El grupo Estado Islámico decapitó al taxista británico en Siria

Redacción

Por Redacción

EL CAIRO.- El reciente inicio de los bombardeos del Reino Unido sobre Irak sirvió de excusa para que el Estado Islámico (EI) publicara un video con la decapitación de Alan Henning, un taxista de Manchester que viajó a Siria para atender a las víctimas de la guerra. Los yihadistas clavan una estaca más en el sendero del terror contra Occidente. Siguiendo el mismo patrón que en las tres ejecuciones de occidentales anteriores, el EI organizó toda una puesta de escena para mandar un mensaje a sus enemigos. “Obama, tú iniciaste bombardeos aéreos sobre Sham –Siria–, que siguen golpeando a nuestra gente. Así que es nuestro derecho a continuar golpeando el cuello de tu gente”, desafía un militante vestido de negro junto a Henning. El asesinado, de 47 años y padre de dos jóvenes, fue secuestrado hace nueve meses en Siria. Acudió al país, paradójicamente, junto a un grupo de amigos musulmanes que llevaban ambulancias y equipos médicos para asistir a los refugiados. Según sus acompañantes, hombres armados irrumpieron en el almacén donde se encontraban, a pocos kilómetros de la frontera con Turquía, y les exigieron la documentación. Los milicianos hallaron sospechoso que Alan Henning no fuera musulmán y llevara en su pasaporte –igual que todos los pasaportes británicos– un chip. Desde que en un video anterior el EI diese un ultimátum para matarlo, algunos líderes islámicos habían pedido su liberación. Uno de ellos, el jeque Haitam Hadad, había subrayado que la ejecución de Henning sería “inaceptable” bajo la ley islámica. Un grupo de juristas han enfatizado lo mismo en una misiva abierta, dirigida al auto proclamado califa del EI Abu Bakr Bagdadi, publicada hace tres días en internet. El martes último, en una aparición televisiva preparada por la Oficina de Exteriores del Gobierno británico, la mujer del ejecutado, Barbara Henning pedía clemencia a los yihadistas.


EL CAIRO.- El reciente inicio de los bombardeos del Reino Unido sobre Irak sirvió de excusa para que el Estado Islámico (EI) publicara un video con la decapitación de Alan Henning, un taxista de Manchester que viajó a Siria para atender a las víctimas de la guerra. Los yihadistas clavan una estaca más en el sendero del terror contra Occidente. Siguiendo el mismo patrón que en las tres ejecuciones de occidentales anteriores, el EI organizó toda una puesta de escena para mandar un mensaje a sus enemigos. “Obama, tú iniciaste bombardeos aéreos sobre Sham –Siria–, que siguen golpeando a nuestra gente. Así que es nuestro derecho a continuar golpeando el cuello de tu gente”, desafía un militante vestido de negro junto a Henning. El asesinado, de 47 años y padre de dos jóvenes, fue secuestrado hace nueve meses en Siria. Acudió al país, paradójicamente, junto a un grupo de amigos musulmanes que llevaban ambulancias y equipos médicos para asistir a los refugiados. Según sus acompañantes, hombres armados irrumpieron en el almacén donde se encontraban, a pocos kilómetros de la frontera con Turquía, y les exigieron la documentación. Los milicianos hallaron sospechoso que Alan Henning no fuera musulmán y llevara en su pasaporte –igual que todos los pasaportes británicos– un chip. Desde que en un video anterior el EI diese un ultimátum para matarlo, algunos líderes islámicos habían pedido su liberación. Uno de ellos, el jeque Haitam Hadad, había subrayado que la ejecución de Henning sería “inaceptable” bajo la ley islámica. Un grupo de juristas han enfatizado lo mismo en una misiva abierta, dirigida al auto proclamado califa del EI Abu Bakr Bagdadi, publicada hace tres días en internet. El martes último, en una aparición televisiva preparada por la Oficina de Exteriores del Gobierno británico, la mujer del ejecutado, Barbara Henning pedía clemencia a los yihadistas.

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