La demagogia futbolera

Redacción

Por Redacción

MARCELO ANTONIO ANGRIMAN (*)

Probablemente el 2014 haya sido el año más demagógico de la historia del fútbol argentino. Como una piñata recién pinchada, ha desparramado dulces a propios y extraños. Para quienes segmentan la historia por mundiales, será el año del Mundial de Brasil y del meritorio subcampeonato con Messi, Mascherano, Di María y Romero como principales protagonistas de dicha gesta. A nivel clubes, San Lorenzo de Almagro obtuvo su platónica Copa Libertadores. Un sueño almibarado de generaciones enteras de simpatizantes azulgranas hecho por fin realidad. Para muchos, una bendición de Dios y, por qué no, del papa Francisco, conquista que quiso extenderse hasta el paroxismo en el Mundial de Clubes y encontró un límite racional frente a la galáctica escuadra de Ancellotti. El otro grande que retomó vuelo fue River Plate, merced a la obtención del primer torneo local y de la Copa Sudamericana. Tras diecisiete años de sequía en torneos internacionales y con un Marcelo Gallardo que supo respetar el histórico estilo de juego millonario, pudo alzarse justamente con el título, un torneo sobrevaluado –tras la semifinal frente a su eterno rival Boca Juniors– que hasta hace pocos años no despertaba mayores expectativas. En el orden interno, Racing Club ganó su octavo título local luego de aquel recordado campeonato del 2001. De arremetida, bastó una racha consecutiva de partidos ganados para desbancar a un River que privilegió su final con Atlético Nacional de Medellín. También festejó el insólito Huracán, que obtuvo el doblete de la Copa Argentina y su retorno a la elite del fútbol. Si de ascensos se trata, la llegada en masa a primera división de diez clubes quizás haya sido el golpe de gracia del extinto Julio Grondona. En efecto, en una suerte de indulto general, subieron en estampida, además del Globito, Colón de Santa Fe, San Martín de San Juan, Argentinos Juniors, Aldosivi de Mar del Plata, Nueva Chicago, Unión de Santa Fe, Temperley, Crucero del Norte y Sarmiento de Junín. Por todo lo dicho, será para muchos jugadores, simpatizantes y clubes que verdaderamente sienten la camiseta, un gran año para recordar. Con un reparto tan generoso, se ha consumado la obra póstuma del expope de la AFA durante treinta y cinco años. Una jugada demagógica que, como tal, deja saciada la coyuntura pero da pie a un torneo considerado por muchos un “mamarracho”. También quedará en la retina de quien ve un poco más allá de la pelota el refuerzo de 220 millones de pesos para sostener el “Fútbol para Todos”, que lleva gastada en los últimos cinco años la friolera de 6.000 millones… Un despilfarro que no ahorra en goles y propaganda política, un cóctel perfecto para la demagogia futbolera. (*) Abogado. Profesor Nacional de Educación Física. marceloangriman@ciudad.com.ar


MARCELO ANTONIO ANGRIMAN (*)

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