“ISSN discapacitado”

Redacción

Por Redacción

La verdad es que una de las peores cosas que me han pasado en este último tiempo ha sido quedar incluida en el plan de Discapacidad del ISSN. Y no precisamente por haber perdido la visión de uno de mis ojos, sino porque lo que justamente debería facilitarnos un poco más las cosas a las personas que tenemos alguna discapacidad nos complica la vida de una manera ridícula y sin criterios basados en el sentido común. Si una persona que no padece ninguna discapacidad se dirige a una ventanilla de cualquiera de las delegaciones del ISSN a valorizar una orden o una receta médica, el sistema está preparado para que automáticamente esta operación se realice –a veces con éxito, a veces no, pero es en ese mismo momento que el afiliado tiene la respuesta–. En cambio, las personas con discapacidad tenemos que esperar 72 horas –sí, leyeron bien, tres días– para que nos autoricen las órdenes, ya sea medicación o de cualquier práctica (eso sin contar con que muchas veces nos hacen ir un día y la orden no está, con lo que debemos volver no más tarde sino otro día). Lo hartante es que esto ocurre cada vez que tenemos que adquirir la medicación; por ejemplo, en mi caso cada 25 días, si no tengo prácticas que autorizar en el medio. Me pregunto y les pregunto a los lectores: ¿esto no es una forma más de destrato? ¿Por qué esta diferencia, que además nos causa muchos trastornos, con las personas que tenemos algún tipo de discapacidad? ¿Cuál es el criterio, con qué necesidad? Por otra parte, en mi caso me están cobrando igual las consultas con el oftalmólogo a pesar de que la ley dice que todo lo relacionado con la discapacidad será gratuito. Cuando hice el reclamo en la obra social me respondieron: “Pedí la factura y te lo reintegramos”. Discúlpenme, señores del ISSN, pero eso no funciona así; además, los reintegros se producen alrededor de los 90 días y yo tengo que pagar eso de forma inmediata, no cuando a la obra social se le ocurra reintegrármelo. La ley no dice eso y no pueden ustedes hacer lo que les parezca, cuando les parezca y como les parezca. Basta de maltratos por parte de las obras sociales. En definitiva, esto se convierte en una discapacidad social, burocrática, engorrosa, hartante. Esto no es un complot contra la obra social estatal ni mucho menos, todos queremos y merecemos que se nos trate con respeto y consideración, no sólo los afiliados con discapacidad sino todos. El Estado tiene que respetar a sus ciudadanos y ofrecerles servicios de calidad. La burocracia despiadada no es la excusa para la privatización. Merecemos una obra social estatal y que nos respete. María Victoria González Angelino DNI 29.861.651 Roca

María Victoria González Angelino DNI 29.861.651 Roca


La verdad es que una de las peores cosas que me han pasado en este último tiempo ha sido quedar incluida en el plan de Discapacidad del ISSN. Y no precisamente por haber perdido la visión de uno de mis ojos, sino porque lo que justamente debería facilitarnos un poco más las cosas a las personas que tenemos alguna discapacidad nos complica la vida de una manera ridícula y sin criterios basados en el sentido común. Si una persona que no padece ninguna discapacidad se dirige a una ventanilla de cualquiera de las delegaciones del ISSN a valorizar una orden o una receta médica, el sistema está preparado para que automáticamente esta operación se realice –a veces con éxito, a veces no, pero es en ese mismo momento que el afiliado tiene la respuesta–. En cambio, las personas con discapacidad tenemos que esperar 72 horas –sí, leyeron bien, tres días– para que nos autoricen las órdenes, ya sea medicación o de cualquier práctica (eso sin contar con que muchas veces nos hacen ir un día y la orden no está, con lo que debemos volver no más tarde sino otro día). Lo hartante es que esto ocurre cada vez que tenemos que adquirir la medicación; por ejemplo, en mi caso cada 25 días, si no tengo prácticas que autorizar en el medio. Me pregunto y les pregunto a los lectores: ¿esto no es una forma más de destrato? ¿Por qué esta diferencia, que además nos causa muchos trastornos, con las personas que tenemos algún tipo de discapacidad? ¿Cuál es el criterio, con qué necesidad? Por otra parte, en mi caso me están cobrando igual las consultas con el oftalmólogo a pesar de que la ley dice que todo lo relacionado con la discapacidad será gratuito. Cuando hice el reclamo en la obra social me respondieron: “Pedí la factura y te lo reintegramos”. Discúlpenme, señores del ISSN, pero eso no funciona así; además, los reintegros se producen alrededor de los 90 días y yo tengo que pagar eso de forma inmediata, no cuando a la obra social se le ocurra reintegrármelo. La ley no dice eso y no pueden ustedes hacer lo que les parezca, cuando les parezca y como les parezca. Basta de maltratos por parte de las obras sociales. En definitiva, esto se convierte en una discapacidad social, burocrática, engorrosa, hartante. Esto no es un complot contra la obra social estatal ni mucho menos, todos queremos y merecemos que se nos trate con respeto y consideración, no sólo los afiliados con discapacidad sino todos. El Estado tiene que respetar a sus ciudadanos y ofrecerles servicios de calidad. La burocracia despiadada no es la excusa para la privatización. Merecemos una obra social estatal y que nos respete. María Victoria González Angelino DNI 29.861.651 Roca

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