Venezuela: el triunfo opositor en las elecciones municipales
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
Tel-Fax Redacción Tel-Fax Publicidad
Paso a paso la realidad se va confirmando en Venezuela. El pueblo está harto de los bolivarianos y de la enormemente destructiva gestión del presidente Nicolás Maduro, cuya legitimidad de origen está, por lo demás, seriamente cuestionada. Los resultados de las recientes elecciones municipales en San Cristóbal –en el estado de Táchira– y San Diego –en el estado de Carabobo–, cuyos alcaldes Daniel Ceballos y Enzo Scarano fueron injustificadamente removidos –y encarcelados enseguida– por Nicolás Maduro, hablan por sí mismos. Son formidables. Y confirman que la enorme mayoría de los venezolanos ha dado claramente la espalda al autoritarismo bolivariano. Hablamos de una gran victoria de la oposición en ambos comicios del 25 de este mes. En los dos casos la oposición –unificada en torno a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)– ha logrado victorias de gran fuste derrotando inapelablemente al PSUV (el vehículo del comunismo, mal disfrazado de socialismo por Hugo Chávez). En San Diego la oposición obtuvo el 87,68% de los votos, una verdadera masacre electoral. Así eligió a Rosa de Scarano, la valiente esposa del exalcalde de la ciudad, ahora un detenido político más. Los bolivarianos sólo lograron el 11,63%. La participación del electorado fue del 64,61%. En San Cristóbal la oposición obtuvo el 73,69% de los sufragios y eligió a Patricia de Ceballos, nuevamente la esposa del exalcalde devenido un preso político más. Arrasó, entonces, sin margen alguno para las dudas. El bolivarianismo tan sólo consiguió el 25,45%. La participación fue, en este caso, del 59,12%. Estos resultados muestran dónde está parada la mayoría clara de los venezolanos: en la oposición, a la que, sin embargo, el gobierno de Maduro no escucha y –peor– patotea e intimida en todas partes, incluyendo el intento mismo de diálogo público que hasta ahora ha fracasado. Los venezolanos, pese a que la región les ha dado la espalda, siguen luchando por lo suyo: poder vivir en paz, libertad y democracia y evitar seguir transformándose en la segunda Cuba de nuestra región, sumergiéndose así en el totalitarismo y en el atraso, opción que repudian cada vez que tienen la oportunidad con un coraje ejemplar, encabezados conmovedoramente nada menos que por su corajuda juventud. La unidad, queda demostrado nuevamente, es el gran instrumento, adecuado para defender la libertad y la democracia cuando, como en Venezuela, se está realmente en una situación límite; esto es, cuando se llega al borde mismo de perderlas definitivamente. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
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