“Más de lo mismo en fruticultura”

Redacción

Por Redacción

Llama la atención lo declarado por el flamante ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la provincia, Haroldo Lebed, publicado el sábado 22 de febrero en el suplemento rural del diario “Río Negro”, donde dijo que “los beneficios que genera la devaluación deberán llegar al productor primario” y también que “si creen que esa transferencia no va a existir, están equivocados”… que “debe haber transparencia en la comercialización y este ministerio se va a encargar de controlar de que así sea”, para sentenciar que “el angurriento muere empachado”. A pesar de sus buenas intenciones, ya que se busca emparejar las rentabilidades entre el productor y el exportador, tales expresiones no dejan de ser simplistas y denotan falta de conocimiento sobre cómo se logra dicho objetivo. A lo largo de la decadencia del sector registrada en los últimos 30 años, muchos profesionales hemos planteado cambios estructurales con diferentes formas y en el marco de distintas alianzas estratégicas, para que el productor independiente o el empacador chico, según sea su posición en la cadena de valor, llegue a los canales finales de venta, complementándose con algunos empacadores – exportadores – comercializadores y compitiendo en igualdad de condiciones con otros. Nada de esto fue tenido en cuenta ni se intentó seriamente. Ya hemos vivido numerosas experiencias devaluatorias y sus consecuencias en la fruticultura, que nunca han dejado de repercutir para toda la región. Y en todos los casos el resultado fue el mismo: al comercializador externo le fue muy bien o se defendió mejor y al productor le fue peor o mucho peor, dependiendo de su posición en la cadena. Tampoco es exclusivo de este ministro quedarse en expresiones de deseo, a veces mechadas con intimidaciones. Pues a lo largo de las distintas devaluaciones algunos de sus predecesores dijeron cosas parecidas, tratando de salir del paso con acciones populistas hacia los que menos tienen, pero que al no apuntar a cambios estructurales nos dejaron sin resultados concretos en el mediano plazo. En un sistema capitalista lo que sucede dentro de un sector como la fruticultura es una puja de intereses y el Estado está, a mi juicio, para aplicar medidas de fondo, no meramente coyunturales, para garantizar una mejor y más eficiente distribución del producto bruto y dirimir conflictos que hagan a un mejor desarrollo del conjunto del sector y de la sociedad regional a la que nutre. Sr. ministro: de una vez y para siempre hagamos que los productores estén a la altura de los exportadores y no al revés. Por favor, no sigamos nivelando para abajo. Ricardo D. Epifanio Ingeniero agrónomo Roca

Ricardo D. Epifanio Ingeniero agrónomo Roca


Llama la atención lo declarado por el flamante ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la provincia, Haroldo Lebed, publicado el sábado 22 de febrero en el suplemento rural del diario “Río Negro”, donde dijo que “los beneficios que genera la devaluación deberán llegar al productor primario” y también que “si creen que esa transferencia no va a existir, están equivocados”... que “debe haber transparencia en la comercialización y este ministerio se va a encargar de controlar de que así sea”, para sentenciar que “el angurriento muere empachado”. A pesar de sus buenas intenciones, ya que se busca emparejar las rentabilidades entre el productor y el exportador, tales expresiones no dejan de ser simplistas y denotan falta de conocimiento sobre cómo se logra dicho objetivo. A lo largo de la decadencia del sector registrada en los últimos 30 años, muchos profesionales hemos planteado cambios estructurales con diferentes formas y en el marco de distintas alianzas estratégicas, para que el productor independiente o el empacador chico, según sea su posición en la cadena de valor, llegue a los canales finales de venta, complementándose con algunos empacadores - exportadores - comercializadores y compitiendo en igualdad de condiciones con otros. Nada de esto fue tenido en cuenta ni se intentó seriamente. Ya hemos vivido numerosas experiencias devaluatorias y sus consecuencias en la fruticultura, que nunca han dejado de repercutir para toda la región. Y en todos los casos el resultado fue el mismo: al comercializador externo le fue muy bien o se defendió mejor y al productor le fue peor o mucho peor, dependiendo de su posición en la cadena. Tampoco es exclusivo de este ministro quedarse en expresiones de deseo, a veces mechadas con intimidaciones. Pues a lo largo de las distintas devaluaciones algunos de sus predecesores dijeron cosas parecidas, tratando de salir del paso con acciones populistas hacia los que menos tienen, pero que al no apuntar a cambios estructurales nos dejaron sin resultados concretos en el mediano plazo. En un sistema capitalista lo que sucede dentro de un sector como la fruticultura es una puja de intereses y el Estado está, a mi juicio, para aplicar medidas de fondo, no meramente coyunturales, para garantizar una mejor y más eficiente distribución del producto bruto y dirimir conflictos que hagan a un mejor desarrollo del conjunto del sector y de la sociedad regional a la que nutre. Sr. ministro: de una vez y para siempre hagamos que los productores estén a la altura de los exportadores y no al revés. Por favor, no sigamos nivelando para abajo. Ricardo D. Epifanio Ingeniero agrónomo Roca

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