“Cristina necesita que a Macri le vaya bien”

Con años de experiencia en asesorar políticos, Aragón sostiene que Cristina intentará volver en el 2019 muy a pesar de que lidera un esquema de poder que ha cometido el peor de los errores que se puedan cometer en política: populismo.

Redacción

Por Redacción

Entrevista: A Raúl Aragón, analista político y de opinión pública

– ¿Participa del convencimiento de que, debido a lo pareja que se vislumbra la presidencia del 2015, vuelva a tener lugar la política como espacio de debate, de trabajar diferencias en procura de mejores políticas públicas, de quitarle la rigidez que le impuso el mundo al trámite político?

– Estoy convencido de que luego de una década K, ese será uno de los resultados del 2015. Y el epicentro de ese retorno de la política -por así llamarlo- sin duda será el Parlamento, donde el poder, fundamentalmente en Diputados, estará muy distribuido. Y ese será el espacio para el eventual renacer de la política en los términos de debate, negociaciones argumentadas, fundadas en legítimos posicionamientos ideológicos- culturales… Porque no está mal hablar de ideología…

– ¿Por qué enfatiza esto último?

– Porque la política no es mera gestión, no se reduce a esa dimensión administrativa.

– Eso tiene nombre propio: ¿Macri?

– Lo involucra, claro. Pero no es el único político cuya discursividad está en línea a creer que con administrar bien, ya está. Porque incluso en la priorización que se hace en toda gestión sobre lo que hay que hacer, también está la ideología. No es lo mismo invertir en la bicisenda para Palermo que la ausencia de obras para que Saavedra no se inunde. No es lo mismo jerarquizar el metrobús como expresión de modernidad urbana de primer rango -y quizá lo sea, no lo niego-, mientras los manteros ocupan a velocidad uniformemente acelerada avenidas y calles de Buenos Aires y Macri no sabe qué rumbo tomar para encarar ese problema… La ideología hace a definir, en el marco de la legítima lucha política, mucho del por qué vivimos juntos. Uno puede o no estar de acuerdo con lo que se propone, pero eso hace a la diferencia de propuestas, de miradas sobre qué hacer desde el poder…

– Apunten a Macri.

– No es mi caso. No reflexiono desde el prejuicio, la ausencia de matiz. Además, tiene sus méritos. Por algo está entre los tres presidenciales

– ¿Cómo está en las encuestas que usted trabaja?

– Tercero en 3/4 puntos detrás del tándem Scioli-Massa.

– ¿Cómo están doblando el codo rumbo a la larga recta?

– Aliento sobre aliento. Scioli en el país, Massa en Provincia de Buenos Aires. Pero diferencias de no mucho más de un punto y medio. El problema de Macri hace a un clásico de la política electoral argentina: ¿cómo seducir en geografías en que ya hay mucha seducción instalada: provincia de Buenos Aires, conurbano y mucho del resto del país? No alcanza, no le genera tendencia al PRO ganar una intendencia en un municipio de Córdoba asociado al radicalismo local.

– ¿Esto muy a pesar de Cristina?

– ¿En qué sentido?

– Usted sabe: en política, lo que se quiere no siempre se confiesa… ¿Desde el dibujo electoral dónde está Macri para Cristina?

– Ahora sí. Es su hombre. Ella quiere que Macri haga un gran papel, y no sé si no le gustaría que gane la presidencia… Conjetura en todo caso.

– ¿Elogio de la traición?

– ¡No me parece adecuado reflexionarlo en esos términos! Hay que hacerlo reverenciándose en lo que es el kirchnerismo como matriz de poder. No es negocio pensar que porque los K se van del poder, se van de la historia. Cristina quiere volver en el 2019…

– Se va muy despeinada para semejante sueño…

– En el peronismo -y lo dice su historia- nunca se está tan despeinado como para no arrancar de nuevo…. Un poco de gomina, algún corte moderno, y a la cancha. La aspiración de Cristina, secreta, muy poco confesada, es clara: lograr 15/20 diputados, tener bancas en el Senado y desde esa construcción influir sobre el peronismo. Pero para esa construcción necesita en la presidencia a alguien que sea la contratara del kirchnerismo. No lo es Scioli y tampoco -al menos terminantemente- Massa. Es Macri. Hacer de Macri, eventualmente presidente, el blanco rentable para cohesionar fuerza. Diferenciarse. No olvidar que es posible que se vaya del poder con una imagen muy positiva. Hoy pivotea en el 40 %, que integra un 22 % de adhesión prebendaria, o sea por mejoramiento del sistema jubilatorio, planes sociales -¡hay 14 millones de planes!-Asignación Universal por Hijo, el entramado devastador para las finanzas públicas que implica la red de subsidios y un amplio bolsón del electorado en el que hay incluso mucha resistencia a Cristina, al kirchnerismo, pero…

– ¿Pero?…

– Tiene memoria del consumo… “Venga el que venga, pero no me saquen el consumo”… Teme una instancia de crisis para sus intereses: un ajuste concretamente.

– Inevitable. Usted no es kirchnerista, pero en sus apariciones semanales por televisión y en el mundo de la política siempre queda claro que lleva años trabajando con distintos planos del kirchnerismo y que lo conoce -como diría Pellegrini cuando hablaba de cómo le seguía los pasos al radicalismo: “Desde las tabas al turbulento cerebro que lo agita”-. ¿Qué es el kirchnerismo como para haber perdido la inmensa oportunidad (debido a los recursos que manejó) de transformar el país bajo dictado racional?

– ¡Ah, tamaño tema! Es una máquina de poder y reproducir poder, que por dictado ideológico optó por lo peor para reproducirlo sólidamente: el populismo. No voy a abundar aquí sobre lo grave que implica esa opción, que funciona siempre y cuando haya plata. Y cuando escasea o se acaba, emitir y emitir como sucede hoy. Esto con independencia de daños no menores que se generan sobre el conjunto del funcionamiento del sistema político. El facilismo, el voluntarismo, nunca es negocio en el manejo de la política.

– ¿Qué le interesa al kirchnerismo de la política con lo que esto implica en cuanto a ideas, debates de ideas, trámite que computa el matiz, etcétera?

– Le interesa el poder, su ejercicio. Y en esto no se puede negar que, estemos o no de acuerdo con esa visión, sigue siendo la expresión más coherente de la política argentina en relación a un camino a seguir…

– Pero una visión centrada en el poder, al costo que sea, tiene mucho de patología…

– O hablo de obsesiones, en todo caso. Al kirchnerismo, por caso, lo mueve mucho el lograr el control de la sociedad… Muchas de sus iniciativas se mueven en esa dirección. Hay -salvando diferencias muy elocuentes, claro- mucho de cierto sesgo stalinista en esta conducta.

– ¿Miedo? Stalin era la sospecha y el miedo en estado natural, de ahí mucho o todo de su brutalidad.

– No miedo en esos términos, pero control de la sociedad. Saber dónde está, qué hace. Busca y busca controlar la sociedad. Hay decisiones del kirchnerismo que tienen mucho de biopolítica en términos de Foucault: la política es control de los cuerpos en el espacio. Una de esas medidas es, por caso, el nuevo DNI que puso en marcha Florencio Randazzo. Técnicamente permite el seguimiento de su uso…

– La política en estado de chips.

– O algo de eso…

CARLOS TORRENGO – carlostorrengo@hotmail.com


Entrevista: A Raúl Aragón, analista político y de opinión pública

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