Caso Atahualpa: imputado se desvinculó del crimen

El debate se reanuda el lunes con un último testigo y la incorporación de la prueba.

Redacción

Por Redacción

JUDICIALES

“Soy un pobre perejil que no tendría que estar sentado acá”, aseguró Carlos Morales Toledo desvinculándose así del homicidio de Atahualpa Martínez e incluyendo a los otros dos procesados: Felipe Carrasco y su expareja Belén Barrientos.

Morales Toledo vinculó al hecho a Leandro Mildenberger y criticó duramente al juez Carlos Reussi que los procesó y la fiscal Daniela Zágari que estuvo a cargo de la investigación.

Entre otras manifestaciones sostuvo que un mes antes del homicidio de Atahualpa le ofrecieron manejar la droga de Viedma y Río Negro con “el respaldo de un juez, un abogado y policías”, propuesta que rechazó “porque no me interesa la plata y nadie me meterá en ningún negocio trucho”. No obstante admitió que vendió estupefacientes para facilitar consumo personal.

Habló de la existencia de una red de narcotráfico y sostuvo que “esta causa no se puede tapar con plata sino con impunidad” al agregar que “este hecho se hubiera esclarecido a las pocas horas pero como era Mildenberger todo se tapó”.

Morales Toledo le preguntó a su propio defensor Ignacio Galiano si su decisión de desistir de los testigos que restan “fue porque lo presionaron” y no ahorró en críticas no sólo a los integrantes de la Justicia sino también al exsecretario de Derechos Humanos, Néstoro Busso, por no ayudarlo, a los periodistas y hasta relacionó el desplazamiento de la exSecretaria de Seguridad, Marta Arriola, por interesarse en esta causa. Destacó que ningún testigo lo inculpa y aseguró que “no duermo en la jugada y soy conciente que me pueden condenar. Desde un primer momento le dije a Belén que estamos en una causa en la que nos pueden dar 25 años”.

En relación a la campera en la que fue encontrada una mancha de sangre con ADN de Atahualpa mezclado con el suyo aseguró que no le pertenece y que se la hicieron medir cuando fue indagado a los cuatro años del hecho. “Cuando me la probé pudo haber quedado mi ADN ahí”.

Respecto de la relación con Carrasco señaló que “éramos más enemigos que amigos pero nos dimos la mano desde que fuimos detenidos por esta causa” al recordar que una vez pelearon después de la muerte de Atahualpa pero “no hubo sangre, no llegó a mayores” . Se manifestó tranquilo y “con mucha sabiduría en como se maneja todo esto”.

El juicio pasó a un cuarto intermedio para el lunes a las 15 para escuchar a un último testigo confirmado por el Fiscal de Cámara, Fabricio Brogna López, oportunidad en que las partes presentarán la prueba documental que será incorporada por lectura tras una reconsideración de lo ya ofrecido y luego del desistimiento planteado sobre un centenar de testigos.

Una vez incorporada la prueba por lectura se escucharán los alegatos de las partes que se estima podría ser la semana próxima.

Agencia Viedma.-


JUDICIALES

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora