esto, que está en el gobierno, es la que se lleva la papa a la boca, por eso lo defienden. Me han apretado a los productores. Menos mal que uno de mis productores, que es barra brava, no se agarró a trompadas con los de La Cámpora, que andan con pantalón chupín. Yo lo que tengo es amor por la gente, es lo que tengo arriba del escenario, y este gobierno se ha ocupado de separar a la gente. Ahora hay gente que viene a verme por lo que pienso. Papi, yo soy Batman y moriré siendo Batman y estos son chistes. –Tu punto de vista se escuchó y continúa rebotando en la redes. –Es que no me movió ningún otro interés más que la libertad, me molesta muchísimo que me digan que me tengo que portar de determinada manera, a mi no me van a poder manejar, fue todo clarísimo, o digo lo que ellos quieren o me pegan un correctivo. No sé porque me hacen revivir tanto, constantemente, la década del 70 sabiendo que el futuro está adelante. La realidad es que la gente está hinchada las pelotas, hay demasiado apriete, mucha inseguridad, la idea de que la culpa la tiene el otro. ¿Otra vez la revolución? Porque cuidado conmigo, si me vas a hacer la revolución no pongas gente que odia a la gente.

Claudio Andrade candrade@rionegro.com.ar


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