Marido violento seguirá preso: temen por la víctima y los testigos
El hombre está acusado de atacar a su pareja en San Antonio Oeste y de utilizar un arma para intimidarla.
POLICIALES
Por violencia de género la Justicia confirmó el procesamiento y prisión preventiva a un hombre con antecedentes penales. Se trata de un sujeto de unos 40 años, de San Antonio Oeste, acusado de atacar brutalmente a su esposa en abril pasado en esa ciudad.
“En base a la gravedad de los hechos, el grado de presunción de culpabilidad y el antecedente penal que registra el imputado se debe presumir el peligro procesal de que obstruya la investigación y persista en agresiones físicas o psíquicas contra la denunciante, deviniendo de relevancia el riesgo elevado de violencia”, sostuvo la camarista Daniela Zágari al confirmar el procesamiento y la preventiva ordenadas por el juez de instrucción Favio Igoldi.
Al hombre también le imputan que habría disparado con un aire comprimido contra un comercio cuyos propietarios habían dado alojamiento a la víctima y a sus hijas tras el violento episodio.
En su voto la jueza destacó que la “Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer”, aplicable a este caso y adoptada en Belén do Pará, Brasil, en junio de 1994, “tiene la finalidad de proteger los derechos humanos de las mujeres y eliminar las situaciones de violencia que puedan afectarlas, ya que toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado”.
En ese contexto, Zágari consideró válida la privación de la libertad del imputado ante el riesgo de que persista en conductas violentas no sólo hacia la víctima sino también a testigos, y que con ello frustre la realización del juicio.
En relación a los hechos imputados, la jueza detalló que en una oportunidad, molesto porque su mujer y las hijas “hablaban fuerte” disparó con un arma de fuego contra un placard de la habitación. También destacó el secuestro de varias armas en el interior del vehículo del imputado; amenazas de muerte contra la mujer y amedrentamiento a testigos. Zágari descartó lo señalado por la defensa en relación a que “se trató de una simple discusión de pareja, de epítetos proferidos en el acalorado marco de una discusión”, interpretando que las conductas del procesado “fueron evidentemente intimidantes” y “provocaron temor y amedrentamiento en la víctima”. Además destacó que la situación médica del detenido “da cuenta de cierta patología que pondría en riesgo la integridad de las personas, más concretamente de la víctima”.
Sostuvo que este tipo de delitos de violencia de género “tornan imprescindible una actitud preventiva y represiva efectiva de parte del Estado”.
Agencia Viedma
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