“Los números que sí preocupan al gobierno”

Redacción

Por Redacción

La apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional se basó en una receta ya conocida: comparaciones, insólitos festejos de incrementos nominales, citas parciales de informes de organismos internacionales, culpar a extravagantes conspiraciones de los empresarios, ataques especulativos y crisis externas. Sin embargo, la lectura entre líneas puede vislumbrar que existe preocupación de que será un año de mucho conflicto social, más aún cuando analizan estos números. La devaluación le permitió al gobierno licuar el 25% de los pesos emitidos en el 2013, esto es porque al pasar el tipo de cambio de 6 a 8 pesos por dólar, los pesos que equivalían a U$S 56.000.000 pasaron a tener un valor de U$S 42.000, o sea, se quitó el poder de compra de U$S 14.000.000. Por otro lado, y con la misma fórmula, en poder de los bancos había un monto de U$S 42.000.000, constituidos por liquidez para afrontar retiros y depósitos privados, que al devaluar pasaron a U$S 31.500, implicando una pérdida adicional a los ahorristas de U$S 10.500.000, o sea, semejante devaluación esfumó casi U$S 25.000.000. Pero la alarma es que aún queda un poder de compra de parte del público de U$S 73.500. El cálculo nos ayuda a entender el poder de fuego que tiene el BCRA para los próximos meses, más aún cuando analizamos su patrimonio. En el año 2010, el 61% del activo del BCRA estaba compuesto por reservas internacionales y el 39% restante correspondía a títulos públicos. Esto estaba compuesto por 19% en letras intransferibles, 14% en adelantos transitorios y 6% en títulos propiamente dichos. Cuatro años después, cerrando el 2013, la proporción de las reservas en el activo se redujo a la mitad: 30%. Los adelantos transitorios son del 25%, los títulos 3% y finalmente las letras intransferibles se ubican como el elemento de mayor importancia con el 42% del activo total. Ahora vale destacar dos ítems importantes para ver el deterioro de las reservas internacionales (usadas para pagar la deuda) a manos de los papeles del tesoro, principalmente letras intransferibles y adelantos transitorios. Las letras intransferibles son la contraparte de las reservas que el Central cede al gobierno para que pueda cancelar deuda denominadas en dólares, mientras que los adelantos transitorios son la contraparte de la emisión de pesos con destinos a financiar el déficit fiscal. Como su nombre lo dice, dichas letras son intransferibles, es decir que el BCRA no las puede vender y es muy poco probable que el gobierno las rescate. Por el contrario, todo parece indicar que los adelantos no son transitorios sino que se renuevan ante cada vencimiento. Con este panorama podríamos afirmar que los papeles que entrega el gobierno al BCRA tienen un valor nulo y configuran un activo de muy baja calidad. Si bien el patrimonio neto oficial muestra un balance solvente, si consideramos sin valor a las letras intransferibles y a los adelantos transitorios, el balance devuelve un BCRA quebrado, con un patrimonio neto negativo de U$S 53.000.000. Para el corriente año, Argentina tiene vencimientos de deuda por U$S 9.000.000, y antes de la devaluación el déficit fiscal se calculaba en unos U$S 15.000.000. El gobierno tiene dos alternativas: o consigue financiamiento o implementa un importante ajuste fiscal, lo que conlleva un mayor conflicto social. En caso contrario, si se decidiera por un mix, no habría más alternativas que cubrir las necesidades con más emisión y con reprogramación unilateral de los vencimientos de deuda, lo que equivale a decir que no se hace viable sostener el actual tipo de cambio de 8 pesos por dólar. ¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio? Este surgirá de las necesidades anuales sobre el monto en dólares de los pesos o la base monetaria actuales de U$S 42.000. El problema volverá a focalizarse en las reservas del BCRA si continúa siendo la única fuente de financiación del gobierno. Resumiendo, por el momento transitamos un compás de esperas y difícilmente los agentes externos dejen sin financiación a la Argentina, ya que activaría una importante crisis en los mercados emergentes al ser Brasil el principal foco de atención, pero a su vez existirá la presión de un ajuste en las cuentas fiscales. ¿Por dónde sería más factible que entraran los fondos frescos? Nuevamente YPF (ya existen banqueros en busca de inversores) y algún salvataje al BCRA parecen ser los más lógicos por estos días. La caída de la actividad económica o posible recesión son los dos escenarios más certeros para defender por el momento las reservas del BCRA. Fabián Correa DNI 18.446.255 Neuquén

Fabián Correa, DNI 18.446.255 Neuquén


La apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional se basó en una receta ya conocida: comparaciones, insólitos festejos de incrementos nominales, citas parciales de informes de organismos internacionales, culpar a extravagantes conspiraciones de los empresarios, ataques especulativos y crisis externas. Sin embargo, la lectura entre líneas puede vislumbrar que existe preocupación de que será un año de mucho conflicto social, más aún cuando analizan estos números. La devaluación le permitió al gobierno licuar el 25% de los pesos emitidos en el 2013, esto es porque al pasar el tipo de cambio de 6 a 8 pesos por dólar, los pesos que equivalían a U$S 56.000.000 pasaron a tener un valor de U$S 42.000, o sea, se quitó el poder de compra de U$S 14.000.000. Por otro lado, y con la misma fórmula, en poder de los bancos había un monto de U$S 42.000.000, constituidos por liquidez para afrontar retiros y depósitos privados, que al devaluar pasaron a U$S 31.500, implicando una pérdida adicional a los ahorristas de U$S 10.500.000, o sea, semejante devaluación esfumó casi U$S 25.000.000. Pero la alarma es que aún queda un poder de compra de parte del público de U$S 73.500. El cálculo nos ayuda a entender el poder de fuego que tiene el BCRA para los próximos meses, más aún cuando analizamos su patrimonio. En el año 2010, el 61% del activo del BCRA estaba compuesto por reservas internacionales y el 39% restante correspondía a títulos públicos. Esto estaba compuesto por 19% en letras intransferibles, 14% en adelantos transitorios y 6% en títulos propiamente dichos. Cuatro años después, cerrando el 2013, la proporción de las reservas en el activo se redujo a la mitad: 30%. Los adelantos transitorios son del 25%, los títulos 3% y finalmente las letras intransferibles se ubican como el elemento de mayor importancia con el 42% del activo total. Ahora vale destacar dos ítems importantes para ver el deterioro de las reservas internacionales (usadas para pagar la deuda) a manos de los papeles del tesoro, principalmente letras intransferibles y adelantos transitorios. Las letras intransferibles son la contraparte de las reservas que el Central cede al gobierno para que pueda cancelar deuda denominadas en dólares, mientras que los adelantos transitorios son la contraparte de la emisión de pesos con destinos a financiar el déficit fiscal. Como su nombre lo dice, dichas letras son intransferibles, es decir que el BCRA no las puede vender y es muy poco probable que el gobierno las rescate. Por el contrario, todo parece indicar que los adelantos no son transitorios sino que se renuevan ante cada vencimiento. Con este panorama podríamos afirmar que los papeles que entrega el gobierno al BCRA tienen un valor nulo y configuran un activo de muy baja calidad. Si bien el patrimonio neto oficial muestra un balance solvente, si consideramos sin valor a las letras intransferibles y a los adelantos transitorios, el balance devuelve un BCRA quebrado, con un patrimonio neto negativo de U$S 53.000.000. Para el corriente año, Argentina tiene vencimientos de deuda por U$S 9.000.000, y antes de la devaluación el déficit fiscal se calculaba en unos U$S 15.000.000. El gobierno tiene dos alternativas: o consigue financiamiento o implementa un importante ajuste fiscal, lo que conlleva un mayor conflicto social. En caso contrario, si se decidiera por un mix, no habría más alternativas que cubrir las necesidades con más emisión y con reprogramación unilateral de los vencimientos de deuda, lo que equivale a decir que no se hace viable sostener el actual tipo de cambio de 8 pesos por dólar. ¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio? Este surgirá de las necesidades anuales sobre el monto en dólares de los pesos o la base monetaria actuales de U$S 42.000. El problema volverá a focalizarse en las reservas del BCRA si continúa siendo la única fuente de financiación del gobierno. Resumiendo, por el momento transitamos un compás de esperas y difícilmente los agentes externos dejen sin financiación a la Argentina, ya que activaría una importante crisis en los mercados emergentes al ser Brasil el principal foco de atención, pero a su vez existirá la presión de un ajuste en las cuentas fiscales. ¿Por dónde sería más factible que entraran los fondos frescos? Nuevamente YPF (ya existen banqueros en busca de inversores) y algún salvataje al BCRA parecen ser los más lógicos por estos días. La caída de la actividad económica o posible recesión son los dos escenarios más certeros para defender por el momento las reservas del BCRA. Fabián Correa DNI 18.446.255 Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora