Horacio Quiroga: “El MPN es una religión bajo derrota”

Decidido a vencer al MPN en las elecciones del 2015, el intendente de Neuquén se dice convencido de que la creación de una nueva ciudadanía política es el mayor desafío para terminar con un sistema de decisión pública con mucho de religión.

Redacción

Por Redacción

ENTREVISTA

– ¿Por qué habría que votarlo a usted para gobernador de Neuquén? – Porque en algún momento hay que dar por tierra con un ejercicio de poder, una práctica sustentada en el desprecio a la democracia, que es desprecio al “otro”. La política neuquina está ingresando en un proceso muy interesante… – ¿Qué define ese proceso? – Crujen y se fisuran creencias que dieron forma al sistema político provincial durante décadas. Hemos vivido más en un sistema político fundado, sostenido más con fe religiosa que alimentado, vivificado por racionalidad, autocrítica, movilidad de ideas, debate. Cuando la adhesión a un ejercicio del poder se asume en términos de religión, bueno… se impone lo conventual, el espíritu de capilla. Esto es el MPN, esto es lo que fundó en política el sapagismo. – Sin embargo no parece tener, al menos en términos muy acentuados y determinantes para su caracterización, los perfiles que son propios de nepotismo familiar que han signado a la política en, por ejemplo, provincias del norte. ¿El MPN no se ha movido desde ideas de progreso, modernización? – No lo niego. Lo que cuestiono son las prácticas autocráticas con que han manejado y manejan los destinos de la provincia. – Pero el sistema político neuquino pivotea, al menos desde hace algo más de una década, en una realidad muy encontrada… – Es un sistema político en sí mismo. Una historia pesada. Cuando yo tomé la primera comunión, hace 53 años, comenzaba a gobernar Felipe Sapag. Hoy tengo nietos… – ¿Hubiera seguido para cura? – No, no. – Pero para militar sí, estuvo en el liceo militar… – Unos meses, no más. – Volvamos al sistema político neuquino y su realidad encontrada. El 73% de la población de la provincia vive en municipios opositores al MPN, pero el MPN sigue gobernando la provincia. ¿Qué le dice a usted -en relación a lo político transformado en religión- que el bacalao lo siga cortando el MPN? – No me preocupa… – Entonces acá hay un malentendido muy complejo. – No me preocupa en tanto que se está acabando el poder del MPN para cortar el bacalao. Mire, al reflexionar sobre este tema suele incurrirse en un error: creer que la historia puede ser apurada vía puro voluntarismo, vía apurar procesos. No, no. Hay procesos que deben tener su maduración. Ese 73% tiene su historia y su maduración. Pero hay que reflexionarlo en términos de lo que está expresando, como un “poder ya”. Y lo que está expresando es que en términos crecientes, elección municipal por elección, crece entre los neuquinos el convencimiento no sólo de que al MPN se lo puede derrotar, sino que se puede gobernar mejor que él. Este es el valor de ese 73%. Un espacio que habla de presente, pero fundamentalmente de futuro. – ¿Qué se derrota cuando se derrota al MPN en una elección municipal? – Se derrota al populismo y la demagogia. Lo que se abre, en consecuencia, es la posibilidad de dignificar el trámite político. Lo cual implica de cara a la sociedad, especialmente a las generaciones más jóvenes y las que se están gestando, alimentar la convicción de que el poder puede y debe ser ejercido de otra manera. En forma más abierta, sin capillas, sin obsecuencias, sin silencios, mirando para abajo a la espera que el caudillo decida. – Admitamos por un momento que el MPN ofrece todos los perfiles de una historia y contenido que, en sentencia de un historiador italiano, podría ser definido en términos de “ausencia de todo bien, presencia de todo mal”. ¿Cuál es el mal mayor en que habría incurrido en este medio siglo de ejercicio de poder? – La ausencia de interés por crear ciudadanía. – Pero ese es un interés muy acentuado en la política argentina. – Por supuesto que no estoy diciendo nada nuevo. Sin embargo, el MPN pudo, en tanto instalado en una provincia joven que hubo que armar tras la larga siesta de Territorio Nacional, diseñar un camino político ayudando a construir ciudadanía, no obsecuencias, no cerrados conventuales. – Otra vez la religión.. – Si uno estudia y sigue y sigue al MPN, es un sistema religioso sin un Francisco que abra las ventanas. Y como no tiene un Francisco, el MPN pierde en el 2015. Es una religión bajo derrota. – ¿Y usted el sumo sacerdote? – ¡No! Sí el hombre al frente del Neuquén hastiado del MPN. – ¿Va polarizar la elección? – Ya está polarizada. Se está con ellos o se está con un Neuquén nuevo y mejor. Neuquén junto a la Nación. No Neuquén mendigando a Nación. – ¿Y entonces? – No he jugado al rugby, pero me gusta eso de los medio scrums: “Conmigo los fowards”. Algo así como “Conmigo los valientes”… “Todos me quieren” – Para llegar a gobernador, su carro a nivel nacional parece estar muy enganchado a Mauricio Macri. ¿Cuándo cerrará acuerdos con él? – Mi carro lo empujan muchos, muchos. En términos de respaldos de presidenciables ya tengo el de Massa, Sanz y Macri. ¿Le parece poco? Hablo con todos. Todos me quieren. – Pero como decía Konrad Adenauer, en política no se puede estar pardo entre dos sillas. – No me cabe lo de don Adenauer. A mí no me apura nadie. Hoy reúno fuerzas, consulto, pispeo… Para hablar de alineamientos hay que trabajar mucho. Allá arriba y acá abajo. – ¿Que es allá arriba y acá abajo? – Arriba, donde moran los cóndores… los que van por la pelea por la presidencia. Acá abajo, en mi patria chica: Neuquén. – Se ha desplomado la estirpe, el abolengo, de los cóndores, ¿no? – No. Los tres presidenciales que nombré son cóndores pura sangre. Probados en gestiones, gente de ideas. Cabezas bien formateadas. – Intuyo que no me quiere confesar que su amor está con Macri… – Intuya. Me quieren todos, todos… – Hablando de cabezas formateadas, un técnico del Cippec decía tiempo atrás que debido a su potencial energético, la política neuquina corría el riesgo de formatearse pivoteando en ese potencial. Su dirigencia colocando ese potencial como núcleo decisivo de sus ideas. ¿Cómo reflexiona esto? – Es posible que eso suceda, sí, sí. Y si eso sucediera estaríamos consolidando un problema: el monocultivo que implican gas y petróleo. Dubai, por caso, lo entendió. Y hoy trabaja con mucha decisión en su potencial turístico. Gobernar Neuquén a partir del 2015 conlleva a pensar en potenciar el turismo, el transporte binacional con Chile y una batería de temas más. – ¿Cuál es el tema central que habla con los presidenciables en relación a Neuquén? – Energía en términos de YPF. Les dije que YPF no puede ser más el verdugo de la provincia. Que sea un concesionario ejemplar en esa relación. Cero de presiones. Cero de nervios. ¡Hay derecho a una relación cristalina, manejada con un estándar de conductas, de compromisos que hagan a una cultura de la gestión pública! No se puede seguir trasladando al futuro las patologías con que se viene manejando el vínculo con YPF. ¡Basta!

CARLOS TORRENGO | carlostorrengo@hotmail.com


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